Cuando tenía 13 años me metí en un gran lio con unos Silos tontos, como ya se dieron cuenta no tenía nada de Hada “normal” dijera mi madre, a mí me gustaba hacer de todo, así que engañé a unos pequeños Silos ingenuos de unos pocos años más que yo, para que me acompañaran al bosque, me hice la miedosa como toda un Hada haría naturalmente y les dije que había perdido allí algo importante y quería recuperarlo, pero me daba mucho miedo ir sola, era una parte del bosque dentro del reino, no tendríamos que salir ya que si les pedía ir afuera no me hubieran acompañado. Ellos como todos unos caballeros ya que sabía que yo les gustaba pero eran cobardes y no decían nada, aceptaron acompañarme sin chistar ni pensárselo mucho, yo estaba feliz y muy entusiasmada, pero no por el motivo que ellos creían, sino por el hecho que había puesto trampas por todos lados y con alguien tenía que probarlas, hacerlas y no saber si de verdad funcionan no tendría sentido, ellos fueron por su propia voluntad, si los engañé, pero no obligue a nadie.
Cuando llegamos al lugar yo los guie por un sendero para llegar al lugar indicado, luego les dije que no podía seguir que los esperaba ahí, mi actuación es de lo mejor, así que ellos entraron al bosque buscando por todos lados un collar, si les dije que perdí un collar, si fuera verdad podrían pasar todo el día buscando ya que sería muy difícil encontrar eso en un bosque, por eso digo que son unos tontos, a veces creo que nací en el lugar equivocado, ya que soy mucho más astuta que los chicos de mi edad.
En un momento veo que uno de los muchachos se acerca a una trampa, abro mis ojos lo más que puedo para ver si mi obra de arte funcionaba y ¡zas! La cuerda se engancha en su pie y queda colgando de cabezas, di varios saltitos en mi lugar muy entusiasmada de haber logrado mi cometido, los gritos del chico se escuchan por todos lados y me pongo nerviosa por si alguien nos escucha, ¿qué le pasa a este chico acaso no tiene nada de vergüenza? Solo se engancho un pie, tiene alas solo debe volar y desatarse, no usa el cerebro solo grita como un loco, me acerqué volando y corte la cuerda, éste cayó al piso de inmediato, la verdad no se para que tienen las alas, yo creí que era la única que las olvidaba. Me hice la desentendida de no saber como estaba eso allí, pero esa mentira se fue por el caño al caer un segundo chico en otra trampa, ¡rayos! Me perdí el momento exacto cuando quedó atrapado, pero al ver que también funcionó una sonrisa de oreja a oreja se me dibujó en la cara, el chico colgaba de una rama en una red como una bolsa de papas, no pude evitar dar otro saltito de la emisión pero con eso me deschavé sola, los dos chicos que estaban de pie me señalaron y gritaron varias cosas, no presté mucha atención ya que en cuanto me di cuenta salí disparada volando a casa, no me iba a quedar a averiguar que era lo que decían.
Lo que me gané con esto fue un sermón del tamaño de un árbol de mi madre y mi padre, hasta mi abuelo me dijo algunas cositas, pero no me interesaba mucho, había valido la pena, me había divertido y a esos chicos les quedó claro que no soy ningún Hada débil, ahora tendrían que respetarme más y si me temían sería mucho mejor, además mientras me sermoneaban estaba pensando cual sería mi próxima hazaña, nunca me quedaba quieta, siempre buscaba que hacer y como aprender de mis dones, no solo los mágicos, sino los de tener dos manos y dos piernas funcionales, con eso bastaba para poder hacer un montón de cosas, las alas eran de gran ayuda, pero lo más importante era dejar de ser tan torpe y prestar más atención.
Además del sermón me dejaron sin salir de la casa durante toda unas semana, eso si lo lamentaba, tendría que estar con mi hermano todo el día, él tenía tan solo 2 años y ya era mejor que yo en todo, yo a esa edad recién comencé a volar, mientras que los demás aprendieron antes del año, a mi me gustaba correr y hacer travesuras, mi madre me decía que era muy imperativa que siempre corría tras de mí, nada que ver con mi hermano, él es de lo más tranquilo, ahora que estaba en la casa mucho tiempo había aprendido cosas de él, se la pasaba jugando con sus juguetes y prácticamente no caminaba, volaba por todos lados tirando las cosas a su alrededor, en eso si se parece a mí, yo sigo siendo así de torpe todavía.
Cuando mi madre llegó de hacer las compras nos encontró jugando en la alfombra, nunca había pasado tanto tiempo con él y me había dado cuenta de que no era tan malo, le estaba agarrando un poco de cariño, cuando era mas pequeño solo lloraba e iba del baño todo el tiempo, no sé cómo mi madre aguantaba eso todo el día. Ni mi padre aguantaba, cuando mi madre decía que había que cambiar el pañal mi padre huía con alguna excusa, creo que heredé la astucia de mi padre, bueno de mi padre heredé bastante, él es un Silo alto y elegante de cabello rojizo y ojos verdes, mi madre es rubia de ojos verdes mas claros y algunas pecas, pero yo salí como él, pelirroja de muchos rulos, ojos tan verdes como la selva y pequeñas pecas rojizas, no me puedo quejar, las Hadas pelirrojas no son tan comunes y con mi forma de ser podría decir que soy única en mi especie, a mi eso me encanta, pero creo que a mi familia no le hace gracia.