Mi nombre es Zuni, soy un Hada, vivo en el Valle Soleado donde solo viven las Hadas y los Silos, me gusta mucho explorar y ver cosas nuevas, eso no le gusta mucho a mi madre, bueno a ella no le gusta nada de lo que hago, solo se la pasa gritando mi nombre todo el día, por eso ir al bosque es mi única escapatoria, es mi lugar feliz donde puedo ser yo misma, pero hay un problema, el bosque está prohibido, nadie sin autorización puede salir del reino, pero yo tengo mis trucos así que siempre me escabullo y logro salir.
La única que me entiende es mi bisabuela Tayta, ella es fantástica, siempre me cuenta historias y es la única que me ha contado cosas de los otros reinos, ya que a nadie le gusta hablar de ello, nadie te dice nada y cambian de tema automáticamente, solo te dicen que está prohibido salir y relacionarse con las personas de los otros reinos, nadie dice porque, creo que tampoco lo saben.
Tayta me contó una historia que mis padres se enojan cada vez que la oyen, pero cuando estamos completamente solas, le pido me la cuente siempre, es una historia triste que termina con algo que se hacía en la época de antes, agradezco tanto que ya no se utilice, de lo contrario ya habría huido para siempre, no me gusta nada la idea que te obligaran a casarte con alguien a quien no amas, pero me encanta el brillo en sus ojos cada vez que la cuenta, dice que es una historia inventada por ella, pero yo estoy segura que es su historia, aunque no me lo diga directamente, ahora que soy más grande se que fue real.
Recuerdo el día que me contó esa historia en particular, yo tenía 11 años, lo hizo después que llegue asustada y ella era la única en quien confiaba para decirle lo que había sucedido, ya que para contar lo que pasó debería contar como fue que llegó a pasar y eso implicaría decirles que me salí del reino a escondidas y me dirigí al bosque que está totalmente prohibido, era una niña pero no por eso era tonta, no se lo iba a decir a nadie más que a ella.
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Luego de esa historia siempre me levantaba apresurada y la abrazaba, de pequeña la llenaba de preguntas que me surgían de todo, cada vez que la contaba tenía una pregunta diferente, pero cuando fui creciendo y dándome cuenta que era ella quien había pasado por eso, solo la abrazaba y nos quedábamos así un buen rato, mi Abue siempre me cubría cuando salía, entonces comprendía que yo era como ella, me gustaba salir y ver el mundo fuera, pero no quería conocer los otros reinos, no tenía la valentía de salir más allá, solo iba al bosque pero no me alejaba demasiado.