Capítulo 4

1185 Words
— Lucas — salude lo más distante posible. Escondí mis manos tras mí espalada, no solo porque estaba temblando, sino porque no confiaba en mí misma. Un gesto de él haría que mis manos corrieran a tocarlo. Intentó acercarse, pero en cuanto dio un paso hacia mí, yo retrocedí otro. Si, ahora mismo la distancia era lo único que me impedía hacer el ridículo. — Estoy buscando a Margaret — anuncio para que deje de acercarse, pero no lo capta, o solo lo ignora. — Lo sé, está terminando de acomodar unas cosas y vendrá. — No tengo mucho tiempo — miento —, iré a buscarla. Ya la voy conociendo, si espero que ella venga de seguro estaré aquí varias semanas. — ¿Porque la prisa? — Thomas me está esperando — vuelvo a mentir, y no sé por qué. — ¿Thomas? — el nombre de su amigo es lo único que detiene sus pasos. — Si. Me estoy quedando con él. — ¿Por qué? — Se vuelve a acercar —, tienes un lugar donde quedarte. — ¿Dónde exactamente? ¿En tu casa? ¿La de Margaret?, por favor... — bufo. — ¿Por qué no? ¿En verdad me lo preguntaba? Este es idiota. — Como sea... solo vine a buscar algo — él sabía a lo que me refería, Lucas estaba en medio de todo este circo. — ¿Qué cosa? — preguntó sonriendo. Odiaba y amaba esa sonrisa, era confiada, socarrona y picara. Era una sonrisa que lo envolvía a todo lo que era él en general. Y aunque amaba esa sonrisa, ahora mismo quería que desapareciera. — Solo se trata de unos cuatros — digo sin mirarlo. — Parece importante si has viajado desde Texas para recuperarlo. — Importante no es lo mismo que querido. — Que sea importante es suficiente a veces... ¿Y de que eran los retratos? Mierda, él sabía perfectamente que eran de él. Y no solo él, sino la forma en la que yo lo veía, que era mucho peor. Eso me lleno un poco de ira, que dirigí de la peor forma posible. — Retratos de un mentiroso, que me arruino y se llevó lo único propio que me quedaba — suelto con desdén. Veo como su sonrisa se borra de inmediato, sin saber que responder, pero no me detiene. — Es increíble como un rostro tan hermoso puede esconder a personas tan toxicas — me aseguro de que nuestra mirada se conecte antes de continuar —, te hacen cometer errores de los que te arrepentirás el resto la de la vida... Al menos uno aprende de ello. Intente marcar lo más posible la palabra error y arrepentimiento, cargándolos de veneno deliberadamente. Me desconocía a mí misma, no era la clase de persona que hacía daño a otras, al menos no con esa intención. Aunque no creo haber logrado mi cometido, yo no era una buena mentirosa. Y si bien había aprendido de mi experiencia con Lucas, no me arrepentía, a pesar del desafortunado final. Lucas jamás sería un error, y si las cosas no hubieran terminado tan mal, juro por mi padre que lo volvería a repetir, pero él no tenía por qué saberlo. — Llévame con Margaret para terminar con esta mierda rápido... por favor. Me siento un poco obligada a ser amable con él, su mirada triste no me deja seguir torturándolo. Me da un gesto con la cabeza, para que lo siga. Camina lento, dándome tiempo para apreciar las obras que ya se encuentran en las paredes. Son impresionantes y están distribuidas de una forma que apenas te da tiempo de asimilar una emoción, cuando ya estas sintiendo otra. O quizá soy yo quien se encuentra extremadamente sensible, últimamente todo me hace llorar o enfadar. Y tener tan cerca lo que no puedo tener solo lo empeora. ¿No puedes o no quieres? Es lo mismo. Él nos dejó bastante claro cuando nos visitó en Texas, que lo podemos tener cuando queramos... o al menos hasta que se aburra de tus malos tratos y se busque a alguien que lo trate bien. Que se busque a quien quiera. Zoé lo hará muy feliz, de seguro lo trata como un rey... Cállate, perra. Me estaba volviendo loca, literalmente estaba insultando a mi vocecita... osea a mí misma. — Cordelia — la voz de Margaret era una mezcla entre sorpresa y entusiasmo. Lucas se ha vuelto una sombra, que silenciosamente despacha a los trabajadores que estaban acompañando a Margaret. Creí que podría con esto, pero verla es demasiado para mí. Ya no hay enfado en mi interior, solo una intensa sensación de abandono, aún más grande que la dejada por Eva con su partida. A la menos no tan intensa como la muerte de mi padre, no podría con esa emoción de nuevo. — ¿Dónde están los cuadros? — pregunto, queriendo terminar con esto. — Aquí. Me volteo para ver donde está señalando y me quedo impresionada. No es primera vez que algo hecho por mi está en una exposición, de niña incluso gane algunos concursos, pero siempre a nivel escolar o amateur. Esto... esto es completamente otro nivel. Distingo tres de mis cuadros y uno de ellos tiene precio, desde acá no veo cuanto, pero son más de 4 dígitos... eso... eso es simplemente otro nivel. Me encanta, es lo que siempre soñé. Poder vivir de mi arte, pero no se siente bien. — No tienes el permiso para exponerlo, y mucho menos con mi nombre en ellos. — Nunca sería capaz de llevarme el crédito de una obra que no me pertenece. — Quítalos — digo sin mirarla, y sin mirar los cuadros. Siento una profunda pena al hacer esa solicitud, es como si me defraudara a mí misma y a las obras, lo que es estúpido, porque son objetos inanimados, pero sobre todo siento que estoy decepcionando a mi padre. Pero sé perfectamente porque están colgadas en este lugar, y eso es aún más decepcionante. — ¿Podemos hablar? Dijiste que hablaríamos — dice Margaret llamando mi atención nuevamente. — Si, podemos, pero no mientras esas pinturas estén colgadas. — Pertenecen a este lugar — interviene Lucas. — No. Ellas están acá como moneda de cambio. Las utilizan como un vil chantaje hacia mí. — Claro que no. Tienes un talento increíble, créeme... — No me trates como si fuera estúpida — la corto —. Esos cuadros son una mierda en comparación a todo lo que tienes allá afuera. — Son obras incomparables, ninguna tiene la misma técnica, o te hace sentir igual. No puedes... — Si, si puedo, porque son mías. Yo las cree — casi grito —, solo yo sé lo que tras casa una de esas pinceladas. Puede que seas una experta en comprar arte Margaret, pero no tienes idea de lo que significa crearlas. — Te cree a ti. Y tú eres la obra más perfecta de este mundo. *** Espero que estés disfrutando de esta historia No olvides comentar y dejar tu voto ❤❤❤
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD