Isaac.
—Bendiciones.
—Que el señor la bendiga. —la saludo a Oddette cuando nos levantamos de la oración, porque estas pocas reuniones que vamos compartiendo son los primeros en llegar—. Oddette te... —estiro la mano asi la ayudo a subir al coro pero Ezem que ya esta acomodado le da la mano, ya hace dos semanas fuimos a la casa de ellos y de ahí siento como que me esquiva—. Bueno... Chicos, vamos a tocar esta nueva. —le paso la letra a Oddette.
—¿En qué nota?.
—Probemos en cuál me queda comoda cuando alzas la voz, porque esta parte de aca. —me pego bien a ella asi no tengo que gritar, es un bullicio tremendo donde van llegando mas hermanos y todos charlan con todos—. Toda esta estrofa quiero que alces la voz.
—Bien, practiquemos. —me paro en el teclado donde tengo la visión de todos en mi para poder dirigirlos, canta y voy viendo la nota—. ¿Mas alto?.
—Espera, probemos juntos ese tono alto que hiciste, se me van a cortar las cuerdas si te sigo.
—Dale, va... —sonriendo como si nada eleva la voz y hasta la baja para acoplarse a mi—. Ahi, ya lo tenemos.
—Espérame que anoto acaaaaa. —pongo mi nota y en la punta la de Oddette para recordar hasta donde debe llegar, ella hace lo mismo en su hoja.
—¿Isaac, te puedo hacer una pregunta?.
—Dime.
—Ay... No sé cómo decir esto. —se pone roja.
—Dime, no tengas vergüenza, —no dice nada, solo me mira poniéndose colorada como un tomate—. ¿Es el periodo?, ¿necesitas bajar mas veces al baño?.
—Nono... Nada que ver. —se me acerca mas con las manos en el teclado que las miro porque esta conectado y toca algunas teclas—. Quería saber si podemos salir a cenar. —alzo las cejas porque no me esperaba eso—. Te invito a cenar cuando quieras.
—Eee... Ay Oddette me vas a tener que disculpar pero no, no acepto.
—Ah, bien. —da un paso atrás sonriendo—. Bien, no te molesto mas.
—No es molestar Oddette... es que...
—Ya, no digas mas nada por favor.
Va a sentarse y agarra su bolso sacando su biblia rosa con brillos que desde que la vi me llamó la atención que combina la ropa con la biblia, y suspirando me siento a esperar que comience la reunion, estamos separados por una silla que es la de Ezem, pero es el momento mas incómodo que eh vivido, me cargo en los codos fregando mis manos porque parece que no sé, no les importa llevar una vida miserable conmigo, pero las jovencitas creen que por ser el hijo del pastor van a conseguir algo y nada que ver, vivo de prestado, donde no pago alquiler me hago cargo de los impuestos pero si me voy tengo que pagar las dos cosas y claramente no puedo, tengo un auto que me obligó a saber de mecánica porque todas las semanas algo falla, no tengo un trabajo fijo por eso tomo todo lo que me sale aunque no duerma para completarlo, porque no cuento con horarios ni seguridad todos los meses con que en mi cuenta va a haber plata, trabajo hecho trabajo cobrado.
—Bien... CHICOS, ESPEREN. —cuando termina, todos salen casi corriendo, pero alzo los brazos llamándolos—. Vengan, no corran todavía che.
—Eehhh, tenemos hambre Isa.
—LUCIII, VEN... Bien, están todos, ya lo mandé al grupo, en un mes tenemos vigilia y tenemos que ensayar mucho, vamos a tener ensayo lunes, jueves y sábado hasta que llegue la vigilia, voy a aceptar dos faltas, es mas, es una, porque a la segunda no van a estar en el coro para la vigilia, ¿claro?.
—Amen.
—Amen. —los miro a todos asintiendo.
—Bien, los ensayos van a durar dos horas, vénganse preparados porque va a ser intenso.
—Isaac, ¿nos toca cantar?.
—Si, elijan, me mandan y ahí veo cuál acepto. —la veo a Oddette que no esta en la ronda, esta en brazos de su papá y veo que llora por como le tiembla el cuerpo y por como Exequiel la envuelve hablándole—. Bueno, nos vemos chicos.
En la cama miro el techo con el teléfono en el pecho porque tengo acceso a su número por el grupo del coro y no sé si escribirle, no era mi intención hacerla sentir mal, es hermosa y si, me gusta, es una mujer que tiene un brillo hermoso y delicado pero no soy bueno para ella, y aunque me cuesta pensar esto, me cuesta admitir que no soy bueno y es la verdad, a nadie puedo mentirle respecto a eso, es una princesa que vive en un castillo y es de forma literal la que lo digo, una mansión la cual ni a las personas mas adineradas que eh trabajado vi tanto lujo, con empleados por todos lados para hacer lo que necesiten, y soy muy a la antigua, si tenemos una cita es para adelante, no voy a perder el tiempo con alguien que ni siquiera me hace verla sin que se dé cuenta, y aunque nunca tuve novia, nunca di siquiera un beso porque me tomé y me tomo muy enserio el compromiso con Dios y con mi futura esposa que me abstuve de mucho, pero con Oddette no es, lo sé.
—Bueno. —pongo la alarma, lo conecto con el cargador y me giro—. Espero que no me odie no mas, solo eso.
........................
—No no nooooo. —me voy a la banquina porque no sé qué pasa, pero comenzó a sacudirse con fuerza—. POR FAVOR DIOS, ¿QUÉ MAS ME TIENE QUE PASAR?. —me bajo buscando calma para no agarrarlo a patadas, me considero un tipo calmado que nada me saca de quicio, pero esto me esta superando la verdad—. A ver, —lo llamo al hombre que tengo que ir a ver para ver el trabajo que quiere que le haga y pasarle precio, y cuando corto veo un bentley de dos puertas rosa muy sutil que no es desagradable y ya lo vi, en casa de Exequiel—. No puede ser. —Oddette baja con un jean suelto, zapatillas bajas, una remera blanca y el pelo en un rodete—. Oddette.
—Hola, te vi. —queda parada en el lugar—. ¿Te puedo ayudar en algo?.
—Eh, en realidad no sé qué pasó, puede ser un cable como nafta.
—¿Sabes algo?.
—Si, sé.
—Entonces espero asi si necesitas algo estoy aca.
—Bien. —miro todo el motor a ver si algo esta fuera de lugar.
—¿Y?.
—Por aca nada, espero no tener que meterme debajo.
—Tengo una lona para que pongas si tienes que hacerlo.
—No hace falta, creo que es falta de nafta, la aguja no anda bien y cometo el error de volver a confiarme, ¿tienes enganche en el auto?.
—No, pero si tengo bidón, vamos a buscar, si no tienes dinero te paso.
—¿Por qué deduces que no tengo plata?. —bajo el capot viéndola.
—Porque dijiste de tirarte.
—Hasta la estación te iba a pedir.
—Bueno, vamos. —trabo las puertas del auto y me subo a su auto, por dentro es todo de un color crema muy hermoso.
—Que lindo es tu auto Oddette.
—Gracias, regalo de mis dieciocho.
—Que bueno... Es hermoso la verdad. —sube a la ruta yendo a la próxima estación—. ¿Pasas siempre por aca?.
—Tres veces a la semana que es cuando voy a la facultad, te vi de milagro, dije, ese auto lo conozco, y ahi te vi.
—Gracias por frenar, iba a tener que caminar un montón hasta la estación.
—Es un bajón, es un buen tramo.
—¿Eres de levantar a extraños?.
—No, jamás, eres el primero fuera de mis papás y hermanos que sube a mi auto, mi papá subía conmigo porque quería ver cómo manejo, gloria a Dios que lo hice siempre bien sino no me daba permiso. —sonrio viéndola, que hermosa que es por Dios—. Mi mamá maneja pero hay veces que simplemente no quiere manejar entonces la llevo a sus cosas, a pilates, o desayunar con su amigo, o ir con mis tías.
—¿Amigo?.
—Si, es su amigo de la infancia, debes en cuando nos visita con su esposa e hijos, son como mis tíos y primos. —me mira sonriendo—. Ahi esta, una media hora a pata para llegar y media para ir.
—Si, venias bastante fuerte.
—Naaa.
—Siiii.
—Mi papá me tiene rastreador, si supero los ochenta le pita el teléfono avisando y me llama.
—Pero ibas a setenta y cinco.
—Pero no ochenta, es ruta, no puedo ir a cincuenta.
*****
Oddette.
—Ya vengo, voy a comprar algo para comer.
—Espérame asi vamos juntos, quiero comprar también.
—Dale, espero y lo muevo allá.
—Estaba por decirte. —abro el baúl y lo espero, carga el bidón que es bastante grande, en realidad lo tengo porque mi papá insiste, pero soy precavida, cuando veo el reloj a medio tanque cargo, no dejo estarlo—. Bien, esta re bueno el bidón, no se va a derramar nada.
—No, un buen seguro tiene. —le pongo el seguro y vamos al mini super, abre la puerta invitándome a pasar—. Bien, algo para tomar y comer quiero, pero no sé qué.
—Vamos a ver. —en la heladera saco una botella grande del jugo que me gusta que tiene pulpa y voy a los snack agarrando las papitas con limón—. ¿De verdad te gustan esas?. —me asusto donde esta muy cerca mio.
—Siii, son mis favoritas, la única en toda la casa que las come.
—Los re entiendo.
—Que maloooo.
—Cada quien con sus gustos raros, como tú. —sé porque lo dice y no es por las papitas.
—Sé muy bien lo que me gusta, y sé decidir bien.
—Pago yo por el favor. —va a la caja sin decir nada mas, voy atrás de él poniendo las cosas en la caja—. Deme cuatro de esas bolsitas de gomitas mixtas.
—Bien, hermosa su novia joven. —me mira serio por el comentario del hombre—. Tenia que decirlo.
—Si, es preciosa. —agarra todas las cosas y salimos, en el auto voy dura manejando—. Espero entiendas Oddette.
—¿Qué cosa?.
—Porque te dije que no.
—No salgas con eso.
—Pero quiero pedirte disculpas.
—¿Entonces aceptas?.
—No, ya te dije que no y tienes que entenderlo.
—Mira Isaac, ya esta, no soy una psicópata ni mucho menos, dijiste que no y ya esta, y te pido por favor que no lo vuelvas a tocar el tema. —paro donde dejó el auto—. Me aventé y salió mal, asi que no hace falta andar repitiéndolo sin parar.
—Entiendo, disculpa.
—Espero hasta que arranque tu auto por las dudas.
Parada y apoyada en mi auto espero hasta que arranca, y cuando lo hace me voy sin decir nada comenzando a llorar de rabia, porque soy una tonta, Harley me lo repitió todo el camino a la iglesia, "Oddette no lo hagas", "no funciona asi", "tu no debes invitarlo porque no es asi el orden", y yo queriendo ayudar a Dios para que estemos juntos y no, pasé la vergüenza mas grande de toda mi vida, y que la voy a recordar cada vez que lo vea, y Harley tenia razón, no debí hacer eso, lo veo casi todos los días, ¿Cómo pude decirle de salir?, ¿qué pensaba?.
—¿Oddi, estás bien?. —estoy en el estacionamiento de la facultad llorando sin parar—. Me estoy sintiendo muy mal y eres tu.
—Soy una estúpida Harly, una tontaaaa...
—Oddi noooo, no eres tonta, solo fuiste valiente, eso cuenta.
—¡No puedo con la vergüenza Harley, no puedo!.
—Si puedes, esto va a durar poco, cuando menos te lo esperes vas a ver que vas a reir, vas a decir... ¡que tonta, me adelanté!. —apoyo la frente en le volante llegando a temblar con el llanto—. Oddi.
—Noooo, no Hayley no puedo... No puedo con estoooo.
—¿Y qué vas a hacer?.
—Le voy a decir a mamá que no quiero estar mas en le coro... No quiero estar cerca de él nunca mas, me muero de la vergüenza.
—Bueno, ¿Dónde estás?, asi voy, no manejes asi.
—Quiero estar sola Harly, quiero llorar sola por favor.
—Esta bien... —la escucho que también llora—. Pero llámame, mándame mensaje.
—Si, te llamo, pero necesito espacio.
—Entiendo.
.........................
En la iglesia durante todo el ensayo estoy en silencio, no digo nada y a penas y canto, todos en casa saben que me pasa algo pero no saben qué, mi mamá me dijo que hablemos pero me tiré en la cama a dormir, agradezco que me dio espacio y no fue a insistir, porque no estoy bien, siento muchísima vergüenza y mucho dolor en mi corazón, el hombre con el que llevo soñando fácil tres años no quiere saber nada de mi, que esta bien, pero es doloroso, soñé tantas veces con él inconscientemente y consiente, imaginando como será tener un abrazo de él, como seria sentirme en sus brazos, sus besos, y caer al suelo tan de golpe es humillante.
—Tomemos un descanso de unos minutos para tomar un té. —corro el micrófono ya que estaba con el teclado, estamos probando algunas alabanzas donde quiere tocar el acordeón y cantar—. Oddette espera... —voy al borde de la plataforma ignorándolo.
—CHICOS. —Baram viene corriendo estirando la mano, no es alto, son dos escalones no mas, pero me tienen que ayudar.
—Perdón, no te vi preciosa.
—No pasa nada. —lo envuelvo por la cintura y él por los hombros, es bastante alto asi que puede abrazarme como si nada—. Me da miedo el piso este.
—Tienes que tener cuidar.
—Tu también, le pusieron esos cosos a los zapatos pero igual, con cuidado baja.
—Obvio, esa vergüenza de caer no la paso. —vamos a la mesa donde hay unas jarras con té caliente que una mamá de un corista preparó y las facturas y galletitas que trajimos—. Uujujuuuu... que ricooooo. —le da una taza de té que toma enseguida.
—¿Leche con chocolate o té?.
—Leche por favor.
—Eres una asquerosa. —riendo por lo que me dice Baram recibo el vaso y veo las facturas a ver cuál agarro.
—Uy, perdón. —sonrío con Ezequías porque chocamos las manos al querer agarrar la ultima con dulce de leche—. ¿Qué hacemos ahora?.
—La quiero, asi que no te doy.
—Yo también la quiero... Partámosla entonces. —la parte a la mitad dándome la parte mas grande.
—Ay gracias, muy amable. —nos movemos de lugar asi dejamos libre la mesa para que todo.
—Ven, vamos a sentarnos.
—Por aca, cerca de mis hermanos. —corremos dos sillas cerca de mis hermanos que lo miran a Ezequías—. Mmm, que rica la leche.
—Oddi. —me inclino sobre Fedo que la tengo mi lado—. ¿Me traes mas leche por favor?.
—Si, dame el vaso y toma de la mía que no esta taaan caliente.
—Dale, gracias. —voy a la mesa esperando asi me dan mas leche.
—Haces amigos rapido. —lo miro a Isaac que esta a mi lado serio—. Sorprendentemente rapido.
—¿Estas dando a entender algo?.
—No, curiosidad.
—Media fuera de lugar tu curiosidad.
—Sorpresa seria la mejor palabra.
—¿Qué te causó sorpresa?.
—No te haaaaaagas. —sonrie pero no de diversión—. No hagas esto para provocarme porque lo vas a lograr.
—¿Chicos?.
—Si, leche por favor hermana. —cuando me voy a sentar ya Ezem esta en donde estaba yo y voy al lugar que dejó, y asi pasamos el ensayo, distanciada de cualquier hombre porque mi papá corta chispas desde que me vio con Isaac charlando en la cocina.
—Vamos, —a penas salgo lo veo a Tato, el seguridad de años que esta semana le toca tarde noche—. Buenas, aca estamos.
—Ya era hora, asi la cabeza me dejaron.
—Cierra la boca. —Ezem lo empuja y ahi comienzan, voy de la mano con Farik, Harly con Iva, y Baram con Fedo.
—¿Cómo les fue?. —Marco que se quedó en la camioneta nos abre la puerta.
—Re bien, en casa cuando ensayemos te mostramos. —Iva sube primero.
—Obvio que me muestran, escuchaba de aca pero como paraban a cada rato no entendía nada. —cuando subo voy a mi lugar porque Harly abrocha a los nenes—. Dale pendejo, sube de una vez que tengo hambre.
—Bueno bueno, este pesado me molesta. —Ezem queda al lado de la puerta, es como una trafic donde son siete asientos, y tiene compartimientos arriba para dejar los instrumentos—. ¿Mi papá no los llamó?.
—Si, me dijo que los lleve directo y que no paremos.
—Como si no supiéramos.
—Lo dice porque si quieren parar a comprar les diga que no. —voy al medio en los tres últimos asientos donde tengo a Iva del lado de la ventana que se apoya en mi hombro, Baram del otro lado viendo para afuera.
—Espero mamá este haciendo milanesas.
—Creo que estaban haciéndoles otro hermanito.
—CALLATEEEE.
—CIERRA LA BOCA. —en otro momento reiría pero ahora no, ahora nada me divierte.
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