Isaac. —Puede pasar joven. —Gracias. —avanzo a la casa pero que me hago encima de los nervios, y eso que estoy prácticamente de ayuno de ayer a la tarde de los puros nervios—. Señor Jesús ayúdame, estoy muy nervioso. —paro adelante de Exequiel que esta afuera, bajo sin agarrar nada de lo que traje—. ¡Buen día!. —¡Buen día Isaac!. —nos damos la mano—. Que bueno que vienes, mi hija ya esta lista esperándote. —asiento sin decir nada, sé que esta lista porque nos mandamos mensajes toda la tarde, dormí solo un par horas de los puros nervios—. Bueno, la primer charla que doy a alguien que viene por una de mis hijas, porque es la primera vez que Oddette sale en una cita. —Lo se, también es mi primer cita. —me doy cuenta que no me cree—. Tengo casi veinticuatro años Exequiel, y cuando vine a h

