Capítulo 7

1416 Words
Capítulo 7 VALENTINA Axel y yo, pasamos con Jhonny a la habitación de Suzette y me entró un frío de los mil demonios. Ella estaba sentada con la cabeza vendada y parecía un espectro. Estaba pálida y de la mujer que yo vi la última vez, ya no quedaba nada. Ella nos miró a mí y a Axel y esbozó una ligera sonrisa, algo que, a mí, no me conmovió en absoluto. Jhonny se acercó a ella y le dio un beso en la frente, ella lo tomó de la mano y a mí, la situación me incomodaba demasiado y me dejaba con muchas interrogantes. No sé como alguien tan bueno como Jhonny pudo estar con una víbora como Suzette, era obvio que ella jamás fue digna del amor de él. Pero, así es la vida y a las personas que no merecen nada, son las que terminan teniéndolo todo. —Jhonny mi amor, por favor déjame sola con ellos—pidió Suzette—puede que sea la última vez que pueda hablar con ellos. —Está bien, mi amor—respondió Jhonny—estaré aquí afuera. Chicos, los dejo con Suzette. —Gracias, Jhonny—dijo Axel. Jhonny salió de la habitación de Suzette dejándonos ahí con ella. Mi odio por ella no tenía límites, que aun viéndola como estaba, no despertaba nada en mí. Sólo pensaba que ella se buscó esto, el día que decidió arruinar mi vida y la de Axel. Era una basura de persona y esto que le pasaba, era lo menos que se merecía después de todo el daño que ella nos hizo a Axel y a mí. Él fue el primero que se acercó a ella y yo, me quedé parada como una estatua cerca de la puerta. No quería dar ni un paso más cerca de esa mujer. —Axel, Valentina, gracias a ambos por venir—nos dijo ella—como pueden ver estoy en mis últimos momentos y quise verlos porque necesito pedirles perdón. Acércate por favor, Valentina. —Vale, ven conmigo—Axel se acercó a mí y tomó mi mano—te pido que hagas un esfuerzo. No dije nada y me acerqué con Axel a esa mujer. Ella estaba demacrada, acabada y en su cara se veía el dolor y la enfermedad acabándola por dentro, por fuera y por todos lados. Axel y yo, quedamos de pie frente a ella y entonces empezó a llorar. Algo que, a mí, no me conmovió en absoluto, me importaba poco lo que ella sintiera porque a ella, nunca le importó como me sentía yo. Estaba callada sin decir nada, queriendo contenerme hasta que no pude más y saqué todo el rencor, el coraje y el odio que había contenido por años. —Yo sólo vine a reclamarte por el daño que me hiciste—le dije muy enojada—tú, me destruiste la vida. Me hiciste sentir miserable, me odiaste siempre y te dedicaste a hacerme infeliz desde que quedé a tu merced y, por si fuera poco, cuando al fin tenía la felicidad en las manos, me la arrebataste chantajeando a Axel y terminando con nuestra relación, sólo porque tú siempre fuiste una amargada que nunca quiso ver felices a los demás. —Lo que dice Vale, es cierto Suzette—me apoyó Axel—tú, no sólo destruiste la vida de Vale, destruiste también la mía y no fue justo para nada. Yo siempre te apoyé como mejor amigo y ni por todo lo que hice por ti, quisiste darnos el beneficio de la duda a mí y a Vale para que pudiéramos ver si lo nuestro podía tener futuro o no. —Tienen mucha razón, los dos—nos dijo a ambos llorando mucho—yo les descompuse la vida, pero algo que ustedes no ven es que mientras hay vida, hay esperanza. Ustedes, siguen teniendo vida y pueden tener esa posibilidad de realizar su amor, algo que sé que así es porque lo veo en sus ojos, que todo ese amor sigue ahí, solo está en que ustedes quieran retomarlo. Era el colmo que nos dijera eso. Era una estupidez que pensara que se podía reanudar la relación así de golpe como si nada hubiera pasado cuando en realidad, había pasado todo. Yo no podía deshacer y mucho menos borrar los últimos años de mi vida y tampoco podía simplemente darle las gracias a Charles y mandarlo al diablo, pues algo bueno había salido de todo lo que pasó, me enamoré de él y de eso no había ninguna duda. —Ya es tarde para eso—dijo Axel—por si no lo sabes, Vale está con alguien y conociéndote como eres, debiste indagar todo lo que fue de nosotros después de hacer lo que nos hiciste. Nunca tuviste sentimientos, nunca tuviste piedad, nunca tuviste ni una pizca de amor hacia los demás. —Sé que no tuve nada de eso—admitió derrotada—sin embargo; quiero que ustedes que sí tienen bondad, buenos sentimientos y amor hacia los demás, ayuden a Jhonny a cuidar a mis hijos cuando yo ya no esté en este mundo. Se los pido, por favor. Y aunque sé que no lo harán por mí, les pido que lo hagan por él. —Eres el colmo, no es tanto que quisieras disculparte con nosotros, maldita sea—le grité—era para que nos hagamos cargo con Jhonny de tus mocosos, que te digo de una vez que no son mis sobrinos. Mis únicos sobrinos serán los hijos de Danna, Valentina y el pequeño o pequeña que viene en camino. —Cuenta conmigo para eso, Suzette—dijo Axel—ellos no tienen la culpa de lo que tú eres y yo, en lo que pueda ayudaré a su padre a cuidar de ellos. —Gracias, Axel. Siempre pude contar contigo y quiero decirte, aunque sea tarde, has sido el mejor amigo que he tenido en toda mi vida—le agradeció a Axel—gracias por todo lo que hiciste por mí y quiero pedirte que también cuides a Valentina, ella te necesita en su vida y aunque no puedan retomar lo suyo, ojalá que puedas estar a su lado como un amigo. —No, a mi no me vas a encargar con nadie—le grité nuevamente—eso empezó todo entre Axel y yo o ¿ya no te acuerdas? Y te recuerdo que eso a él, ya no le corresponde. Yo puedo cuidarme sola y tengo a mi lado a un príncipe que me ama y me cuidará siempre. —Vale tiene razón, Suzette—dijo Axel—ya no me corresponde a mí, cuidar de ella. Ha crecido mucho en estos años y en todo caso, como ella ha dicho, tiene a Charles para cuidar de ella. Suzette empezó a llorar con más y más fuerza y Axel, se terminó conmoviendo y se sentó a su lado. Yo no podía soportar todo aquello. Ella hasta en este estado de gravedad de su enfermedad, manipulaba a las personas, pero conmigo no le iba a dar resultado. Yo no iba a acceder a nada de eso. Así que me armé de valor para hacer lo que había ido a hacer. —Adiós, Suzette—dije al tiempo que caminaba hacia la puerta—pediré al de arriba o a quien deba hacerlo, que te de una muerte rápida. Que no sufras al menos, es lo más que puedo hacer por ti, te perdono y lo digo de verdad. Y que conste que no lo hago porque yo quiera, lo hago por el hombre que amo y porque él quiere que cierre mi ciclo aquí. Esta es la última vez que nos vemos. —Gracias, Valentina—respondió—te deseo que seas muy feliz, deseo que encuentres tu camino y que la vida te dé, todo lo que tú te mereces. Sólo te pido que hagas lo que te diga tu corazón y decidas quién es el verdadero amor de tu vida. Salí de la habitación de Suzette, ya no podía seguir escuchando más y al llegar a la sala de espera, me refugié en los brazos de Charles y él supo consolarme sin decir palabras. En la paz de sus brazos encontraba mi calma, mi paz y sentía por él un amor tan hermoso y difícil de explicar. Charles era dulce, era tierno y era simplemente… el príncipe de mis cuentos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD