Capítulo 8

1360 Words
Capítulo 8 AXEL Me dolió mucho ver como Vale, salió muy afectada de la habitación de Suzette. Nunca hubiera querido que ella volviera a sufrir a causa de Suzette. Pero, ella tenía razón al decir que si había venido era únicamente para poder cerrar el ciclo. Supongo que ella necesitaba dejar atrás todo esto para poder rehacer su vida desde cero y más que eso, para poder ser feliz. Yo me quedé ahí sentado al lado de Suzette. Ella en el momento que Vale nos dejó solos, tomó valor y agarró mi mano y por supuesto, yo de inmediato se la retiré. —Axel, por favor cuida de Valentina, de mis hijos y también de Danna. No las dejes solas, mis hermanas te necesitan—me volvió a decir—ya viste que Valentina no ha cambiado para bien precisamente. Ella me odia y todo ese resentimiento no es nada bueno. —Eres la menos indicada para decir como debe sentirse Vale y yo, tampoco te tengo en la estima de antes y no te confundas—le aclaré—vine a perdonarte y no lo hago por ti. Lo hago por mí, para no cargar un rencor absurdo en mi corazón. —Está bien, Axel. Muchas gracias por haberme perdonado, por venir a verme y por todo el tiempo que compartimos juntos—dijo muy abatida—puede que no me creas, pero la verdad, yo me siento muy mal porque al poco tiempo de haberte separado de Vale, me preguntaba si las cosas hubieran sido distintas si hubiera dado a su relación un voto de confianza, pero debes entenderme que dado como siempre fuiste, nunca creí que la amaras de verdad. —Es tarde para todo lo que me estás diciendo. Por supuesto que yo, amaba de verdad a Vale y ella a mí, pero eso ya es un pasado del que no debemos ya ni hablar—dije muy alterado—tú dedícate a ser feliz con tus hijos y con tu esposo el tiempo que te quedé. Yo no tengo nada más que decir, ni nada más que hacer aquí. Ya hice lo que vine a hacer, adiós Suzette. Me encaminé a la puerta de la habitación, pensando en muchas cosas. Pero, sabiendo de sobra que ninguna de ellas tenía caso ya. No podía hacer nada para que todo fuera distinto porque todo ya había pasado como suponía que debió pasar. Abrí la puerta para salir de la habitación y Suzette, débilmente me dijo una última cosa. —Ella aún te ama y no me preguntes cómo, pero lo sé—me aseguró—y sí tú la amas a ella, nunca desistas Axel y busca por todos los medios recuperarla. Ahora que los vi de nuevo a los dos, pude ver que son el uno para el otro. —Demasiado tarde, pero qué bueno que vas a irte de este mundo sabiendo que separaste a una pareja que en verdad se amaba. Salí de la habitación y me quedé deambulando por el pasillo un rato. Quería dar tiempo a que Vale se fuera con su chico. No podía soportarlos dándose todo el amor que, en su momento, yo le daba. Todo era demasiado doloroso y mi amor por ella seguía intacto y cada día que había pasado lejos de ella, solo me había servido para confirmar lo que supe desde la primera vez que la besé, que era ella la mujer con la que quería estar el resto de mi vida. Sólo que ahora, el problema más grande era que la suerte y las posibilidades ya no estaban a mi favor. Vale, era novia de Charles y yo, solo podía desear su felicidad y que un día la vida, me diera la posibilidad de reconquistarla. Ahora lo único que podía hacer era tratar de reanudar mi amistad con ella y sería todo, pues no me metería entre ella y Charles. Estaba tan metido en mis pensamientos que, no me di cuenta cuando Jhonny se acercaba. —Axel, siento mucho el daño que les hizo Suzette a Vale y a ti—dijo muy triste—nunca hubiera querido lo que están viviendo ahora ustedes. Merecían la oportunidad de ser felices y siempre la van a merecer. —No lo sientas, Jhonny—respondí—no es tu culpa. Suzette fue la que nos hizo el daño, no has sido tú y mira como es la vida que se lo ha cobrado a ella de la peor manera. Yo ya hice lo que vine a hacer, la he perdonado y tú cuentas conmigo como un amigo para que te ayude en lo que necesites y tus hijos igual, cuentan conmigo. —Muchas gracias, Axel. Al menos tú si estás dispuesto a tener un acercamiento con mis hijos. Vale no lo está—declaró muy afectado—no quiso ni que Charles los cuidara. Vale ya no es la misma, está llena de odio y de resentimiento. —No es para menos. Lo que hizo Suzette, no ha sido cualquier cosa. Espero que al menos, tenga la paz en el momento que le toque trascender—dije deseándolo de verdad—yo me retiro y ya sabes, lo que necesites sabes dónde me puedes encontrar Jhonny. —Muchas gracias, Axel. Salí del hospital, sin molestarme ya ni en ir a la sala de espera. Quería volver a las cabañas para ver unas cosas con Elisa, quería desocuparme del pueblo lo antes posible para irme a la ciudad, pues yo tenía cosas que hacer allá. Llegando a recepción, me encontré a mi hermana muy ocupada con unos huéspedes y mientras la esperaba, salí a fumar un cigarro fuera de recepción en una de las áreas verdes y tardé un poco en darme cuenta que no estaba solo ahí. —Axel, ¿me permites un momento? —preguntó Charles—ya que Vale no está presente, quiero hablar contigo. —Claro, Charles—respondí—dime, ¿en qué te puedo servir? —Sé lo que pasó y sé todo el pasado de Vale, sé lo que hubo entre ustedes y por fin pude comprender que nunca la dejaste para hacerle daño, que lo hiciste para salvarla de la maldad de Suzette—empezó a decirme—y aunque te agradezco por haber hecho eso por ella. Quiero que sepas que eso, en nada cambia las cosas. —No tiene que cambiarlas, lo que Vale y yo tuvimos es un pasado y creo que te estarías preocupando en vano por mí—respondí—ella en ti, ha encontrado lo que siempre ha buscado. Desde que la conozco ella, llevaba toda la vida queriendo a alguien, así como tú y me alegra que hayan coincidido. Dije aquello de verdad, pues Vale siempre tuvo en su mente un príncipe con ciertas virtudes y desde que la vi con Charles, supe que él era ese hombre y lo que son las cosas, era además un príncipe de carne y hueso. Así que por mucho que me doliera decir aquello, era la verdad, Vale había encontrado en él todo lo que buscó toda su vida. —Gracias, pero debes saber que me doy cuenta que la sigues amando y quiero decirte así entre caballeros que, yo no la pienso dejar—me enfrentó—yo amo mucho a Vale y la quiero por siempre a mi lado, ella es la mujer que quiero como mi esposa y para que sea mi princesa por siempre. —No la dejes—dije con el corazón hecho pedazos—es el consejo más sabio que puedo darte. No la sueltes, porque sería el peor error de tu vida. Ámala mucho y hazla muy feliz, ella se lo merece. Y ya que hablamos con honestidad, yo quiero decirte que quiero recuperar su amistad ¿tienes algún inconveniente? Ella es muy importante para mí y quiero que forme parte de mi vida, como mi amiga. —Ningún inconveniente y al contrario, gracias por comprender—dijo con una sonrisa—espero que pronto, puedas encontrar a esa mujer especial para ti, así como yo encontré a Vale.
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