Capítulo 28
VALENTINA
Apenas si podía creer que Danna, hubiera corrido a Charles. Esto estaba peor de lo que podía estar. Danna me miraba muy enojada como si deseara que yo también me hubiera ido con Charles y aunque por un momento, pensé en darme la vuelta e irme con él, lo cierto era que yo, había ido hasta allá para hablar con ella y no me iría sin que me escuchara lo que tenía que decirle, al menos así lo habría intentado y por mí no iba a quedar. Así que me acerqué a ella y tomé su mano, con miedo que ella me la fuera a retirar y cuando vi que no fue así, empecé a hablar con ella.
—Danna, en serio siento mucho todo lo que ha pasado y reconozco que ha sido por mi culpa—le dije de verdad—no sabes como me afecta que estemos así, cuando toda la vida hemos sido muy unidas y te extraño y te necesito en mi vida, por eso si no es mucho pedir, quisiera que me perdones.
—No te puedo perdonar, Vale. Me decepcionaste—dijo negando con la cabeza—parece ser que desde que te graduaste se te han subido los humos al cielo. Nunca pensé que no vinieras ni al funeral de Suzette y lo que es peor, al nacimiento de mi hijo. Es el colmo.
—A lo de Suzette, no iba a venir lógicamente—respondí—pero, lo que sí lamento es no venir al nacimiento de mi sobrino. Perdóname Danna, en serio. Nunca quise hacerte daño, es solo que no sé, me han absorbido muchas cosas.
Ella guardó silencio y no me decía nada, sólo negaba con la cabeza y después vi que por su mejilla se deslizaba una lágrima y me sentía cada vez más culpable, por todo lo que estaba pasando. Yo nunca debí de abandonarla así, pero es que, aunque me doliera aceptarlo, yo había perdido el piso y de la peor manera posible y ahora me estaba costando mucho trabajo, recuperar mi relación con mi hermana.
—Te entiendo, pero haces una tras otra y estoy cansada de todo y cansada de ti, Vale y lo siento, pero ahora soy yo la que no cree que tengas un espacio en mi vida—dijo destruyéndome por completo—tú y yo, tenemos vidas diferentes y no creo que tengamos nada que nos una.
—Sí eso es lo que quieres, yo lo respetaré—dije secándome las lágrimas que ya habían salido de mis ojos—te quiero mucho, Danna y eso jamás lo olvides y sabes dónde estaré en caso que quieras hablar conmigo. Y otra cosa, si no es mucho pedir ¿puedo conocer a mi sobrino?
—Sí, eso no te lo puedo negar. Él está en la recámara de abajo, porque Tony lo cuida mientras yo descanso. Dile que lo quieres ver y ya está.
—Qué estés muy bien y que te mejores—le quise dar un beso en la mejilla y ella rechazó el contacto—nos vemos, Danna.
Ella ya no me dijo nada más y yo, salí de su recámara y bajé tan rápido las escaleras que me caí y cuando quise levantarme no pude hacerlo. Axel y Tony quienes estaban en la sala, corrieron a ayudarme y me ayudaron a sentarme en el sillón. Ahora tenía más motivos para llorar, no sólo era por lo de Danna, era ahora también esto de la caída.
—Lo siento, chicos—dije disculpándome—soy muy torpe, por bajar corriendo me he caído. Soy una estúpida.
—¿Te duele mucho el pie, Vale? —me preguntó Axel muy preocupado—creo que es mejor que se te ponga hielo para que no se te inflame y te puedo vendar el tobillo, seguramente te lo has lastimado.
—Sí, Vale. Pero, entiendo si quieres que vaya por Charles, él salió hace ratito de aquí y dijo que iría a recepción—dijo Tony—no puedes por ahora apoyar el pie, como te dijo Axel te has lastimado.
—No pasa nada—dije poniéndome de pie y soportando el dolor—sólo quiero ver a mi sobrino y después me voy. No tengo nada más que hacer aquí.
Al decir aquello, tanto Tony como Axel se dieron cuenta que lo mío con Danna no se había resulto, entonces Tony fue por su hijo y lo trajo a la sala. Lo vi y sonreí, era muy lindo y hermoso y se parecía mucho a Danna. Después de estar con él por unos momentos, salí para irme con Charles a recepción. Elisa y él estaban platicando muy contentos y cuando ella me vio, se acercó a mí para abrazarme.
—Vale, no lo puedo creer—dijo emocionada—eres una mala amiga, primero me entero por una revista, luego por Charles y tú no me cuentas nada de su compromiso.
—Elisa, gusto en verte—respondí—sí, soy la peor amiga y mucho peor hermana, tanto que Danna ya no quiere saber de mí.
—No te preocupes, solo bromeaba. Me da también mucho gusto verte y como le estaba diciendo a Charles, muchas felicidades por el compromiso—dijo muy contenta—cuenten conmigo para ser su madrina real o lo que quieran.
—Muchas gracias, Elisa. Te vamos a tener en cuenta a ti y a Danna y a toda la gente a la que Vale quiera invitar a la boda, pero aún no tenemos fecha—dijo Charles—Vale, ¿qué tienes? No me digas que te caíste.
—Sí, me caí en casa de Danna y de Tony, pero ya se me pasará—dije despreocupada—ella no quiere saber nada de mí, así que mejor me resigno a que nunca podremos solucionar las cosas ella y yo.
—Lo siento, mi princesa—lamentó Charles—le estaba diciendo a Elisa que Danna justamente me había corrido, ni hablar. Tú has venido a intentar resolver todo con ella y lo demás ya no quedó en ti.
Charles me abrazó comprendiendo la situación y después Elisa hizo lo mismo. Ella nos dijo que Danna no había estado bien desde hacía tiempo y que seguramente ahora tenía un poco de depresión por todo lo que había estado viviendo, de Suzette, de su hijo y de nuestro distanciamiento. Yo quería pedirle a Charles que volviéramos a la ciudad, pero Elisa como si se nos adelantara, salió con un plan.
—Saben, no se vayan aún—nos dijo—Max llegó hace rato también y podemos salir los 4 a celebrar el compromiso de ustedes, o más bien los 5 si Axel también está aquí en el pueblo.
—Sí, él se vino con nosotros—respondí—pero, no creo que sea buena idea después de esto que pasó con Danna.
—Yo creo que sí es buena idea, mi princesa—dijo Charles—es bueno que pasemos un rato distinto con Elisa y con Max y sirve que Danna tiene un poco de tiempo antes que nos vayamos para recapacitar.
—Claro, Vale. Se pueden ir a quedar a mi casa, si no se piensan quedar aquí y sirve que allá podemos desvelarnos y divertirnos todos ¿qué me dices? —propuso Elisa—no seas mala onda, hace mucho no te dejas ver por acá.
—Está bien, digo que sí—respondí—nos la pasaremos bien y festejamos el compromiso.
Elisa, Charles y yo, seguimos platicando un rato y cuando menos lo pensamos se abrió la puerta de recepción y me sorprendí al ver ahí a Eugenia y ella también se sorprendió al verme a mí y a Charles.
—Buenas noches, Elisa—dijo Eugenia—quiero una cabaña para esta noche y quiero que venga alguien a decorarla, he venido a sorprender a Axel y supe que él está aquí.
—Claro que sí, Eugenia—respondió Elisa.
Esto iba a ser por demás incomodo, pensé. Axel y Eugenia, Charles y yo y Elisa con Max. Toda la noche se encaminaba a que esto se volviera un verdadero desastre.