Capítulo 21
CHARLES
Las cosas estaban demasiado tensas entre Axel y Vale, lo pude notar cuando terminamos de ver la película y se instaló un silencio incómodo entre todos. Bobby, el perrito de Axel era muy lindo y Vale estaba muy feliz acariciándolo. Abracé a mi princesa y pude notar como Axel se veía muy incómodo, algo que lamentaba pues yo tenía todo el derecho de abrazar a Vale, aunque pudiera ser que él estuviera así por lo que se quedaron hablando él y Vale, algo que yo desconocía.
—Es un hermoso lugar—dijo Axel rompiendo el silencio—muchas felicidades.
—Muchas gracias—respondí orgulloso—todo lo hice pensando en Vale y en sus gustos, quiero que ella más que nada sea muy feliz.
—Eso también lo quiero yo—manifestó Axel—y es por eso que aprovecho que estás con ella, porque tengo que decirle algo a Vale.
—Ya chicos—dijo Vale riéndose—aquí estoy, no hablen como si no estuviera. Dime, Axel ¿qué me quieres decir?
—Estos momentos de suspenso, se deben acompañar con otra copa de vino—les dije a ambos.
Mi personal ya se había ido a descansar, así que yo mismo fui por otra botella de vino y les serví más a Vale y a Axel y después de servirme yo también un poco más. Miré a Axel, como indicándole que ya podía decir lo que tenía que decirle a mi Vale. Ella se refugió en mis brazos y yo, encantado la recibí.
—Vale, verás es que con todo lo que ha pasado, no había podido decirte que me ha contactado tu tío Esteban—dijo Axel a Vale—me ha pedido que te diga que él quiere verte y yo no le aseguré nada, le dije únicamente que yo te lo diría a ti, pero claro que la decisión es solo tuya.
—¿Mi tío Esteban? —Vale estaba muy sorprendida—se tardó demasiado en querer buscarme, hace años que no lo veo. Es más, si nos llegamos a ver, no me acuerdo ni de cómo es.
Ellos se pusieron a platicar del tío Esteban de Vale y yo, sólo me limité a escuchar lo que decían. Yo no tenía nada que ver ahí y tampoco me podía meter en si Vale decidía verlo o no y viendo como estaba ella de renuente en volver al pueblo, lo más seguro era que en caso que decidiera verlo, tuviera que ser él quién viniera a verla a la ciudad.
—Charles, ¿tú que me aconsejas? Mi príncipe hermoso—me preguntó Vale—ya sabes que me interesa todo lo que me puedas aconsejar tú.
—Sí, Charles dale tú opinión—dijo Axel—Vale siempre quiere consejos de lo que debe hacer. En eso ella no ha cambiado y él más indicado para aconsejarla eres tú como su prometido.
—Yo pienso que, si deberías verlo, Vale—dije tomándola de la mano—sí él a pesar que pasó mucho tiempo quiere verte, debe ser por algo y siempre es bueno contar con tu familia, es una parte muy importante en la vida de una persona.
Vale pareció reflexionarlo por un momento y después accedió a ver su tío siempre y cuando yo la acompañara y él viniera a visitarla a la ciudad, ya que como todos pensábamos ella no volvería al pueblo y era algo que se tenía que respetar.
—Yo le avisaré a tú tío entonces y le daré tú número para que se pongan de acuerdo—dijo Axel a Vale—y, por cierto, ya que están aquí los dos, muchas felicidades por su compromiso ¿Cuándo es la boda real?
—Muchas gracias, Axel. Aún no tenemos fecha—respondí—pero, lo más importante por ahora y lo que me hace más feliz, es que esta hermosa mujer me ha dicho que sí y el cuando es lo de menos, soy muy afortunado porque he encontrado a mi princesa.
—Eres muy afortunado, Charles, tú has sabido ganarte el corazón de Vale y todo lo que ella es ahora, te lo debe a ti—me dijo Axel—gracias, por hacerla sonreír de nuevo, por conquistarla y por ayudarla a lograr sus sueños.
—Nada que agradecer, en todo caso el agradecido soy yo—respondí—sí tú no la hubieras dejado ir, yo no estaría aquí con ella. Así qué muchas gracias, Axel.
Levantamos nuestras copas para brindar por mi Vale y ella estaba muy seria, entendía perfectamente como se estaba sintiendo. Estaba conmigo con su prometido y con su ex novio y su primer amor y sobra decir que ella debía estar sintiéndose incómoda y algo melancólica.
—Gracias chicos—dijo Vale—yo, soy afortunada porque pude compartir con ustedes dos, las etapas más importantes de mi vida. Y claro que, les digo de una vez que los necesito a los dos a mi lado, yo no quiero que ninguno se vaya de mi vida.
—Aquí estaré, mi princesa—la besé dulcemente—soy por siempre tuyo.
—Yo también estaré contigo, Vale—respondió Axel—claro, como un amigo y para apoyarte en lo que necesites. Pero, por ahora ya se está haciendo tarde y no quiero quitarles más de su tiempo.
—No te preocupes, Axel—respondió Vale—ahorita voy por las cosas que Charles y yo hemos comprado para el bebé de Danna.
Vale se levantó de la sala y se fue a buscar las cosas del bebé de Danna y Bobby la acompañó. Creo que tendremos que tener una mascota canina o felina, viendo lo mucho que Vale ama los animales y también yo. Axel y yo, nos servimos lo que quedaba del vino y me di cuenta que él, se veía muy resignado a ya no estar con Vale y eso sí que era una novedad.
—Charles, quiero que cuides mucho de Vale—me dijo—ella se merece todo lo mejor. Ella es una mujer maravillosa y especial, hazla muy feliz. Ha tenido una vida muy difícil y ya le toca que la vida le dé todo lo que se merece y te agradezco por todo lo que la has cuidado desde que yo la dejé.
—No me agradezcas, conocerla ha sido un privilegio para mí—admití—y el saberme amado por ella, es lo más valioso que tengo. Claro, que la cuidaré mucho siempre y lamento todo esto, que ella no quiera ir al pueblo y demás. Yo no la puedo obligar y solo puedo estar a su lado y apoyar lo que decida.
Vale salió con las cosas del bebé de Danna y se las entregamos a Axel, y después, él se despidió de nosotros, pero Bobby parecía no tener ganas de irse y aunque Vale ya se había despedido de él y también yo, el can no pensaba para nada en abandonar nuestro piso.
—Axel, ya que vas a ir al pueblo deberías dejar a Bobby con nosotros—dijo Vale—Charles y yo, podemos cuidar de él.
—Gracias, chicos—dijo Axel—pero, no se los puedo dejar ahora. No traigo nada para que coma y no les quiero causar molestias.
—No es molestia, déjalo aquí. Vale tiene razón, así te vas sin preocupaciones al pueblo—insistí yo—ya le compraremos mañana algo de comer.
—Muchas gracias, siendo así aquí se los dejo—Axel se despidió de Bobby—cuando vuelva del pueblo, yo les aviso para poder pasar por él y espero que no les haga destrozos en su piso.
Axel se despidió de nosotros y al quedarnos Vale y yo solos, nos fuimos a la recámara y por supuesto, Bobby vino con nosotros. Lo acaricié y me di cuenta como le gustaba mucho que le dieran cariño y después cuando nos acostamos en la cama, Bobby se subió y se instaló junto a Vale, algo que me dio mucha risa.
—Charles, lo siento—dijo ella—lo bajaré. No creo que te guste que Bobby esté aquí arriba de la cama.
—No pasa nada, Vale ¿sabes? Se me ha venido a la mente, la idea de tener a nuestro primer hijo de 4 patas. Puede ser un perrito o un gatito.