Capítulo 20
AXEL
No podía creer la actitud que ahora estaba tomando Vale, ella era la que había cambiado solo por andar con un m*****o de la realeza. No la reconocía para nada, la antigua Vale hubiera olvidado sus rencores y hubiera ido conmigo al pueblo para estar con su hermana y conocer a su sobrino, pero esta nueva Valentina sinceramente estaba irreconocible. La situación estaba muy incómoda y yo, lo sentía mucho por Charles, pues él estaba en medio de la tormenta que estaba por desatarse entre Vale y yo.
—¿Saben? Ustedes tienen mucho de qué hablar—dijo Charles—yo, estaré dentro y claro, pueden pasar si quieren para que hablen con más calma. Yo estaré en mi estudio.
—Aquí estamos bien, mi príncipe—le dijo Vale y lo besó—te amo, Charles.
—También te amo, mi princesa. Con permiso, Axel.
—Es propio.
Charles se metió y había sido una muy buena decisión. Él no tenía porque quedarse a escuchar todo lo que nosotros teníamos que decirnos y de mi parte, yo no le diría cosas bonitas a Vale, estaba dispuesto a decirle verdades para que les bajara a esos aires de grandeza que no sabía de dónde los había tomado. Ni Charles, que sí era un príncipe, se comportaba de la forma tan soberbia como lo estaba haciendo Valentina.
—A mí, no me vas a culpar de lo que pasó, Vale y sabes bien que mi adiós fue por tu bien—le recordé—porque quise protegerte de la maldad de Suzette y porque no quise que te metieran a la cárcel por haber matado a su bebé.
—Sea como sea, Axel. Tú fuiste quién no luchó por mí y eso me dejó claro, lo que yo siempre supe desde el momento en que mi madre, mató a mi padre—rebatió furiosa—que yo, estaba sola en el mundo y que nadie me podía salvar, ni siquiera tú. Es por eso que soy la que soy ahora y lo siento si te enoja que no vaya a volver al maldito pueblo para ver a Danna o, mejor dicho, para ir a rogarle que me reciba donde ella tampoco no me quiere.
—Qué fácil es todo para ti, porque en eso sí sigues siendo la misma, Valentina—le hice ver—sigues siendo la misma chica a la que todo le vale y no es justo. Debes de ir al pueblo y arreglar las cosas con Danna, tienes que ir allá para que recuerdes quién eres y que, para nada, eres la princesa que te sientes tú misma cuando estás con Charles, ¿dónde quedó la Vale que no quería salir del pueblo?
—Esa Vale, la mataste tú—me dijo con odio—nunca me hubiera ido y lo sabes, nunca hubiera seguido adelante sin ti y siendo tú quién me orilló a eso, ahora quieres obligarme a volver a ese maldito lugar del que no quiero saber nada. Ahí pasé los peores días de mi vida en todos los aspectos y creo que ya me toca ser feliz.
—Sí, Vale—admití—yo te solté, pero lo hice no solo por lo que pasó con Suzette. Lo hice porque de no haberte soltado, tú nunca te hubieras animado a vivir y lo has hecho y créeme que me siento orgulloso de ver en lo que te has convertido, personal y profesionalmente.
—Y sí estás tan orgulloso, según tú ¿Cuál es el problema? —cuestionó—yo no veo problema alguno, eres tú el que se empeña en ver cosas donde no las hay.
—Sí lo hay, yo te solté porque quería que vivieras Vale y que después de todo ese camino que tenías que recorrer sola, me siguieras eligiendo a mí—dije convencido—porque algo en el fondo de mi corazón, me dijo que eso podía ser así.
—Siento mucho que no te salieran las cosas como querías, Axel—respondió—pero la vida nos ha enseñado a la mala, a los dos, que no todo es como queremos que sea. Y lo siento, pero no puedo darte gusto, no pienso regresar al pueblo porque no me quiero acordar de nada de lo que fue, mi vida en ese lugar.
En ese momento se escucharon unos ladridos y Bobby sacó la cabeza por la ventanilla de mi auto. Él seguramente, seguía recordando a Vale y contrario a lo que pensé, fue ella la que se acercó a verlo y tomó su carita entre sus manos para llenarlo de besos y después yo abrí la puerta para que se saludaran como era debido.
—Bobby, estás hermoso—Vale lo abrazó—ha pasado mucho tiempo, no puedo creer que aún te acuerdes de mí, pensé que no te volvería a ver, pensé que Axel se había deshecho de ti.
—Eso nunca, Vale—la tomé entre mis brazos y ella tembló cuando nos miramos fijamente—por eso también, tengo puesta tu cadena desde la noche que la mandaste con Tony y tú, supongo que nunca abriste los sobres que te mandé con él.
—No, no lo hice—respondió con los ojos llenos de lágrimas—es que no podía tener y tampoco ver, nada que me recordara a ti. Todo era muy doloroso, Axel. Yo sentí que me moría cuando te fuiste y lloré más de lo que había llorado nunca en mi vida.
La abracé y ella rompió a llorar desconsolada y yo, lo hice con ella. No podía creer que todo ahora, ya no estuviera a mi favor y que estaba por perder para siempre a la única mujer a la que había amado de verdad y no podía hacer nada, ya que Vale, amaba a Charles y él se la merecía después de todo, siendo que él le devolvió las ganas de vivir y también de ser feliz. Estábamos inmersos en ese abrazo, hasta que ella se separó de mis brazos.
—Fue un placer, volver a verte Bobby—ella se agachó para despedirte—espero poder verte de nuevo ya que vives en la ciudad o que Axel, te deje pasar unos días conmigo y también con Charles.
—No sé si a él le gusté tener un animal que no es de la realeza—respondí riéndome un poco—pero, si es así, yo feliz de dejártelo unos días. Eugenia y yo, queremos salir de fin de semana y no tengo quién lo cuide.
—Hecho, cuando quieras puedes traerlo—me dijo ella secándose las lágrimas—y Axel, pasó demasiado tiempo y ya no soy la misma, pero quiero que sepas algo que lo que sentí por ti y lo que tuvimos fue real y es de los mejores recuerdos que siempre tendré en mi corazón, pero desgraciadamente, no te puedo elegir a ti. Le he dado mi amor, mi corazón y mi palabra a Charles y también, mi promesa para ser su esposa algún día.
—Lo entiendo, Vale, pero escucha—la tomé del brazo para hacer que me mirara—nos estaremos viendo aquí en la ciudad y quiero que al menos, podamos ser amigos y no me importa tener que ser amigo de Charles, solo te pido que no me apartes de tu vida.
—Está bien, Axel. Y yo solo te pido que no me pidas algo que no puedo y que no quiero hacer como volver al pueblo—respondí—¿quieres pasar? Charles le ha comprado unas cosas al bebé de Danna y ya que tú vas a ir para allá para que se las lleves.
—De acuerdo, gracias, pero subiré a Bobby al auto y aquí que me espere.
Vale no me escuchó y se metió con Bobby a su piso y yo los seguí. Charles estaba viendo una película y nos hizo la señal para que nos sentáramos y de inmediato, nos fueron a llevar un servicio de una fina botana y copas de vino. Charles abrazó a Bobby como si se conocieran y a mi perro, le agradó él también. Tal vez, Bobby percibía que Charles después de todo, sí podía ser la mejor opción para Vale.