Capítulo 19
VALENTINA
Dos semanas después de la muerte de Suzette, mientras fui a esperar a Charles afuera de un centro de arte donde había ido a dar una clase, me fui a tomar un café a un local cercano. No quería interrumpir en su trabajo, por lo que le dije que ahí lo estaría esperando y servía que, nos tomábamos un café juntos. Con Charles, nos daba por ir a conocer cafeterías y eso hacíamos desde que éramos amigos, así como muchas otras cosas que compartíamos juntos. Charles sacaba un lado de mí que no sabía yo que tenía y eso me gustaba, esta nueva Valentina, más arriesgada, más divertida y más que nada, más segura de mí misma. Ordené mi café y lo empecé a preparar cuando me lo llevaron que, no me di cuenta cuando una mujer que se tomó una foto con Charles durante el comercial de trajes de baño, estaba de pie frente a mí.
—¿Nos conocemos? —pregunté—al menos, creo que yo no te conozco a ti.
—Sí, estás en lo cierto—respondió—nos vimos en la grabación del comercial de trajes de baño, ¿me puedo sentar?
—Sí, claro.
Ella se sentó y ordenó un café y todo ese tiempo, me di cuenta que ella me miraba de una forma extraña como si quisiera decirme algo, lo cual era demasiado raro, ya que yo la conocí de vista, pero nada más.
—Me llamo Eugenia, me presento formalmente—ella me ofreció su mano—antes que nada, siento mucho lo de tu hermana. Axel, me lo dijo.
—Valentina, mucho gusto—respondí—y gracias, por tus condolencias. Así que, ¿eres la novia de Axel?
—No puedo decir que soy su novia como tal—respondió—sólo que estamos intentando algo por ahora. Lo llevo tratando algunos años y entonces él me habló mucho de ti.
—Mira, Eugenia—la miré fijamente—lo que sea que te dijo Axel, eso quedó atrás. Tú eres libre de estar con él y es en serio, me da mucho gusto. En algún momento él tenía que rehacer su vida y se merece ser feliz, él es un hombre maravilloso que se merece lo mejor.
No sé porqué sentía una punzada en el estómago, pero al mismo tiempo, era muy raro que también me daba mucho gusto que ella estuviera con Axel. Era como si se me quitara un peso de encima y ahora ya podía vivir más tranquila mi amor con Charles, sabiendo que Axel había encontrado a quién amar, solo que por dentro también se me venía a la mente un pensamiento que me mataba lentamente, el de ahora sí perder todo lo que una vez pude tener con él.
—Eso lo sé y yo misma se lo dije cuando me contó lo de ustedes—dijo ella—que él tenía que rehacer su vida. Sólo que ahorita que te vi aquí, quise aprovechar para preguntarte si tú ya no tienes la intención de volver con él.
—Claro que no y pierde cuidado por ese lado—le mostré mi anillo de compromiso—voy a casarme y creo que eso, ya lo sabes. Eres fan de Charles y bueno, nos hemos comprometido en matrimonio, así que Axel es todo tuyo.
Ella suspiró aliviada y después la plática se dio en relación a otras cosas dejando de lado a Axel. Eugenia era una persona de lo más agradable y me gustó platicar con ella, pero cuando llegó Charles, nos despedimos y me fui con él, que me miraba intrigado de lo que yo estaba haciendo con ella en el café, a Charles no se le iba ninguna cara de nadie que conociera y seguramente, recordó a Eugenia del comercial.
—Mi amor, estás muy raro—le dije llenándolo de besos—no me digas que te fue mal en el centro de arte, eso si que no te lo creo. Eres el mejor.
—No, preciosa. Y créeme que me quería quedar contigo a tomar café, pero quiero que vayamos al piso a empacar porque nos vamos a tu pueblo—dijo decidido—Tony me ha avisado que él y Danna ya son papás de un hermoso niño. Pero, ¿qué te digo? Sí tú ya debes de saber, seguramente ya te llamó Danna emocionada para darte la noticia.
Lo que dijo Charles, me cayó como un balde de agua helada. Desde luego que yo, no sabía nada. Ni Danna, ni Tony me habían dicho nada y eso era de esperarse. Ella debía de estar molesta porque yo no quise ir a lo del funeral de Suzette y esta era su manera de vengarse, el dejarme fuera de esto, del nacimiento de mi nuevo sobrino. Charles y yo, llegamos a nuestro piso y nos sentamos en la sala, nos abrazamos y ahí pude decirle la verdad.
—Lo siento, mi príncipe, pero tendrás que ir tú solo al pueblo—le dije un poco triste—no puedo presentarme allá cuando yo no he sido invitada. Me estoy enterando de esto ahora que tú me lo dices.
—No puede ser—exclamó él—yo pensé que Danna ya te había avisado para que fuéramos. Para ella debe ser muy importante que tú como su hermana vayas y estés con ella y le ayudes en lo que necesite.
—No, mi príncipe. Yo no tengo nada que hacer en el pueblo—sentencié—desde que me fui, lo hice para no volver y aquí estamos. En nuestro piso, en nuestra nueva vida y si Danna hubiera querido que yo fuera, ella misma me habría llamado. Pero, sigue empeñada en su rencor, por no haberme presentado al velorio de Suzette.
Era la verdad, Danna iba a guardarme rencor no sé por cuanto tiempo y en mis planes tampoco estaba rogarle para nada. Yo no tenía ni la más mínima intención de hacerlo, ya que como le dije a Charles, mi ciclo y mi etapa en el pueblo había terminado. Además de eso, yo no quería tener hijos y aunque adoraba a mi sobrina Valentina, el hecho de ir y escuchar a un recién nacido, no estaba en mis planes. Charles ya no me dijo nada y nos pusimos a hacer unas cosas en el piso, más tarde salimos a cenar y por la noche cuando volvimos de la cena, vimos ambos un auto que no era de nosotros ahí en el estacionamiento y apenas bajamos del auto, lo vimos a él a Axel. Yo no entendía lo que él hacía aquí y mucho menos porque yo no le había dado la dirección, esa seguramente había tenido que ser Sofía o Max.
—Hola, buenas noches—nos saludó—lamento presentarme aquí así, pero quiero hablar contigo Valentina.
—Buenas noches, no te preocupes Axel—se adelantó a responder Charles—pasa por favor.
—No, mi amor—respondí yo—si no te importa, lo que Axel tenga que hablar conmigo, prefiero que lo haga aquí y de una vez.
—Cómo quieras, Vale—respondió Axel muy molesto—quise venir a preguntarte si piensas ir al pueblo para conocer a tu sobrino. Por sí no lo sabes, hoy nació.
—Sí lo sé, pero no iré Axel y lamento que tuvieras que venir hasta acá para informarme de eso—respondí—Danna, no me quiere allá. Pues ella y Tony solo le avisaron a Charles y a mí, nadie me ha dicho nada. Así que yo tampoco tengo porqué ir.
—Debes ir, porque Danna es tu hermana y el que nació es tu sobrino y no pienso permitir que con ella también se fracture tu relación, solo porque ahora eres una princesa—me dijo muy enojado—te recuerdo que tú no eres descendiente de nadie de la realeza, eres una chica común que viene de un pueblo y que parece que la fama se te ha subido a la cabeza.
—Bien, pues tú te has encargado de que así fuera, Axel—respondí—tú fuiste el que mató a la mujer que yo una vez fui.