Capítulo 18
CHARLES
Cuando al fin terminó la grabación del comercial, fuimos a dejar a mi prima Sofía en su casa y Vale y yo, nos fuimos rumbo a nuestro piso. Ella iba muy callada todo el camino y ya era casi de noche cuando llegamos a nuestro hogar. Alejandro, mi chofer nos abrió la puerta para bajar y entramos tomados de la cama a nuestro piso. Vale, apenas cruzamos la puerta, se quitó los zapatos y caminó a acostarse a uno de los sillones de la sala. Yo la seguí y me recosté ahí con ella para abrazarla, quería saber lo que le pasaba. Ella no era mucho de estar callada.
—Mi princesa, ¿qué te pasa? —le pregunté—estás muy callada. Yo entiendo que estés cansada, Vale, pero tú no eres así. Siempre estamos hablando de algo.
—Me siento mal, Charles—respondió—sí estoy cansada, pero más que eso me siento de mal humor por algo que pasó en el comercial con Axel.
—¿Te ha hecho algo? Porque sí es así, le pienso ir a reclamar—respondí—no tiene derecho de hacerte sentir mal. Yo sólo quiero que estés tranquila, preciosa.
—Estoy bien, mi príncipe. Él estaba raro, estaba enojado y me ha regañado muy feo cuando no me salía la toma, por eso fue que llamó a Sofía para que ella me fuera a ayudar.
—Sí, me di cuenta de eso—admití—y sea como sea por lo que estuviera de mal humor, nada le da derecho a desquitarse contigo. Ahora solo quiero que olvides todo y que cenemos algo delicioso ¿qué se te antoja?
—Lo que tú quieras, mi príncipe hermoso—ella empezó a despeinarme—cenemos y vayamos a dormir. Me duelen mucho las piernas y los pies y todo.
—Entonces, no te levantes. Pediré que nos preparen algo de cenar y que nos lo traigan aquí y ya después, nos vamos a dormir, mi hermosa princesa.
—Gracias, mi amor. Por eso, te amo.
Pedí a nuestro chef que nos prepararan la cena y después nos la llevaron a la sala. Vale y yo cenamos muy tranquilos y me alegré al ver que al menos, sí se había comido toda su cena. No quería que lo que sea que le pasara con Axel, le hubiera afectado como para no cenar. Al terminar de cenar, subimos a nuestra recámara y nos pusimos a relajarnos viendo una película, pero antes que se terminara, Vale se quedó dormida en mis brazos y cuando ya me estaba durmiendo yo, me llamaron por teléfono y respondí al ver que se trataba de Tony.
—Hola, Charles. Disculpa por la hora—me dijo—ha pasado algo y tenía que avisarle a Vale, pero ella no responde las llamadas.
—Hola, Tony—respondí—sucede que ella no puede responder las llamadas porque se ha quedado dormida. Hoy tuvo un día muy difícil, pero dime ¿todo bien con Danna?
—Sí, todo bien con ella, aunque en estos momentos está inconsolable—me dijo con un tono muy serio—mañana iban a desconectar a Suzette, pero ella ha muerto hace unas horas cuando empecé a tratar de localizar a Vale.
—Lo siento mucho, Tony—dije sin más palabras—dale un abrazo a Danna de mi parte y otro a Jhonny. Sobre Vale, no sé si ella vaya a querer presentarse en el pueblo, pero yo le paso el recado.
—Es muy importante que venga y por eso la estaba llamando, tiene que venir a firmar unas cosas que requieren de su consentimiento—pidió Tony—por favor, convéncela de venir o ven tu con ella. Es muy importante.
—Haré lo que pueda, no sé si la pueda convencer. Ya la conoces y la última vez que estuvimos allá, ella no se sentía bien. Gracias, por avisarme y en caso que Vale acceda a ir, nos veremos por allá.
—Gracias, Charles y buenas noches.
Sentí pesar por la muerte de la hermana de Vale, había sucumbido finalmente a la terrible enfermedad que padecía y ahora más que nunca, me alegraba que Vale se hubiera ido a despedir de ella y que, aunque hubiera sido de mala gana, ella le diera su perdón. Ahora su hermana, al menos había podido partir en paz y sin ningún tipo de deuda pendiente en vida. Me quedé pensando muchas cosas y ya era bien entrada la madrugada cuando me dormí. Por la mañana, Vale me despertó llenándome de besos y en uno de esos besos, yo le correspondí muy emocionado y me subí encima de ella, dejándola indefensa debajo de mí.
—Buenos días, Charles—me dijo riéndose divertida—eres muy dormilón, amor. Ya son casi las 11 de la mañana. Yo ya hasta me levanté a bañarme y me he cambiado. Quiero llevarte hoy a un lugar, si no tienes planes, claro.
—Mis planes, siempre llevan escrito tu nombre, preciosa—dije y la besé muy despacio—pero, ha pasado algo y tienes que saberlo.
—No, no me digas nada, mi príncipe—respondió—quiero usar el día de hoy para relajarme, porque mañana tengo una sesión para una revista y una entrevista para unas fotos que quieren hacerme para otro comercial.
—Mi Vale, esto es muy importante—insistí—yo también quisiera estar contigo y sólo relajarnos, pero llamó Tony hace un rato.
Vale me miraba con sus ojos expectantes, esperando que le dijera lo que estaba pasando y el motivo de la llamada de Tony. Ella seguramente estaba pensando que algo le pasó a Danna y entonces se lo dije así, tal cual.
—Suzette ha muerto, para eso me llamó Tony y no te preocupes, mi princesa—dije calmándola—nada malo pasó con Danna, sé que estabas pensando eso.
—Bueno, ella murió. Me siento feliz por eso, ya la vida le ha cobrado con su muerte y con no ver crecer a sus hijos, después de todo lo que yo sufrí por su culpa—dijo sonriendo—así qué, dime ¿quieres que hagamos algo hoy? Yo realmente necesito relajarme contigo, mi amor.
Vale parecía feliz por la muerte de su hermana y aunque yo no lo veía bien, no le podía decir nada. Sin embargo; tuve que decirle que Tony pedía que ella fuera al pueblo y ella colapsó llena de odio.
—No es justo que esa mujer, ni muerta me deja vivir en paz—gritó alterada—y no pienso ir allá al pueblo. No quiero volver a esa vida de mierda que tuve. No es mi culpa que Danna se quedara estancada allá, yo si pude crecer y quiero disfrutar de mi éxito.
—Estás en todo tu derecho de hacerlo, mi princesa—la abracé tiernamente—y ya, no te alteres. Yo entiendo que no quieras ir y tampoco te pienso obligar. Así que, hoy haremos lo que tú quieras.
Abracé y besé a Vale con mucho amor y con mucha ternura. Ella se relajaba en mis brazos y no le volví a tocar el tema, pasamos un día muy hermoso en que nos fuimos al cine, a pasear y ya bien entrada la noche volvimos a casa y al hacerlo, le mostré a Vale el cuadro de ella que estaba haciendo, quería que ella se diera cuenta que era mi mundo, mi vida y el centro de mi universo.
—Vale, esta era una sorpresa que tenía para ti—le dije animado—espero que te guste mucho. Aún no lo termino, pero así es justo como yo te veo, como la mujer del cuadro que eres tú misma, hermosa e inalcanzable.
Vale miro el cuadro muy emocionada y empezó a gritar de alegría y después me abrazó. Me daba mucho gusto que ella se alegraba con todo detalle que le daba, desde una flor hasta detalles caros. Estar con ella era lo más lindo de mi vida y aunque ella maldecía su vida pasada, yo agradecía ese pasado que ella tuvo, pues de no haberlo tenido, nosotros nunca nos hubiéramos conocido.