Capítulo 17
AXEL
Estaba muy nervioso y emocionado, hoy volvería a ver a Vale en la grabación del comercial y mucho me temía que ella iba a llegar con Charles, pero habían pasado muchas cosas en esos días que no la vi. Me encontré de nuevo con mi amiga Eugenia con la que estuve conviviendo cuando estuve en la escuela de cine y ahora ella, pasaba por una pena de amor al igual que yo, llevaba un año que se había quedado viuda pues a su esposo Rufino lo mataron por un ajuste de cuentas y desde que se vino a vivir aquí a la ciudad con sus padres, ella no había visto a nadie y hace días que nos encontramos y estamos viendo la posibilidad de intentar algo, claro que en mi caso, lo haría por consejo de Max. Yo estaba supervisando todo en el set con la gente de cámaras, cuando ella llegó muy divertida y con una revista en una mano y un café en la otra.
—Señor director, le traje un café—me dijo animada—para que te despiertes. No vayas a cometer errores en el comercial, con eso que casi no te dejé dormir anoche.
—Algo de lo que no me arrepiento—me reí divertido—y qué bueno que has traído tu revista. No sé cuanto tiempo vayamos a estar aquí y consté que te lo advertí para que no te vinieras a aburrir.
—No me pienso aburrir y mira, no inventes—ella gritó emocionada—esa chica, la rubia es la chica de mi revista. Es la prometida del príncipe de Mónaco y viene con él. Vamos, para que me tomes una foto, ese hombre está hermoso.
Levanté la vista sin decir nada y vi que había llegado Vale con Charles, pero ¿prometida? Yo sabía que sólo eran novios y entonces, bajé la mirada y vi la revista que traía Eugenia y mi mundo colapsó en ese momento. No podía creer que Vale se fuera a casar con él cuando no se quiso nunca casar conmigo y por algo yo nunca se lo propuse. La cabeza me empezó a dar vueltas y Eugenia, no tardó en darse cuenta.
—Axel, ¿te sientes mal? —me preguntó—siéntate. De seguro te ha dado una de tus migrañas y en mal momento, quiero en serio una foto con el príncipe.
—Ya te la tomo yo—dijo Sofía que al parecer llegó con ellos, pues no vi de donde salió—vente, Eugenia. Hola, Axel. Ya llegamos todas las modelos.
—Hola, Sofía, ya casi está todo para comenzar—respondí—pasen ustedes a maquillaje y vestuario, pero antes lleva a Eugenia con el príncipe para que se tomen una foto.
—Claro que sí.
Eugenia se fue con Sofía y yo, me metí un momento dentro de todo el caos de la filmación del comercial. Recogí la revista de donde la dejó Eugenia y entonces me volví loco y aventé una mesa al suelo. No me podía contener y estaba que echaba chispas, me puse a ver todas las fotos en la revista y hasta llegué a pensar lo peor de Vale, que ella con Charles si se iba a casar pues él, tenía dinero, era un príncipe y eso ella lo había querido desde siempre. Estaba muy enojado, pero tenía que calmarme y después de arreglar el desorden que hice, mientras arreglaban a las modelos, llamé a Tony muy enojado pensando que él sabía lo de Vale y Charles, ya que ella seguramente le llamó a Danna para decírselo. Mi amigo, respondió al primer tono la llamada y estaba de lo más feliz.
—Hola, Axel y ese milagro que me llama mi amigo el director de cine—dijo riéndose—tenías días desaparecido y, por cierto, felicidades porque te estás dando una oportunidad con Eugenia.
—Hola, Tony. No es una llamada social—dije enojado—¿cuándo me ibas a decir lo de Vale y Charles? Mal amigo.
—Estás loco, hermano. Yo no he visto, ni he sabido nada de Vale y Charles y tampoco Danna. Hemos estado ocupados con unas cosas y arreglando lo del funeral de Suzette. Sé que no te interesa, pero la van a desconectar mañana—me informó—pero, ahora que ya me has metido la duda tú a mí, ¿qué pasa con Vale y Charles?
—Se casan—le mandé una foto de la portada de la revista—ella va a tener con él, todo lo que no quiso tener conmigo y eso no es justo. Ahora te dejo y espero que, si Danna puede investigar algo, me avises. Tengo que grabar un estúpido comercial.
—Claro, amigo—respondió Tony—y otra cosa, lo siento mucho Axel.
Corté la llamada con Tony y me concentré en todo lo que tenía que hacer. Salí para grabar el comercial y con Sofía y con las demás modelos, las cosas fluyeron de maravilla, pero Vale en sus tomas individuales no estaba resultando nada bien, mi trabajo con ella y ella misma, se dio cuenta de eso.
—Valentina, no puede estar aquí Charles—le dije muy molesto—lo siento, pero tú has venido a trabajar y él te está distrayendo. Así que o le dices tú que se vaya o lo haré yo. Llevamos 40 tomas individuales y no sé tú, pero yo quiero terminar y poder irme a casa. Eres la única de las modelos con la que no queda la toma.
—Señor director—me dijo con los ojos llenos de lágrimas—lo siento, pero yo no soy buena actriz y me está costando la toma individual y mejor en lugar de regañarme y de decirme que mi novio debe irse, debería decirme como hacer para irnos todos de aquí.
—Sofía, ven por favor y ayuda a Valentina—le pedí—y no es novio, qué yo sepa es tu prometido.
Vale se quedó mirándome como cuando se asustaba por algo allá en las cabañas y esta vez, a mí no me importó. Me sentía despechado, irritado y enojado. Sofía le ayudó y después de otras 15 tomas, finalmente tuve la toma de Vale. Las modelos se retiraron y yo me quedé de un humor del demonio mientras recogía todo mi equipo y Eugenia que seguía ahí conmigo solo negaba con la cabeza de un lado a otro.
—Axel, no eres nada sutil—me dijo—ahora lo sé, esa chica es tu Valentina. Así que, dime de una vez si quieres que lo nuestro de intentar algo siga en pie o si mejor me olvido del asunto.
—Claro que quiero intentarlo, ahora más que nunca—declaré—ella ya me ha superado y yo, tengo que superarla a ella. No puedo quedarme estancado toda mi vida y en verdad creo, que nosotros podemos ser felices.
—También yo lo creo, Axel. Lo que ella y tú tenían que vivir ya lo han vivido y ahora toca el tiempo de vivir lo nuestro—ella me besó y yo le acepté el beso devorándola con mis labios—tú también te mereces ser feliz.
Lo que me dijo Eugenia me abrió los ojos a la realidad. Yo no había estado con ninguna mujer en plano sentimental desde lo de Vale, pero ella ya no era mía y por si fuera poco se iba a casar con otro y yo no iba a estar esperando por ella toda mi vida. Ahora más que nunca sabía que, aunque me costaría mucho poder olvidarla, lo tenía que hacer o mi vida se iría al demonio, mientras ella andaba por ahí feliz dándose amor con Charles y no sólo eso, hasta posando encantada para los medios ¿dónde había quedado la mujer que amo? Pues a esta nueva Vale, yo no la conozco.