Capítulo 16
VALENTINA
Charles y yo, nos fuimos a celebrar el resto del día, lo de mi grabación del comercial. Yo estaba que apenas si lo podía creer. Nunca pensé que llegaría a las grandes ligas tan pronto y grabar ese comercial para una marca ya reconocida, era un sueño hecho realidad y esa noche cuando llegamos a la casa de Charles y estuvimos solos en su recámara, él estaba muy serio y también estaba muy pensativo.
—Charles, mi amor—lo abracé tiernamente—a ti te pasa algo. Desde que llegamos has estado raro.
—Sí, mi Vale. Qué bien me conoces, lo que sucede es que los medios quieren la exclusiva del compromiso—me dijo muy preocupado—lo que no sé, es como es que ellos se han enterado de lo del compromiso. Sólo lo sabían mis hermanos y mis padres.
—Quizás a alguien de tus hermanos se les ha salido comentarlo con alguien—dije despreocupada—pero, tú no te preocupes mi príncipe. Yo no tengo problema con que les demos la exclusiva a los medios.
—¿En serio? No lo puedo creer mi princesa, ahora mi hermosa modelo del comercial quiere acceder a salir en todos los medios anunciando el compromiso—dijo Charles muy divertido—pensé que tú solo trabajarías para las cámaras en tu trabajo.
—Yo también, pero si algún día voy a ser una princesa de verdad, más me vale irme acostumbrando—respondí sonriéndole—y, además, quiero presumir que me voy a casar contigo, mi príncipe.
Charles me abrazó y nos llenamos de besos y entonces, me di cuenta que él traía consigo todavía una pulsera que yo le regalé por su cumpleaños la noche en que nos hicimos novios. Esa noche cuando se empezó a escribir esta historia de amor, tan real, como preciosa. Charles y yo, nos pusimos a ver una película y después nos dormimos y al día siguiente, él llamó a los medios para que nos viéramos con ellos y sacaran la nota del compromiso y también las fotos. Así lo hicimos y a los pocos días, nos despedimos de los reyes y de los hermanos de Charles y volvimos a la ciudad a bordo del avión privado, sólo que esta vez, yo ya no tenía miedo.
—Vale, gracias por darme el sí—me dijo tiernamente—en serio, soy el hombre más afortunado por tenerte conmigo.
—La afortunada soy yo—respondí—eres de esos hombres que se presentan en la vida de una mujer, rara vez en la vida. Y cuando nos conocimos, supe que todo lo que sufrí valió la pena, pues la vida me llevó a ti.
—Y será para siempre, Vale—Charles me abrazó y nos relajamos—te amo, mi princesa. Mis padres te aman y nuestra vida es maravillosa, desde el momento que empezamos a estar juntos, tú me has enseñado tantas cosas.
—No sé qué pudiste aprender de mí, pero todo lo que hemos pasado juntos, para mí siempre será inolvidable—respondí—¿te acuerdas de la primera vez que fuimos al cine?
—Sí, Vale. Fue algo digno de recordarse. Esa noche, supe una parte importante de tu vida y de tu historia.
***FLASHBACK 3 AÑOS ATRÁS***
—Charles, daté prisa mi príncipe o vamos a llegar tarde al cine—lo apresuré—no puedo creer que tardes más en estar listo tú que yo. Creo que estás muy ocupado dándote tu tratamiento real.
—No es eso, mi princesa—respondió riéndose de lo que dije—lo que sucede es que no encuentro mis lentes y no podré ver bien la película sin ellos. Sube y ayúdame a buscarlos, por favor.
—Está bien.
Subí y lo ayudé a buscar sus lentes, lo que salió peor, ya que desde que llegué arriba nos empezamos a besar y a abrazar y se nos iba por completo que estábamos buscando sus lentes, hasta que, al recargarnos en una de las mesas de su estudio de arte, los encontramos y salimos corriendo para llegar al cine. Cuando lo hicimos compramos allá lo primero que se nos atravesó en la dulcería y después entramos a la sala.
—Charles, no veo nada—dije muerta de risa—ya empezaron los cortos previos a la película y ¿dónde están nuestros lugares?
—Ven, princesa dame la mano—Charles me guío tomándome de la mano—están por acá.
Al fin encontramos nuestros lugares y nos sentamos, empezamos a jugar lanzándonos palomitas y yo, me divertía despeinando a Charles, porque a todo esto no supe ni qué película había escogido él para ver en el cine, pero en el momento que comenzó lo supe… era la película de Axel, sobre nosotros y entonces no supe que hacer. Me quedé seria y decidí no hacer nada y quedarme como si nada a ver la película y así pasó, pero Charles que no sabía nada entonces, me dijo divertido a media película.
—Qué linda es la protagonista y lo que son las cosas, también se llama Valentina—dijo—está linda la historia, ojalá que lo nuestro sea así de lindo como la película.
—Sí, mi príncipe—dije conteniendo el llanto—dame más palomitas.
Empecé a comer demasiado por ansiedad, por nervios y por todo lo que representaba para mí, estar en el cine y viendo mi propia historia de amor con Axel y, por si fuera poco, estando ahora con mi chico, con el que apenas hemos empezado una relación. La película terminó y cuando salimos de la sala, Charles notó que yo estaba actuando raro y fue algo que no pasó por alto.
—Vale, a ti te pasa algo y siendo sincero me preocupas—me miró con ternura—te has comido casi todo tú sola y apenas si respondías lo que te decía en la película.
—Charles, lo siento mi príncipe—me disculpé—es que no debimos ver esta película.
—Pensé que te gustaba el romance como a la mayoría de las mujeres y por eso la escogí, si me lo preguntas a mí me ha encantado y el final me dejó con ganas de llorar—respondió—hasta se me salió una que otra lágrima y como es basada en hechos reales, solo espero que esa pareja tenga su final feliz.
—No lo tuvieron—dije sin pensar—Charles, la chica se llama Valentina porque estaba representando mi papel y la película es sobre mi vida y mi historia de amor con él, con Axel.
Lo que dije a Charles le cayó como un balde de agua fría y luego, no pude más. Lo abracé y me deshice a llorar sacando todo eso que me removió verla. Él no me dijo más nada y me llevó a casa de Sofía saliendo del cine. Yo me quedé pensando en como iba a ser cuando tuviéramos nuestra primera vez y él viera tatuado en mi espalda baja el nombre de Axel.
***FIN DEL FLASHBACK***
El vuelo se nos fue muy rápido y esta vez no dormimos nada, nos pusimos a jugar cartas y a ver películas y cuando menos lo esperamos, ya estábamos de vuelta en la ciudad. Yo regresé a casa de Sofía para ir empacando mis cosas y a los pocos días de volver ya estaba instalada en el piso de Charles y viviendo la vida de una princesa, aún sin serlo. Pero, había llegado el día en que tenía que ir a grabar lo otro comercial aquí en la ciudad y ahora estaba más nerviosa pues sería para una tienda de lencería y trajes de baño. Charles estaba de lo más emocionado por acompañarme y eso me daba risa, él era fuera de serie pues cualquier hombre estaría celoso de que vieran a su chica con tan poca ropa.
—Charles, ¿estás seguro que quieres que grabe el comercial——le pregunté—si quieres me puedo negar, aunque me multen. Me da algo, salir con tan poca ropa.
—Claro que quiero, preciosa. Te verás maravillosa, te amo Vale y no puedes negarte, tienes que cumplir con tus compromisos.