Pasaron varios días Allegra estaba encantada con el lugar. No sé permitió pensar en que estaría haciendo Alessandro. Habló con el personal de la residencia con una guía personal muy espontánea y otro chico que hacía el trabajo de cuidado y seguridad personal. Eran amigos, de origen francés y llevaban muchos años en la isla. Se ofrecieron a enseñarle todos los lugares de interés. Se portaron muy agradables con ella y se cayeron bien. Estaba segura que eran algo más que amigos pero no les preguntó. Eso era cosa de ellos. Fueron a la isla más grande Mahé donde visitaron el mercado, las curiosas calles por donde los coches circulan por la izquierda, el big Ben que estaba en el centro de la capital y recorrieron diferentes lugares. A Allegra le encantó, tenía una mezcla de culturas diferentes. Se notaba el colonialismo. Mezclaban tradiciones inglesas, francesas...Alegra era curiosa y también se atrevía con todo. Le encantaba el buceo y el mar. El fondo marino de las Islas de Seychelles es uno de los más bonitos del mundo y uno de los mayores reclamos turísticos. Cuenta con arrecifes de coral en muy buenas condiciones, que albergan abundante vida marina. De hecho, fue una de sus actividades preferidas. Bucearon con tiburones ballena y con grandes rayas y tortugas que se podian ver bajo el mar. navegaron, comieron alimentos típicos de la isla.... Salían por la mañana y volvían al final del día extasiados. No le dejaba tiempo ni para pensar. Al día siguiente volvía a levantarse rápido porque siempre había quedado con Lea y Mathis, la guía y el de seguridad. Siempre tenían otro lugar o actividad prevista para el día. Así pasaron la primera semana. No veía apenas a Alessandro. Compartieron algún desayuno mientras él se dedicaba a hablar por teléfono con su asistente o escribirle ignorándola por completo. Alessandro había montado su improvisado despacho en una mesa del salón, donde tenía maravillosas vistas al mar y a la piscina. Donde veía a Allegra de vez en cuando tomar el sol en la hamaca o por la noche bañándose ella sola después de volver de sus excursiones. Se le estaba haciendo eterna la luna de miel. No se concentraba en el trabajo ni en nada. Había perdido la cuenta de las duchas frias diarias que se daba al día. No podía evitar mirarla de más de vez en cuando. Aunque pareciera que no estaba pendiente de ella, el estaba demasiado pendiente de ella. Alessandro estaba desesperado mientras Allegra parecía ajena a todo y a él eso mas le molestaba. Pasaba olímpicamente de él. Por las noches cuando sabía que Allegra ya dormía entraba a su cuarto y se quedaba por horas mirándola. Se le hacía costumbre verla en sus raras posturas para dormir. Dormía como marmota sin percatarse de nada. La acomodaba en la almohada porque le preocupaba que amaneciera con dolor en el cuello, la tapaba con la sábana y se marchaba a su cuarto. Se daba otra ducha fría y se repetía su mantra una y otra vez. "Sé fuerte Alessandro. Solo es atracción. Esto pasará. Tienes que ser fuerte". Incluso se había masturbado unas cuantas veces pero eso era casi peor. No podía evitar pensar en ella en esos momentos y le hacía desearía mucho más.
Mantenía contacto frecuente con su amigo Marcus que lo primero que hizo fué burlarse de él por estar trabajando en su luna de miel y no disfrutando de las paradisíacas playas del océano índico junto a su hermosa esposa.
—Déjate de estupideces Marcus y céntrate. Estamos trabajando. No quiero hablar de Allegra.
—¿Pero enserio no has tenido nada con ella? Si con las nuevas cláusulas si podrías tener s**o con tu mujer sin romper el contrato.
—No es momento. Además está muy ocupada que casi nunca está.
—¿Y donde está?
—Va con dos tipos visitando la isla...ayer casi ni la vi cuando llegó era medianoche. Que menos que venir a cenar con su esposo. Pues no. La niña estaba ocupada.
Carcajadas se escuchaban de Marcus que no podía parar de reírse del cabreo de su amigo. Lo conocía demasiado bien había caído frente a Allegra y no se había dado cuenta.
—¿Quieres parar de reírte? No es gracioso. Céntrate tenemos trabajo.
—Alessandro ya me estoy encargando yo de todo. No sé en qué quieres trabajar. Lo que deberías hacer es salir a buscar a tu mujer no sea que se encuentre algún turista deseoso de carne fresca y le de a tu mujer lo que tú no le das. –Marcus mientras seguía riéndose de su amigo al que veía a través de la cámara del portátil como le cambiaba la cara. Cada vez lo veía más cabreado.
—Pues claro que no. Allegra solo va a bañarse y visitar las islas.
—¿Y si está tan entusiasmada en salir todo el día por ahí quien te dice que no ha encontrado diversión sin ti? Me parece que se te están comiendo el caramelo y tu ahí trabajando. Jajajaja
Alessandro se estaba cabreado con su amigo. Pasaba de escucharlo burlarse y le colgó la videollamada. Se recostó en la silla y se llevó las manos a la cabeza despeinadose. ¿Qué le pasaba? pensaba en Allegra con otro hombres y sentía unos celos desorbitados. El no era así. Nunca había sentido celos por ninguna mujer. Había estipulado una relación abierta donde cada uno pudiera tener otras relaciones siempre y cuando fueran discretas. En ese momento esa cláusula ya no le parecía nada bien. Llamó al mayordomo encargado de su residencia y le preguntó dónde se encontraba en esos momentos su mujer. Mathis el de seguridad llevaba un dispositivo GPS por si se llegara a necesitar localizarlo así que el mayordomo miró la aplicación en la tablet y le dijo que Allegra acababa de llegar de visitar el jardín botanico y se encontraba en la piscina del resort donde había pedido servicio para comer. Alessandro se dirigió allí. Se cambió con algo más casual. Llevaba unas bermudas beige claro, una camisa azul arremangada y sus gafas de sol. Era un hotel muy exclusivo no estaba atiborrando de gente, ni se esperaba afluencia. Las personas que visitaban ese lugar buscaban la tranquilidad y la discreción sobretodo. Cuando se fué acercando a donde le habían dicho que se encontraba se vio a Allegra hablando y riéndose muy amigablemente con Mathis. Ella se reía de algo que el le había contado. Eso le enfadó. Se acercó a ellos y llamó a Allegra que estaba de espaldas a él mientras Mathis si se había dado cuenta que un hombre con cara de pocos amigos lo miraba y venía hacia ellos. Lea estaba al otro lado también escuchando pero desde donde estaba, Alessandro no la había visto. Allegra se giró en cuanto lo escuchó. Alessandro la besó en un beso dominante y posesivo que sin pensarlo derrito las piernas de Allegra y tuvo que sujetarse de Alessandro para no caerse.
—Cariño te estaba buscando. ¿Qué tal tu excursión de hoy? –Mathis carraspeó un poco y miró a Lea. Se notaba que Alessandro estsba marcando territorio en cuanto a su esposa. Ellos sabían que estaban de luna de miel pero Allegra les dijo que Alessandro no participaría en nada porque estsba muy oscilado trabajando. Ellos no comentaron nada aunque habían cogido confianza con Allegra, ella era una cliente que les pagaba por un servicio turístico.
Allegra se quedó unos segundos en blanco. Desconocía totalmente a Alessandro en ese momento.
—Eeh bien. Bien. Muy bien. –Alessandro miró los labios rojos e hinchados de Allegra y sino fuera porque estaban acompañados hubiera seguido besandola hasta quedarse sin aliento.
—¿No nos presentas cariño?–la miró con una sonrisa socarrona.
Alegra los presentó y enseguida Alessandro se dió cuenta de que Lea y Mathis eran algo más que amigos. Decidieron ir a uno de los restaurantes del resort donde se comían los mejores platos de pescado. Alessandro les invitó a comer. Estaba seguro que una comida de parejas sería más ameno en esos momentos. Así pasaría tiempo con Allegra sin que pareciera extraño para ambos. Estuvieron hablando sobre la programación para los últimos días. Apenas les quedaban tres días más de estar en la isla y Alessandro les dijo que mañana los cuatro podían visitar las cuevas coralizadas. Un lugar poco conocido para los turistas y que se encontraba al sur de la isla. El lo había visitado varias veces antes de inaugurar el hotel. Allegra se mostró encantada por la aventura. Vistarían un lugar privilegiado al mismo tiempo que podría pasar tiempo con Alessandro.