—Si, recuerdo algo de eso. Aunque era muy pequeña Alessandro solía contar que en su casa había tesoros de piratas guardados. —Les encantaba jugar juntos. Por eso creo que al final no tuvimos más hijos. Alessandro era un niño feliz que no necesitaba de nada y Francesco trabajaba mucho y sacaba tiempo de donde no tenía para estar con el y con otro hijo tal vez las cosas se nos hubieran complicado demasiado. —¿Pero tú también trabajabas no? –mantenían una conversación amena mientras Gia sacaba cajas de joyas de su escondite y Allegra iba abriéndolas con mucha curiosidad por saber todo lo que su suegra escondía en la bodega. —Si, claro. Por supuesto. Yo no dejé mi profesión hasta que Francesco no se retiró definitivamente de las empresas. ¿Qué iba a hacer todo el día como ama de casa? Yo
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


