A la mañana siguiente, Alessandro estaba terminándose de colocar el traje azul oscuro con camisa blanca y corbata a juego cuando su teléfono sonó. Era primera hora de la mañana y su secretaria como cada día le confirmaba las citas en el día. Le comunicó que hacia el mediodía tenía confirmada la cita con el agente inmobiliario en el restaurante botichelli. —Está bien, Amaya. Llama a mi madre y a mi abuela que se unan a la comida en el restaurante pero les dices que quedamos en la oficina de Allegra, de ahí al restaurante es poco tiempo. Me confirmas lo que te digan. Gracias –y Alessandro colgó. Su plan se ponía en marcha. Después de terminar de arreglarse, de colocarse su carisimo reloj en la muñeca, perfumarse, salió a la cocina donde Betty su empleada de hogar que venía todas las maña

