—Alessandro no sé lo que quieres viniendo a estas horas a mi oficina. Estoy muy ocupada y no tengo tiempo de atenderte. —Me da igual, tenemos que hablar. —¿Hablar? Tú y yo no tenemos nada de que hablar. A mi me quedo todo muy claro ayer. Está claro que no quieres ni cumplir el contrato que firmamos el día que no casamos y piensas dejarme en evidencia con esa mujer y te aseguro que por ahí no pienso pasar. —No, de verdad. No es como tu crees. Yo no tenía idea de que Amber estaba en mi apartamento. No quiero que pienses que voy a incumplir nuestro acuerdo porque no es así. Quiero de verdad que esto funcione y no tengo ya ningún interés en Amber. —Si, eso lo dices ahora porque peligra la fusión y yo debo creer que de la noche a la mañana perdiste el interés por ella, muy corriente por

