Allegra se despertó en medio de la madrugada, había vuelto a soñar con él. Muchas veces le pasaba que terminaba soñando con él, pero lo que tuvo esa noche terminó siendo una pesadilla.
Se despertó algo sobresaltada y nerviosa, mañana por la tarde volvía a casa. A una casa donde no había vuelto en los últimos ocho años. No había vuelto a Italia ni para Navidad, cumpleaños, comidas familiares... siempre tenía alguna escusa y al final sus abuelos paternos optaron por cada vez que quisieran verla acudirían ellos a New York.
Allegra decidió hace ocho años nunca más volver y hasta el día de hoy lo había conseguido. Pero se había enterado por Mirtha, el ama de llaves de su casa, que sus abuelos estaban muy tristes por su decisión de nunca más volver y ya estaban ancianos para viajar tanto, además de que su abuelo estaba algo delicado de salud. Así que cuando en una de sus conversaciones vía Skype su abuelo Francesco volvió a insistirle con que el día que quisiera volver el Jet estaba disponible, ella no tuvo más remedio que decirle que si que lo mandara para New York que ella al fin volvía a casa.
Para Allegra no fué una decisión fácil al contrario, pero pesaba más el hecho de que adoraba con el alma a su abuelos y tenía que reconocer que estos años sin ellos no habían sido nada fáciles para ella. Se había mantenido muy ocupada con sus estudios y su preparación para dirigir la compañía de su familia, al mismo tiempo que se implicaba en el trabajo de la naviera pero desde abajo. Había empezado de mozo de almacén, también trabajó de mozo de cubierta en un buque mercante, de camarera en un crucero, de sobrecargo...pasó por distintos trabajos en la compañía dentro y fuera de los barcos para conocer a fondo la empresa, hasta llegar a las oficinas en administración, donde pasó por diferentes departamentos y así estar preparada para en un futuro dirigirla. Fué idea de su abuelo que ya lo hizo en su momento con su hijo.
Francesco Giordano siempre quiso que tanto su hijo como Allegra entendieran el valor del trabajo duro y el sacrificio.
Allegra permanecía sentada enmedio de la cama en posición de indio con cuatro maletas medio llenas esparcidas por la habitación. Debía recoger todo para marcharse, pero eso solo le producía un dolor en el pecho que le hacía recordar el momento por el cual se fue o mejor dicho por quien. El culpable Alessandro D'Angelo.
Alessandro y Allegra se conocían desde niños puesto que su abuelos y sus padres eran íntimos amigos. Alessandro era seis años mayor que ella pero lo veía cuando era una niña y luego cuando fué adolescente. Allegra siempre estuvo enamorada de él y en su enamoramiento infantil siempre iba detrás de Alessandro, luego cuando se hizo una adolescente el hecho de que el pasará tanto de ella como es lógico por la edad, pues ella empezó cogiéndole vergüenza y siempre se ponía nerviosa a tal punto que casi no podía hablar y le sudaban las manos.
Durante su adolescencia Allegra se convirtió en una muchacha tímida, algo retraída y con mucha falta de confianza y baja autoestima debido a su peso. Eso fué ocasionado por las continuas burlas que sufría en el colegio y también por el hostigamiento que sufría por parte de su madre, Helena D'Angelo. Se divorció de su padre cuando Allegra tenía tres años y renunció a su custodia por una suculenta cantidad de dinero. Nunca se preocupó por su hija, solo la visitaba una vez al mes si se acordaba de ella y solo se metía con la niña de que estaba muy gorda, de que era un pequeño barril...que así nadie la quería, que por eso ella no vivía con ella...Todo eso provocó en Allegra una culpabilidad consigo misma, sufrimiento y unEs por eso que siempre buscaba a Alessandro porque ella solo buscaba afecto. Así fué como pasó todo...
6 años antes...
Allegra salió del colegio por la tarde, estaba apunto de terminar bachillerato y pronto se graduaría y como hacía muchas tardes fué a visitar a la abuela Sarah. Lo hacía muchas veces. Pasaba un rato con ella, mientras ella regaba su invernadero, charlatán sobre el colegio, sobre chicos y otras cosas y luego Allegra se iba a su casa. También lo hacía porque en algunas de las veces se encontraba con Alessandro, a ella le daba un poco de vergüenza hablar con él pero en el fondo siempre le gustaba verlo.
Es así como esa tarde la abuela Sarah y ella estaban en el invernadero hacia un calor horrible y la mujer le pidió que fuera a pedirle a la señora Emilia, la cocinera y nana de Alessandro alguna bebida refrescante para apaciguar el calor. La muchacha entró a la casa por el recibidor, fue hacia la cocina mientras llamaba a la cocinera y escuchó unos ruidos que venían del sótano. El sótano era una habitación que Alessandro utilizaba como un refugio para él, donde pasaba la mayor parte de tiempo con sus videojuegos, sus estudios y demás. Allegra llamó para ver si había alguien y decidió entrar llevándose la sorpresa de encontrarse a Alessandro teniendo sexo con dos mujeres a la vez en el sofá del sótano. Allegra al ver tal escena por un momento no se movió y él se percató de que alguien había entrado.
—Peeero...¿Qué haces tu ahí?–preguntó Alessandro, se había sorprendido de ver a la muchacha y por un momentos se sintió avergonzado de tal escena pero no lo dió a entender.
—Loooo siento yo...eeeh bueno perdón– Allegra se dio la vuelta para salir corriendo de ese lugar.
—Espera. ¿Que pasa que quieres unirte a nosotros?– Allegra abrió mucho los ojos asombrada y las dos chicas medio desnudas lo miraron como si se hubiera vuelto loco, se notaba que la muchacha era apenas una niña.
Allegra bajó la cabeza cohibida, mientras el tapado de cintura para abajo con una sábana se acercaba a ella.
—Aquí esta pequeña cotilla seguro ha entrado para espiarme.
— No yo...buscaba a la señora Emilia.
—Pues aquí la nana no está como puedes comprobar.
—¿Has visto a esas dos muñecas que están en ese sofá?–Alessandro iba acercándose a Allegra poco a poco hasta que la cogió de la cara algo brusco para que las mirara. –¿Las has visto? Son guapas, divertidas y delgadas todo lo que tu no eres. A mí me gustan así como ellas no como tú niñata así que deja de perseguirme pesada.
—¿Está enamorada de ti? –se rió una de ellas. Alessandro asintió riéndose.
—Pobrecita. Que tonta. –continuó la otra.
—El nunca se fijará en ti.– siguió la otra, mientras los tres se reían de ella. A ese punto las lágrimas de Allegra caían en cascada por su cara.
—No eres más que una cría. Alessandro es demasiado hombre para ti hazte a la idea, niña gorda–Alessandro seguía riendo mientras se alejaba de ella y se dirigía al sofá junto con sus acompañantes
—¿Qué esperas?, ¡lárgate! que queremos continuar lo que habíamos empezado.
Allegra salió disparada de la casa sin tan siquiera despedirse de la señora Sarah. Si lo hubiera hecho se habría dado cuenta de que estaba llorando a mares. Salió rumbo a casa de sus abuelos que vivían a apenas unas cuantas mansiones de allí. Iba corriendo mientras lloraba por la humillación que Alessandro le había hecho pasar, pero también por la tristeza de pensar que ella nunca sería suficiente para él. Tropezó sin darse cuenta contra una piedra y cayó de bruces rompiéndose las medias del uniforme y haciéndose una herida en la rodilla. ¡Genial! Esto era lo que me faltaba para terminar mi día! Pensó.
Se permitió regodearse en su dolor y se mantuvo tirada en el césped hasta que se calmó. Ella ya no iba a llorar más por él. Cuando llegó a su casa su abuela enseguida se preocupó de verla en ese estado. Ella solo le dijo al venir corriendo tropezó y cayó en el césped, de ahí que encima fuera toda manchada. Esa noche después de relajarse con un baño de espuma tomó una decisión que cambiaría su vida.
Allegra al día siguiente habló con sus abuelos y les dijo que tenía la intención de cursar sus estudios en EE.UU y que se marcharía a New York en cuanto terminará los exámenes. Le quedaban cinco días de exámenes y al terminar el último volvió a su casa cogió sus maletas y esa misma tarde se fué. Francesco y Martina le insistían en que no se precipitara, que meditara las cosas pero ella dijo que la decisión ya estaba tomada. Por otro lado ella no tenía amigas ni nadie de la cual despedirse así que subió al avión con destino a una nueva vida. Una nueva vida en la que se propuso cambiar, ser más fuerte y olvidarse de él.
Vuelta al presente...
Estos años habían supuesto una madurez a nivel física y mental muy grande para ella. A nivel mental ya no era esa muchacha tímida ni retraida, al contrario era extrovertida y muy expresiva. Le gustaba tratar con las personas, tenía amigos e incluso había tenido algún esporadico amor. Por otro lado a nivel físico, obviamente pasó de ser una niña para convertirse en una mujer. Había adelgazado mucho, no era sumamente delgada más bien curvilinea. De potentes caderas, redondos pechos y una fina cintura todo esto muy tonificado gracias a mucho ejercicio y una buena alimentación. Había conseguido el equilibrio entre su cuerpo y su mente, algo que necesitaba el día que se marchó de Italia.
Pero como todo termina debía volver por sus abuelos y por la compañía. Ellos habían hecho todo por ella, cuando su padre murió y su madre no quiso hacerse cargo de ella. En parte sentía que se lo debía y pon ende era consciente que su abuelo tenía una edad y necesitaba más ayuda, él no podía manejarlo todo y aunque ella desde New York le ayudaba no era lo mismo como ponerse al frente.
Siempre supo que su futuro dependería de las decisiones de sus abuelos. No podía arriesgar el legado de su abuelos y de su padre. También habían muchos trabajadores en juego y muchas vidas que dependían de ella.