Alessandro y Allegra bajaron del torreón hasta la primera planta y en la parte exterior donde se encontraba la piscina seguías un camino y algo más alejado del jardín había una explanada inmensa de terreno y a unos metros habían cuadras para caballos. Eran algo antiguas y estaban vacías pero siempre se podían arreglar y en un futuro poder tener caballos. Alessandro no sabía si a Allegra todavía le gustaban los caballos o si todavía montaba, pero recordaba que de niña le encantaban y solía montar a caballo y lo hacía muy bien. Allegra se quedó perpleja. En las fotos que el señor Finn les mostró no habían fotos de las cuadras y si es verdad que a diferencia de la casa estaban bastante deterioradas y necesitaban una reforma completa, pero el espacio que albergaba era grande y había suficien

