Cecy: Esa noche me tocó darle posada a Miguel, el portero me miraba con cara de lastima cuando subíamos, después que yo le dije que no lo volviera dejar entrar. Ya en mi apartamento esta vez fui yo la que pidió pizza, tenia mucha hambre y estaba full cansada. Me sentía frustrada, por un lado, el ególatra de mi jefe teniendo sus líos de faldas en la oficina y por algún motivo yo siempre salía metida en el escándalo, para salvarlo o para verlo desnudo. No podía dejar de pensar en su pene, la imagen de él con su pene hermoso en la mano me había perseguido todo el día, ya no podría mirarlo de otra manera. Entonces Miguel me pregunta: - ¿Qué tienes Cecy, estas muy callada, anoche no eras así? – me dice - Pues, hoy estoy cansada, molesta y anoche estaba borracha – le digo -

