Cecy:
Otro día de trabajo, hoy si me levanté temprano, me vestí con mi mejor traje sastre y me fui a la oficina con mis zapatos de diseñador. Llegue primero que el jefe, así que prepare su agenda, le puse en su escritorio los contratos y documentos a revisar y llamar a los clientes. Estaba contenta con mi desempeño, nada parecido al día anterior. Estoy concentrada trabajando cuando llega mi jefe, me dice que cancele todas sus reuniones y compromisos y que solo deje entrar a una tal Sofia.
Yo arrugo la frente, pienso todo el trabajo que hice para nada, este mujeriego va quebrar la empresa con sus aventuras. Pero no pude pasar desapercibido su perfume diferente al diario, un perfume varonil divino que me puso la piel de gallina, también que llego con un traje n***o y una camisa blanca pegada a sus pectorales, bien afeitada su barba y reluciente. Se ve que esa mujer es importante. Cancelo todo lo que me pidió y espero a que llegue la tal Sofia.
Entra una mujer exuberante, con mas operaciones que dedos en mis manos, su cara, sus labios se notan falsos, sus senos mas duros que una pelota de futbol, al igual que sus nalgas. Toda la mujer es una cirugía plástica andante, ella se anuncia conmigo y yo llamo a mi jefe la anuncio y el me dice que la haga pasar y que nadie lo moleste.
La mujer entra como la reina del lugar, yo tengo mucha curiosidad y me acerco a la puerta para intentar oír la conversación. Me hago la que busco algo en un archivo cercano y logro oír la voz de la mujer, por lo visto ella es jefe de Alexander o tiene acciones en el bufete, le esta reclamando cosas de trabajo, entonces yo pienso que no es bueno el chisme y cuando ya me voy a ir a sentar en mi escritorio, escucho a la mujer decir:
- Bueno Alexander, tu sabes como contentarme, así de dejo hacer en la empresa lo que quieras – le dice la mujer
- Sofia, pero acá no, que nos pueden escuchar – le dice mi jefe
- ¿Y a ti desde cuando te importa que te escuchen, o es que ya te acostaste con tu asistente? – le dice la mujer molesta y sé que se refirió a mí.
- No, como crees ella acaba de llegar y es solo una asistente – auch eso dolió, pero es la verdad
- Entonces que esperas, dame lo que quiero – le dice la mujer y yo corro a sentarme en mi puesto
Entonces como si lo hiciera apropósito la mujer grita de placer, se escucha como caen cosas al piso, que Alexander le dice que silencio, pero ella más aumenta el volumen de su voz. A mi me da como vergüenza ajena, y me divierte a la vez, o sea este narcisista tiene quien lo explota también, por que por su forma de hablarle él como que no estaba muy a gusto con darle sexo a esta mujer.
De pronto veo venir por el pasillo a Beatriz la prometida de mi jefe, yo me levanto rápido y la detengo antes que entre al lugar, y le digo:
- Señorita Beatriz, el jefe esta reunido con una socia importante del bufete no lo podemos molestar – le digo
- ¿Con que puta está encerrado ahora? – me grita he intenta empujarme, entonces le digo
- Con la señora Sofia – le digo
- ¿Con mi madre?, pero ella me dijo que iba a otra parte – y yo no me lo puedo creer, es la suegra.
- ¿Pues no sé si será su madre señorita, pero me dijo que no lo molestara? – le digo y entonces la otra mujer Sofia vuelve a gritar de placer.
- Quítate estúpida, ¿con quien esta? – me dice y me empuja que casi me caigo al piso
Yo intento detenerla, pero ella grita desde afuera, pero los gritos de la mujer de adentro hacen que no nos escuchen, entonces ella abre la puerta yo intento detenerla y la escena que vemos era de película porno. La mujer Sofia que resulto si ser su suegra, estaba sobre la mesa con las piernas en el aire y mi jefe, su yerno, penetrándola, él con la camisa abierta y los pantalones en los tobillos.
- ¡Madre! ¿Qué haces, como pudiste? – le grita la hija
- Señor no pude detenerla, hasta me golpeo – le digo a él viendo como se guarda su pene, un magnífico pene en sus pantalones, él me hace señas que salga y obedezco, pero no me voy muy lejos
- ¡Mamá!, dijiste que entre ustedes no pasaba nada – le gritaba la hija
- Hay hija, ¿Qué pensabas que Alexander se iba a casar contigo por tu cara bonita? – le dice
- ¿Entonces por qué, para acostarse con mi madre? – le grita
- No, yo le pedí que lo hiciera y le daba mis acciones, pero también quise probar lo que te ibas a comer y me volví adicta – le dice riendo la madre
- O sea, Alexander ¿te vendiste por unas acciones? ¿nunca me amaste? – le grita
Y no se que contesto él, por que su voz no se escuchaba, imagino que no respondió nada, la chica sale llorando de la oficina, en algún momento se iba a conseguir alguna de sus aventuras, pero nunca pensé que fuera la madre de ella. Minutos después sale la madre ya bien vestida y me dice:
- A ver si aprendes hacer bien tu trabajo, ella no debía a ver entrado a la oficina – me dice con desprecio
La mujer se va y yo me quedo temblando con sus palabras, ahora si me van a despedir, ni una semana en el trabajo dure. Sigo temblando en mi puesto cuando me llama el jefe a su oficina:
- Lo siento, lo siento jefe, yo intente que ella no entrara, pero me empujo, me golpeo no pude detenerla – le digo sin mirarlo a los ojos, todavía la escena de él con su pene en la mano la tengo en la mente y me muerdo los labios.
- Tranquila me hiciste un favor, mate dos pájaros de un tiro – me dice
- ¿Perdón?, no entiendo – le digo
- Quiero que redactes un documento donde Sofia me traspasa sus acciones a mi nombre – me dice en seco, y yo quedo boquiabierta.
- Pero la señora ¿va aceptar sin que se case usted con su hija? – le pregunto por que escuche lo que dijo la mujer
- Si, ese era el acuerdo que, si su hija no deseaba al final casarse conmigo, ella igual me las daba, también por eso me chantajeó para que me la cogiera a ella también – me dice molesto
- Oh, entiendo jefe, ya me pongo en eso en este momento – le digo y cuando ya me voy a dar la vuelta me dice
- Cecy, ¿te gusto lo que viste? – me dice el muy descarado.
- ¿De que señor, yo no vi nada que me gustara? – le digo en tono pícaro y me volteo para salir.
No sé qué pretende con ese comentario, el tipo esta Re buenísimo, es todo un Dios griego esculpido en piedra, solo de recordarlo, lo perfecto de su pene, grande y grueso hace que mi entrepierna se ponga humedad, ¡Pero No!, no me puede gustar, es mi jefe si me enredo con él, no voy a lograr subir de puesto en este bufete.
Termina el día y voy super cansada a mi apartamento, pero la imagen de el desnudo no me la puedo quitar de la cabeza, estoy llegando a mi apartamento cuando la sorpresa, Miguel esta en la puerta de mi edificio con una maleta:
- ¿Y tu que haces acá? – le pregunto
- Pues el portero no me dejo pasar – me dice
- Aja, pero igual ¿Qué haces acá y con eso? – le digo señalándole la maleta
- Me botaron de mi residencia y del trabajo – me dice y no me lo creo ahora que carajos hago
- Huy, pero yo no puedo recibirte a penas nos conocemos – le digo
- Por favor solo por esta noche, mañana te lo juro que me voy – me dice y no tengo corazón para decirle que no.