CAPÍTULO 3 "CÁNCER"

1225 Words
 En este mundo la única cosa que realmente tenemos completamente seguro, es la muerte, fría, inexpresiva, contundente muerte, es por ello que pensar en alguien que pueda vencer a esta inexorable enemiga para volver a la vida es algo que sorprende a cualquiera, pero cuando es una bebé de dos años de edad sin duda que es una noticia que merece darle la vuelta al mundo; Kassidy Ferdinal fue declarada oficialmente fallecida en un accidente automovilístico dónde también perdió la vida su padre Fray Ferdinal, durando alrededor de seis horas sin signos vitales hasta que fue encontrada por los médicos forenses en la sala de la morgue en el hospital central de esa ciudad, rápidamente la noticia se hizo viral propagándose por todas partes, su madre a pesar de todo sonreía finalmente, puesto que en medio de toda esa tragedia se había hecho presente la eterna gracia de Dios devolviéndole a su amada pequeña. Todos los medios de comunicación se peleaban por tener la exclusiva con la niña "milagro", esa que fue capaz de volver desde el más allá sobreviviendo además al incremente frío dentro de las neveras que utilizan los forenses para mantener frescos los c*******s. Pero con el tiempo todo deja de ser noticia, no importa si eres una niña que regresas de la muerte, en algún momento las personas se aburren de tí, fue entonces cuando la pequeña Kassidy pudo suguir viviendo su vida de manera normal junto a su madre Serenity quien era la mujer más feliz del mundo por tener una segunda oportunidad tan bonita de disfrutar de su hija, teniendo bien claro que debía seguir luchando por sacarla adelante aunque ya su padre no estaría para verla crecer, pero si existía alguien que estaba totalmente vivo e insistente para que Serenity le brindará una chace de estar con ella, Peter Strambur visitaba la casa de su amiga todos los días llevándole flores, chocolates, y demás para tratar de conquistar el corazón de esta joven viuda quien tardó mucho tiempo para finalmente decidir darle una oportunidad a su mejor amigo; los días se convirtieron en semanas, las semanas ya pasaban a ser meses, y los meses en años, habían pasado en total quince largos años, entre Peter y Serenity había nacido una relación que se basaba mucho más en la necesidad económica de la joven viuda, que de algún posible afecto que pudiera sentir ella por su mejor amigo; lo cierto es que ese noviazgo llegaba forzadamente a los diez años de duración en los cuales ella jamás le dijo la palabra "te amo", solamente sabia que tenía una pequeña niña que necesitaba comer y vestir. La niña que era un milagro andante acababa de cumplir diecisiete años de vida, ahora vivían en la casa de su padrastro Peter Strambur quien era una persona fría y déspota quien disfrutaba tratando de mala manera a la pequeña Kassidy quién prefería refugiarse a solas en su habitación dejando volar su mente, su imaginación era bastante sorprendente para una niña de su edad, muchas personas de la comunidad alegaban tenerle miedo por su comportamiento extraño, por los supuestos amigos imaginarios con los que siempre hablaba, o por el simple rumor malintencionado de que ella había estado en el infierno cuando regreso de la muerte, posiblemente puras patrañas de las odiosas personas, o tal vez... ¿no? Una tarde se encontraba Kassidy acostada en el jardín de la casa de su padrastro mirando el cielo con armonía mientras pensaba muchas cosas de la vida que aún no lograba entender, su madre estaba tendiendo la ropa blanca que acababa de lavar la cual era a su vez el uniforme de trabajo de Peter; luego de la muerte de Fray, Serenity jamás volvió a proponerse las cosas que soñaba lograr junto a él como, emprender un buen negocio abriendo un restaurante en alguna ciudad famosa como París, Londres o, New York, terminar su carrera como economista, lanzarse con paracaídas de un avión en pleno vuelo, todas esas metas se habían terminado para ella, fue como sí algo se hubiera apagado en su interior con su trágica partida, pero como decía el cantante francés Charles Aznavour: "el show debe continuar"; un hombre alto vistiendo un elegante saco de color azul con una corbata negra que le lucía excelentemente bien entraba por la puerta trasera del jardín, llevaba puesto un fino sombrero n***o, gafas y relucientes zapatos que parecían recién pulidos, caminó sin parar hasta llegar al lado de la pequeña Kassidy para pararse a su lado tapando el cielo que ella miraba fijamente. — ¿Piensas seguir ignorándome como si no estuviera acá parado hablando contigo? — dijo ese hombre con extraño acento en un tono que lo hacía parecer muy molesto. Pero la pequeña Kassidy continuaba allí haciendo caso omiso, mientras silbaba una alegre canción, ignorando por completo al hombre que estaba literalmente frente a ella. — Oh ya veo, de la noche a la mañana te has quedado sorda pequeña Kassidy... ¡qué lástima! — dijo ese extraño sujeto sacando una pequeña esfera de vidrio color rojo de sus bolsillos — pensé que podría interesarte lo que acabo de descubrir de tu mamá. — ¡¿Qué tiene mi mamá?! — preguntó ella levantándose a medias abruptamente. — ¡Milagro! ... ¡milagro!, la pequeña Kassidy ha recobrado la voz y la audición — dijo ese sujeto en forma sarcástica. — No juegues con mi paciencia y dime que descubriste sobre mi mamá — reclamó Kassidy con firmeza. — Estoy dispuesto a intercambiar información por información — dijo mirando a Serenity a través esa pequeña esfera de cristal color rojo. — Samuel, lo juro que lo he intentado, ¿si?, pero las cosas no han estado bien por acá, así que se me ha hecho muy difícil buscar a tu esposa, lo siento — expresó apenada tratando de disimular con una sonrisa el hecho de que había olvidado hacerlo. — Kassidy — dijo suspirando un poco decepcionado — solamente quiero hablar con ella una última vez. — Te juro, te juro por el alma de mi padre que esta vez no descansaré hasta encontrar a la señora piel de monte. — Es piedamonta, Kassidy, ¿al menos sabes que vive en esta misma ciudad, verdad?  — Si, si, si claro, tú me lo dijiste la última vez que hablamos. — No lo hice. — jajaja, entonces lo adiviné. — ¿Es en serio? No tengo tiempo para estos juegos infantiles Kassidy. — Está bien, está bien señor cascarrabias, te prometo mañana mismo ponerme a buscar en las r************* , ahora bien, dime que tiene mi madre. — Creo que es mejor que lo veas tú misma — dijo el señor piedamonta entregándole la pequeña esfera roja en sus manos. — ¿Qué rayos es esto? — Algo que me hubiese gustado tener desde hace mucho antes, solamente debes observar a tu madre a través de ella. Kassidy hizo exactamente lo que el señor piedamonta le indicaba, pero al mirar a través de esa pequeña esfera se percataría que su madre parecía estarse quemando de una manera muy extraña sin siquiera ella notarlo. — ¿Que es ese extraño humo n***o que emana de ella? — Eso mi pequeña Kassidy, supongo que es algo que yo también emanaba sin saberlo, antes de terminar muriendo de CÁNCER.
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