Andrómeda. ¡Excelente, el idiota tiene un arma en la mano! Como si eso lo fuese a salvar de la paliza... — No seas estúpido niño, guarda esa pistola – levanto la ceja derecha y el idiota sonríe como si supiera algo que yo ignoro — ¿no pensarás matarme a sangre fría aquí? – sonrío de lado — ¿o sí? – el muy idiota me apunta a la cara algo que detesto. — ¡Claro que si perra! – su sonrisa se ensancha —. Y no solo eso, tengo permiso de mi jefe – mantengo la vista en sus manos. , pienso. Se acerca levantando el codo con el arma en la mano apuntando ahora a mi cabeza, lucho por no poner los ojos en blanco o al menos no visiblemente, aprovecho que es más alto y en un movimiento ágil levanto la mano derecha al mismo tiempo que la pierna izquierda y lo desarmo al tiempo que mi pantorrilla impa

