Andrómeda. ¡Dios Santo! Este hombre está buenísimo, parece una estatua de esas que se encuentran en los museos ¿cómo los llaman? ¡ah sí! Eros, el dios del amor, la belleza y... ¡Hey! ¿Qué pasa conmigo? Tal parece que pasar casi dos días acostada con un golpe en la cabeza me ha afectado tanto que ahora veo las cosas de otra forma. Sonrío. Hay algo en ese sujeto que me agrada, definitivamente, pero el deber llama. — ¿Co... cómo entraste aquí? – señalo el arnés con toda la intención de que se sienta como un tonto — ¡ya veo! – su respiración se acelera. A medida que paso la vista por su cuerpo su erección aumenta y mi diversión también aunque esté muy bueno es un trabajo y yo particularmente no es que desee estar con nadie. Sin embargo este sujeto es el único a quien he mirado... dife

