El hombre de las cicatrices

2031 Words
POV Erin —Erin debes controlarte, que tal si aquel hombre era alguien poderoso —Marilyn me reprendió después de que Alessa le dijera el porqué de mi molestia. —A veces es difícil controlarse, hay quienes te hacen perder la cordura —Le respondí recordando su sonrisa ladeada, me reprendí a mi misma por dejar que ese tipo se metiera en mi cabeza. —Erin recuerda tu prioridad, puede que sea quien te ayude a llegar a tu hijo —Suspiré al escuchar mencionar a mi bebé. —Que tan posible podía ser eso. Llevo mucho tiempo conociendo hombres con dinero y con ninguno he tenido ningún tipo de pleitos, que sea justo él lo que necesito ya sería demasiada mala suerte —deseche al instante su idea, que tan posible podría ser. —Espero que tengas razón Erin —empecé a cuestionarme, Marilyn tenía la bendición o maldición de que cada vez que advertía algo pasaba, ¿encontrarme con él hombre de las cicatrices otra vez? —Era guapo al menos —Cuestiono después de un largo silencio. —Más que eso Marilyn, todo él irradiaba perfección, misterio y pasión —intervino Alessa, yo solo solté un bufido al escucharla. Marilyn sonrió ante la descripción de Alessa y enfocó su mirada en mí —¿Erin? —No lo sé, me quedé con lo imbécil que se comportó —Marilyn sonrió al escucharme, ella me conocía bien, no podía mentirle —Mejor dame el perfil de la cita de hoy. —No lo conozco —Deje de maquillarme para voltear a verla, no era su estilo, siempre investigaba todo antes de aceptar —Henry me pidió acompañarlo y dijo que llevara a una de ustedes para que acompañara a su nieto, nunca lo he visto —confesó. —Henry, no has tenido demasiadas salidas con él. Tienen algún tipo de relación personal —le pregunté divertida a lo que ella solo negó. —Tiene 60 años Erin, me siento cómoda con él, además me gusta su compañía. —Tienes tu propio lugar, eso es bueno —rio ante mi comentario —Espero qué su nieto sea igual de agradable que él, no tengo ánimos de soportar arrogantes la noche de hoy. Dos horas después nos encontramos con Henry en un hotel a unas calles del lugar del evento, allí saldríamos al evento en parejas y aparentar que estamos llegando juntos, ya estaba acostumbrada aquello, en algunas ocasiones iban por nosotras hasta la casa o hacíamos lo de está noche. Respire hondo tratando de relajarme y actuar de manera normal, siempre estudiamos a la persona que nos contrata para saber sus gustos, carácter y sobre todo sus mañas, pero esta noche Marilyn me llevó sin saber nada, ni siquiera su nombre. —Que bueno verte Marilyn, siempre es un placer estar frente a tí —Tomó la mano de Marilyn y depositó un beso en ella, no pude evitar reir ante la escena. —El gusto es mío Henry, ya extrañaba tu compañía —empecé a sentirme incómoda, no tenía ganas de verlos coquetear, no era algo de lo que quisiera ser testigo, empecé a toser llamando la atención de ambos que se giraron a verme. —Debes disculparme Erin, Marilyn robó toda mi atención, que olvide que estabas aquí —se disculpó con una sonrisa. Henry tenía 60 años, pero era un hombre apuesto, bien conservado y guapo debía aceptar, en su época de juventud debió ser todo un casanova, Marilyn estaba en los cuarenta y nunca le he conocido una pareja, supongo que Henry podría convertirse en eso y me alegraría por ella, merecía alguien que le brindará amor pero sobre todo estabilidad, seguridad y mucha tranquilidad. Pensaba en eso cuando aquella voz tras de mí me hizo erizar, mi corazón empezó acelerarse como una adolescente. No puede ser él me repetí una y otra vez. —Seth llegas tarde, no se le debe hacer esperar a una dama. —Lo siento abuelo no se volverá a repetir —el hombre frente a mí sonrió y procedió a presentarme. —Ella es Erin te acompañará a la cena —Puse mi mejor sonrisa lista para presentarme, repitiendo que no era él, no podía ser él. Pero el destino tenía otros planes, era exactamente él, el hombre de las cicatrices que ahora sabía se llamaba Seth. Nos observamos por un rato sin decir nada, él me recorrió completa con una sonrisa cínica en sus cara, mientras yo lo maldecía internamente al recordar lo que había dicho en la mañana. —Bien Seth, espero que te comportes y cuides de Erin, nos vemos allá —se despidió y salió del lugar con Marilyn que no dudo en darme una mirada de advertencia. —Cuando te di mi tarjeta lo hice por molestarte, nunca pensé que de verdad te dedicas a eso —me dijo con reproche. —¿Según tú a qué me dedico? —le cuestione un tanto molesta. —Cobras por salir con hombres, ¿qué hacen después de la cena? ¿Te los llevas a algún hotel? —apreté mis manos en puños mientras pedía paciencia. —No ofrezco esos servicios, después de la cena cada uno se va a su casa. Cualquiera pensaría que un hombre distinguido y de clase sabría la diferencia —le respondí calmada, aquello le hizo sonreír. —¿Tienes ganas de golpearme? Te sentiste ofendida pecas —enarqué una de mis cejas al escucharlo, con el maquillaje aquellas manchas no se notaban. —Tal parece que está nadie robó de más tú atención —Se encogió de hombros —Soy muy observador, sobre todo con quién no se siente intimidado mí. —¿Vas a usar mis servicios o no? —le pregunté con impaciencia. —Ya él abuelo pagó, así que supongo que no tengo de otra. Soy Seth Wilson y hoy necesito una novia, ¿puedes hacerlo? —Me intrigaba mucho, lo había visto cambiar de actitud varias veces en tan solo minutos, como si se esforzará por no dejar ver su verdadero yo. —Puedo hacerlo, solo dime que tan real lo quieres y lo tendrás. Soy Erin puedes llamarme así o como gustes. Después de una leve conversación salimos al lugar del evento, nunca me había sentido tan incómoda, la mayoría de las veces pasaba desapercibida, pero hoy las miradas estaban sobre mí, solo hice pisar el lugar y los murmullos y miradas de sorpresa no se hicieron esperar. Era como si las personas allí no pudieran creer que él había llevado una mujer con él y que aparte me presentará como su novia, cada vez lo que hacía me miraban como si fuera un extraterrestre y luego empezaban a murmurar a nuestra espalda, aquello lo divertida, lo ví sonreír en varias ocasiones al escucharlos. Sin duda este hombre debía ser muy importante, o tenía algo que llamaba la atención de esas personas. Decidí dejar de pensar en eso y me enfoque para lo fui contratada, sonreír, ser amable, educada y sobre todo cariñosa con mi supuesto novio. La noche terminó y pensé que jamás lo volvería a ver, no era muy recurrente repetir con algún cliente, la mayoría le gustaba presentarse con diferentes conquista, aquello los hacía ver más interesante según ellos, entre más mujeres lograban coleccionar más hombres los hacía sentir, en ocasiones no lograba entender el ego de algunos de ellos. Pero yo no estaba para juzgar y mucho menos criticar a nadie, hacía mi trabajo y cobraba mi dinero, dinero que guardaba casi todo, solo usaba lo necesario. El resto lo tenía para darle una buena vida a mi hijo cuando lo recupere, darle educación de la mejor, una buena casa y para que nada le hiciera falta, por eso ahorraba todo lo que lo podía. Marilyn no proveía de hogar, alimentación y todo lo demás, de lo que nos pagaban una porción iba para ella y el resto era todo nuestro, debo decir que tenía una buena suma pero toda destinada para disfrutarla con mi hijo. Al día siguiente al salir del baño solo envuelta en un albornoz de encaje n***o encuentro a Seth acostado en mi cama con uno de mis libros en sus manos, repare la escena mientras él leía en voz alta uno de los párrafos que había subrayado. —¿Qué haces aquí? —soltó el libro de sus manos y se puso de pie para enfocarme. —Necesito hablar contigo, Marilyn me dijo pasar —respondió con inocencia. —¿Eres un pervertido acaso? No podías esperar en la sala, quien te crees que eres para entrar aquí acostarte en mi cama y revisar mis cosas —le grite muy molesta, olvidando que solo tenía un albornoz cubriendo mi cuerpo. —Somos novios, es normal que entre a tu habitación —Respondió con cinismo. —¡No soy tu novia Seth!, ¡sal ahora de mi habitación! —tomó un folder que había sobre la cama y se acercó a mí. —Justo a eso vine, tengo algo que proponerte —lo mire sin entender, mientras él me seguía repasando —deberías vestirte no podré concentrarme mientras sigas con eso puesto —Me ví a misma y entonces entendí el porque me observaba tanto, el encaje n***o no cubría mi cuerpo lo suficiente. —¡Eres un pervertido! —le grite mientras caminaba al armario en busca de algo para cubrirme. —Tu eres la que sale vestida así. No es mi culpa que te quede tan bien ese pedazo de encaje —Lo fulmine con la mirada antes de volver a ingresar al baño. Me coloque ropa interior y un vestido antes de salir a enfrentar al cínico que se había metido a mi habitación, violando mi privacidad. —No se que carajos quieres, pero es mejor que te vayas —le dije apenas salí. —Necesito que leas y firmes esto —dijo al entregarme el folder —No me iré hasta que lo hagas —camino hasta la cama y volvió acostarse. Resople al verlo, no podía creer lo atrevido que era, tomé asiento en la silla frente al tocador y me dispuse a leer el contenido del documento. ACUERDO DE EXCLUSIVIDAD Decía él título del mismo, en el me comprometía a fingir ser su novia por cierta cantidad de tiempo y mientras durará el mismo no podía servirle de compañía a nadie más. Solo podía salir y ser vista con él. Me pagaría una suma de dinero mensual bastante alta hasta que él decidiera terminar con el acuerdo. Tenía todo tipo de cláusulas que de solo leerlas me dieron dolor de cabeza, en resumen me prohibía respirar sin que él lo aprobará. Nada de salidas, citas, sexo, novios, aventuras y demas cosas, el único hombre en mi vida debía ser él. —¿Quieres una novia o una sumisa? —Le cuestioné al terminar de leer. —Una novia, pero si te gusta esa faceta de sumisa no me molesta —respondió mientras colgaba una llamada entrante a su móvil. —¿Por qué quieres una novia falsa? creo que eres capaz de conseguir una sin tener que pagarle —no respondió —si voy hacerlo necesito saber la razón. —No me gustan los compromisos y mi abuelo ha estado insistiendo. Todos creen que soy gay, hace mucho que no ven con una mujer, mi abuelo quiere que calle las habladurías, aquello no es bueno para el heredero de su fortuna… Cosas de ricos. —Por eso las miradas y murmullos de anoche —asintió —¿ Eres gay Seth? —le cuestioné. —¿Quieres averiguar? — Me respondió con un toque de lujuria en su voz y sus ojos recorrieron mi cuerpo haciéndome sentir desnuda. —No crees un poco exagerado ese contrato —Negó al escucharme. —Es lo justo, frente todos seremos pareja y quiero a una mujer fiel y leal a mi lado, así debes comportarte. Aparte del dinero que te daré, tendrás un apartamento para ti, auto, y todos tus gastos cubiertos, es un buen acuerdo. Entonces Erin ¿Aceptas ser mi dama de compañia exclusiva?
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