Jason suspiró mientras se dirigía al comedor y encontraba más gente de lo usual. Desde que se violó la frontera, la manada había estado prolongando sus comidas y reuniones, a pesar de que todo había vuelto a la rutina habitual. Jason entendía que estos momentos eran necesarios para que se sintieran seguros. —¡Papi! —exclamó Emma felizmente. Jason rió mientras besaba a cada cachorro en la cabeza antes de poner de pie a Phoebe solo para sentarla en su regazo. Phoebe rodó los ojos pero no protestó su necesidad de abrazarla. Intelectualmente, sabía que él y su lobo ya deberían estar tranquilos. Sin embargo, seguía aferrándose a ella, necesitando abrazarla. Incluso Wolf no podía explicar por qué necesitaban mantenerla cerca, pero sentía que debían tenerla siempre a la vista. A Jason le po

