Jason apretó fuerte su muslo, luchando por parecer tranquilo mientras él y su lobo se retorcían de alegría. La boca de Katrina se abrió como un bacalao. Nadie nunca le había hablado así. —Pero... pensé que Katrina y Jason eran compañeros —finalmente dijo Thomas tratando de recuperar algo de control de la conversación. —¿Y qué te dio esa impresión? —preguntó Jason—. Todos saben lo mucho que he estado buscando a mi compañera otorgada por la Diosa. —P-pe... pero —titubeó Thomas—. El cumpleaños número dieciocho de Katrina. Lo celebramos aquí porque nuestra casa de la manada se inundó. Ella dijo que te olfateó y sabía que eran compañeros. Solo estabas jugando a hacete el difícil. Jason gruñó, pero los hormigueos que los dedos cariñosos de Phoebe le hacían calmarse y mantuvieron su furia ba

