Jason se sentó golpeando con los dedos en el escritorio, mientras sus ojos seguían desviándose hacia el reloj y luego hacia su teléfono. Como su madre, su hermana, su compañera y sus cachorros estaban fuera de los límites de su territorio, no podían contactarlo a través del enlace de la manada, lo que dejaba a los teléfonos celulares como su forma más confiable de comunicación. Hace meses, había llevado a Phoebe de compras por un celular, no solo comprando un teléfono, sino también emparejándolo con un reloj inteligente. Los cachorros eran demasiado pequeños para tener sus propios teléfonos, pero ahora tenían relojes que funcionaban como rastreadores y les permitirían hacer llamadas de emergencia si algo sucedía. Solo unos toques en su celular revelarían su ubicación en la pantalla. —Jac

