— Venga conmigo señorita, la señora me pidió que le organizará sus cosas en el salón cerrado, ya todo
está listo — dice y entonces me lleva a un lado de la casa, parece una pared, pero es como una puerta
corrediza, y allí veo lo que parece un pequeño apartamento, sonrío.
— Que gran detalle Magda, gracias, lo has arreglado muy bonito — digo y ella me mira extrañada —
¿Puedo darte un abrazo? — pregunta
— Hmm, está bien — digo, el joven jefe se asoma un poco sorprendido como molesto.
— Magda, ¿Quién ha abierto este espacio? Pensé que lo habíamos cerrado — dice, supongo que
después de todo si íbamos a tener algún conflicto, parece que por ahora, no seríamos amigos
— Lo siento señorito, la señora dio la autorización, la señorita Gongora vive muy lejos y en un lugar no
muy seguro, así que la señora decidió usar este espacio para acomodarla — dice Magda intentando
explicarle, sonrío y miro al joven jefe, parece un poco mayor que yo.
— Lo siento, joven jefe, pero si no está cómodo, aún puedo regresar a mi antiguo apartamento, quizá
este lugar es especial para su familia y yo, soy solo una intrusa, tiene razón en molestarse — digo
Él me da una mirada evaluadora.
— ¿Eso es todo? ¿Así de fácil? ¿No pelearas conmigo? — pregunta
— No me atrevo a pelear con usted, se que llevaría las de perder, fácil NO es, anoche por poco violan a
una chica en mi vecindario, gracias a Dios un chico en motocicleta la ayudo — digo
Por supuesto, no esperaba que repentinamente un chico desconocido quisiera protegerme, pero se veía
inteligente y no solo superficial, así que entendería mi punto.
— Entiendo tu punto, lo siento pero aún, aún no estoy listo para que alguien más, llene este espacio —
dice dando media vuelta, su torso completamente vendado hace que un escalofrío me recorra —
puedes quedarte en la habitación de huéspedes mientras tanto — añade y sigue su camino volviendo a
subir las escaleras.
Magda y yo nos quedamos en silencio, la miro y — Parece que necesitaré tu abrazo después de todo —
digo y ella me abraza.
Para ser honesta esperaba que Ayrton comprendiera la decisión de sus padres, pero ¿Quién soy yo, para
invadir un espacio que no es mío? Que hubiese Sido amable arriba mientras le curaba era una cosa, pero
NO era su responsabilidad tratarme bien, quizá él también tenía una herida más allá de lo físico, una que
en ocasiones no todos logran llegar a comprender y respetar, me resigno y le ayudo a Magda a cerrar el
salón.
— Deberás disculpar al señorito — dice mientras hacemos nuestro camino a la habitación de huéspedes
Le doy una sonrisa — No hay nada que disculpar el mismo, se disculpo por su Renuencia a que Viva en
ese lugar, no sé quién estuvo allí, pero para él es un lugar especial — digo
Magda me observa al ver que no pido explicaciones de nada, entonces me lleva a la habitación
de huéspedes en donde me permito relajarme, la señora se había encargado de que todas mis pertenencias
estuvieran aquí, así que tomo uno de mis libros y empiezo a leer, me quedo dormida mientras leo,
entonces, me despierto cuando siento necesidad de ir al baño.
Me había dormido sin edredón y el frío había hecho su efecto, para mí suerte había dejado todo listo y
no habrían quejas sobre mi persona, con cuidado voy al baño, porque la habitación de huéspedes queda
en la segunda planta y el baño común de esta planta queda entre ambas habitaciones, llevo mi libro en
la mano y al ver todo oscuro y silencioso dejo la puerta abierta y leo mi libro.
“Los Secretos del Kamasutra” por favor, no me juzguen, es la curiosidad seguro que alguno ha buscado
inocentemente Kamasutra en su navegador, pero Leer los secretos es otra historia, de pronto mi sueño
se esfumó, página tras página, cuando de pronto veo las piernas de alguien enfrente de mi, un grito casi
se me escapa, pero entonces pone una mano sobre mi boca.
— Ssshhh, soy Ayrton, guarda silencio, no te Vi, estaba muy oscuro y este libro n***o que tienes en la
mano no lo hacía más fácil — dice
— Lo siento señorito, me entretuve leyendo, ¿podría salir un momento?, debo subir mis pantalones —
digo con una sonrisa, él no sale sino que se da media vuelta, mostrándome su espalda, yo me paro
rápidamente, pero el libro cae al suelo, llamando su atención, para mí suerte los pantalones están a
medio camino de su destino para cuando se gira a recogerlo.
— Los Secretos del Kamasutra, interesante lectura, también lo tengo, ¿Te gusta leer? — pregunta y yo
asiento.
Que vergüenza, apenas estoy conociendo al hijo de mi jefe y acaba de descubrir mi secreto, en fin, es
algo normal, la lectura fortalece la imaginación humana sin importar la temática.
— Si, amo leer, me encanta este tipo de literatura abiertamente erótica y explícita, creo que es una
manera muy honesta de expresarse — digo
Él se ríe — Eres muy directa, pareces una chica interesante — dice
— No, no soy interesante, soy normal — digo intentando quitar validez a su observación, lo más
importante, eso era lo mejor porque a la mañana siguiente tendría una razón más para no pisar en
terrenos peligrosos.
— Quizá no te parezca que lo eres, porque no puedes verte desde el exterior, pero para mí lo eres —
dice y entonces tomo mi libro de sus manos, puede que sea más alto que yo, pero cuando quiero de
vuelta algo, lo tomo, sonrío.
— Bueno, gracias por sus palabras Ayrton, buenas noches — digo y salgo del baño con el libro en mis
manos.
Cierro la puerta de la habitación de huéspedes tan pronto como puedo y suelto un suspiro, j***r que
momento más inesperado e inoportuno, no estoy en "querido Hermanastro" de Penélope Ward, pero está escena se le pareció Mucho.
«Gracias por NO juzgar mi gusto en literatura» pienso y me meto bajo los edredones con una sonrisa en
mi cara.