Capítulo XII - Pecattum

1489 Words
“¿Lo haré bien? ¿Qué pensará de mi una vez terminemos este beso?” él se detiene y me observa. — No dudes, confía, ya lo hiciste, hablar es más difícil con los labios, que dejar que el cuerpo hablé — dice — Bien, ¿Entonces quieres que confíe? — pregunto Él asiente y toma una de mis manos, me mira a los ojos y me relajo, pone mi mano sobre su pantalón de gala, esto es, siento mis mejillas arder y lo miro a los ojos. — Tócame — dice y veo un extraño fuego en sus ojos, bien, lo haré, tocó sobre la tela de su uniforme mientras lo miro a los ojos, me siento tonta, parezco una niña haciendo todo por primera vez. Entonces “Confía" sus palabras hacen eco en mi cabeza, no se trataba de confiar en él, sino de confiar en lo que yo misma puedo sentir y hacer sentir, así que aún mirándolo y esperando a sus reacciones, abro su pantalón con manos temblorosas, respiro profundo y acaricio su pene sobre la tela de los bóxer que lleva, se siente extraño, cómo va Cediendo ante el tacto, de pronto, en mi mente una imagen de él bajando sus bóxer hace aparición y yo me arrodilló para acariciar su pene y llevarlo a mi boca, agitada, me doy cuenta de que he sacado su paquete de los bóxer y lo estoy tocando con firmeza, él me observa con su mentón apretado. Lo suelto rápidamente y — Lo siento, ¿Te apreté muy fuerte? — pregunto y él niega algo decepcionado — No, es solo que se nota que te dejaste llevar por tu mente, lo estaba disfrutando de verdad — dice — Entonces tu también, ¿Estabas imaginando? — pregunto y él asiente — Pero me temo que te dará miedo lo que haga — dice y veo su temor — No pasa nada, inténtalo, no todos van a huir de ti por lo que pienses o hagas, puede que me guste lo que piensas — digo Me mira como si no creyera lo que digo, pero entonces parece debatirse y termina por hacer lo que está pensando, se baja sus bóxer y sus pantalones a la mitad del muslo y sonrío al ver su paquete saltarín. — Ahora, puedes hacer lo que tú estabas imaginando — dice y entonces me arrodillo, y comienzo a tocarlo, acaricio sus testículos y luego, veo que él pone sus manos sobre la roca de los muros de la cueva, su rostro cae en medio de sus brazos y me mira, le doy una sonrisa de suficiencia y entonces lamo su pene desde la raíz hasta arriba, lo meto a mi boca y repito d nuevo, entonces solo me permito dejarlo en mi boca mientras voy de lento a más rápido. Las arcadas empiezan pero me tranquilizo dándome seguridad, respiro por mi nariz mientras sigo jugando con él en mi boca, tal vez estaba Cometiendo un error, pero este error me gustaba mucho, entonces, con una de sus manos sujeta mi cabello y me guía a su ritmo ayudándome a adaptarme, en un punto, él parece dudar de si seguir o soltarme, así que me sujeto de sus muslos y entiendo cuando siento el líquido en mi boca. Me separó y trago lo que hay en mi boca, que digan lo que digan este momento fue mágico, le miro desde mi lugar en el suelo — ¿Estás bien? — pregunto — Si, lo estoy, gracias por no asustarte — dice y yo río. — ¿Por qué debería asustarme? Fue mi elección y te dije que podías hacerlo ¿No? — digo y él se acomoda sus pantalones, me ofrece una mano y me ayuda a levantarme. — Es solo que pienso demasiadas cosas — dice — Créeme, NO eres el único, lamento decirte que en eso sí NO eres único — digo y él ríe Comenzamos a salir de la cueva —¿Te sentiste bien? — pregunta, lo miro y le doy una sonrisa. — Disfrute de tu mandíbula apretada, no, hablando en serio, fue muy especial, me gustó que me enseñarás Me sentí apenada al principio pero me hiciste tener confianza, así que me centre en lo que me hacías sentir y en lo que tú sentías, me gustó que confiaras en mi lo suficiente como para mostrarme algo de lo que te gusta — digo — Gracias por no asustarte o enojarte — dice — Fue algo de mutuo acuerdo, nadie obligo a nadie, y fue lindo, gracias — digo sintiendo otra vez la arena bajo mis pies. «Joder, mis zapatos» pienso y me giro para regresar, pero Ayrton me enseña mis tenis en sus manos junto con sus zapatos, cielos me deje llevar por el calor del momento que me olvidé de lo demás, vaya que es un chico centrado, NO olvidó nuestros zapatos. Me pongo a su lado y le ofrezco llevar mis zapatos pero él parece feliz de llevarlos, lavamos nuestros pies en el mar y nos ponemos nuestros zapatos, caminamos lentamente como renuentes a dejar la playa, yo al menos me sentía así, me preguntaba si esto se convertiría en un recuerdo más con el que cargaría en mi mente o si esto volvería a Pasar... Subimos las escaleras para regresar al mirador, tomamos los cascos y en un silencio cómodo subimos a la motocicleta, me aferro a él y rápidamente deja una nube de polvo allí. «Joder, justo ahora es que pienso, ¿Tendrá novia? Hice eso sin saber sobre un tema tan importante,mierda» me reprocho y. — Ayrton, ¿puedo preguntarte algo? La verdad es que me siento algo apenada, ni siquiera pregunté si tenías novia — digo y él ríe — Si tuviera novia no habría hecho eso contigo, te dije soy el MEJOR pero tengo miedo de que las personas huyan ante mis fantasías o deseos por eso no tengo una novia o pareja — dice — Entiendo — digo y volvemos al silencio — Oye, ¿te gusta el helado? — pregunta — Hmm, si ¿Por qué? — digo — Vamos a comer uno antes de ir a casa — dice — No tengo problema, si tú invitas — digo y él se ríe — Sería tonto si te pongo a pagar cuando te invite yo — dice — Bueno, tampoco tendría problema si quieres que pague, me puedo permitir un helado — digo — Ya, pero está va por mi cuenta — dice — Bien, entonces genial — digo y nos detenemos en una heladería, el hace la fila para comprar se gira y me pregunta — ¿Cuántas bolas quieres? — — Dos, por favor — digo — chocomenta y nata maní — agrego — Perfecto — dice y vuelve a a la fila y le indica a la chica los sabores La chica no le quita los ojos de encima y eso me hace reir, la verdad es que podrías quedarte mirándolo todo el día y no cansarte, veo que la chica le da los dos helados y un papel que me supongo es su número. «Vaya, ya quisiera yo que los chicos me dieran su número así de felices » pienso, él regresa a dónde yo me encuentro. — Tu helado — dice extendiendo el cono de dos bolas de sabores — Gracias, por cierto eres muy afortunado — digo — ¿Por qué? ¿Por el número de esa chica? — pregunta con una sonrisa — No sé creo que muchos chicos en tu lugar amarían eso— digo encogiendo mis hombros — Afortunado es tener a alguien que no te juzgue que ame tus rarezas y Que no huya con miedo cuando no comprenda las cosas — dice — Tienes razón, el problema es que las personas que somos así, pocas veces nos encontramos entre nosotros y terminamos con quiénes estarán comparándonos, juzgando o hasta temiendo lo que somos — digo — Tu no me juzgaste ni huiste — dice sentándose a mi lado, suelto un suspiro resignada. — No soy juez para juzgarte y no hui porque quería estar en ese momento y en ese lugar eso es todo — me encojo de hombros Él me observa y yo me centro en comer mi helado, la verdad que no quiero ponerle más cosas a lo que es, ese momento fue lindo y sé que si se llega a repetir no lo dejaré pasar, pero no quiero poner todo mi empeño en algo que puede no tener un nombre o etiqueta, si, sueno tonta, es la primera vez que un chico me inspira desde hace tanto la confianza para hacer este tipo de cosas, para permitirme ser tocada y explorada otra vez, sin embargo, entre esto más da vueltas en mi cabeza, y más me gusta, más me temo estar andando en aguas fangosas.
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