Capítulo XIX - No

1105 Words
— Bien, hemos llegado — dice estacionándose en una zona del inmenso parking del centro comercial al que nos había traído. — Genial — digo, la verdad me siento un poco fuera de lugar, no se cómo debería actuar frente a la señora Antonescu. “Solo se tu misma” me digo y eso hago ser yo misma, alegre, espontánea y extrovertida, seguro que de los últimos dos no había sacado mucho en la facultad, pero no fue porque no quisiera sino por mi temor a no conocer a nadie, a equivocarme con las amistades o simplemente meterme en lo que no debía, aún tengo un par de años, pero si de algo estoy segura es que NO todos pueden ver esa parte de mi Porque no todos me inspiran ser así. — Y bien, ¿De que ánimos se encuentra señora? Podríamos dar un vistazo a lo que más quería ver ahora — digo poniéndome a su lado mientras la señora sonríe. — Airyn, para ser honesta te he traído aquí con un motivo egoísta, quiero preguntarte si algo ha sucedido entre mi hijo y tu — dice más como afirmación que como pregunta, haciendo que me ponga nerviosa — Señora, NO puedo mentirle, si, han pasado algunas cosas y bueno para este punto cualquiera se sentiría confundida, pero supongo que es parte de lo que él es, sabía lo que hacía cuando sucedió aquello y creo que tanto él como YO, no buscamos nada más allá si es lo que le preocupa — digo tan segura como puedo, después de todo ella es una mujer sería realmente malo que intentara fingir que no pasó después de todo, entre mujeres no se puede ocultar nada. — Entiendo, pero eso es normal, ambos son jóvenes y para ser honesta en sus decisiones mi esposo y yo preferimos no inmiscuirnos, solo ten cuidado, mi hijo podrá no ofrecerte su corazón y supongo que es por lo que como padres hemos hecho mal — dice suspirando — Hemos intentado darle lo mejor, pero quizá nos hemos olvidado de otras cosas, es un chico muy especial, pero a veces nos olvidamos que hay cosas que necesita como cualquier otro chico — añade deteniéndose y me mira — ¿Tengo razón, no es así? — me pregunta tomándome con la guardia baja. — Señora, no sé que decirle, sé que es un chico con mucho para dar, que le encanta proteger lo que le importa que es el MEJOR en lo que sea que él se proponga, tal vez la genética tiene que ver en ello, pero en el fondo pienso que es una manera de pedir que le acepten y lo quieran tal cual es — digo — Parece que te ha hablado de nuestra familia ¿Verdad? — pregunta y yo asiento — Supongo que quería decírmelo él mismo para ver mi reacción — digo — ¿No te asusta? El destino de mi hijo no es cualquier cosa — dice — Hmm, no, no habría razón para estarlo, se lo dije a él, veo lo que es y no sólo la responsabilidad que sin él pedirlo le fue conferida, y aunque para muchos sea algo oscuro y lúgubre, que sin duda puede serlo, al igual que solitario, me asusta más la idea de que él crea que eso lo define, cuando no es así — digo — ¿Te importa mucho mi hijo? — pregunta y eso me hace pensar. — Señora, no estoy en capacidad de decir eso, Ayrton es un buen chico, pero decir que me importa es algo MUY serio, para mi que alguien me importe es algo MUY importante y algo que NO debo tomar a la ligera, además han pasado varios meses y aún a pesar de todo ello, no creo que lo conozca lo suficiente como para llegar a esa conclusión, sobre todo cuando la mayor parte de ese tiempo, él ha estado ausente — expreso Solo veía lo que él había querido que yo viera, sin duda, le gusta que le prestes atención, que si estás a su alrededor alabes sus logros y sus esfuerzos, porque él sabe que los ha hecho, NO son producto de su imaginación. — Entiendo, así que en realidad la palabra importarte se queda corta — dice con una sonrisa mientras nos sentamos en la mesa de un café — No sé lo que quiere decir, pero respeto a su hijo por ser quien es, no por ser hijo de su esposo sino por la persona en si mismo — digo — No te preocupes, sé lo que quieres decir Airyn y no sabes lo que te agradezco que pienses así de él, es un chico diferente, se podría decir que moderno pero con un toque de chapado a la antigua — dice con una sonrisa soñadora — Entiendo su punto — digo La verdad es que era así, la entendía porque es un chico libre, dice lo que piensa, hace lo que quiere y vive de acuerdo a lo que Cree, Pero ser libre no quiere decir que deje a cualquiera entrar en su vida o a su espacio, lo más probable es que tengas que darle un gran impacto como para que te deje estar allí. La verdad yo aún me preguntaba si aún duda de mi o si ya me había dejado entrar, una cosa es que te dejen dormir en su cama y que te abracen, eso lo pueden hacer los amigos aún cuando nos guardan secretos, la cuestión aquí es, ¿Al menos me consideraba su amiga o una espectadora más del hermoso espectáculo que era su vida? — En fin, ¿Quieres tomar algo? — pregunta y me muestra el menú del lugar, abro mis ojos al ver los precios, si mucho un expreso era lo único que me puedo comprar, sin embargo ella nota mi expresión — No te preocupes, ¿No te ha dicho Ayrton que cuando invitamos va por nuestra cuenta? — pregunta Yo solo la miro, ¿Acaso él tenía mucha confianza con su madre? O por el otro lado su madre era una excelente pronosticadora de sucesos. — Hmm, si, creo que sí, es solo que no quiero Molestarla — digo Ella solo niega restándole importancia — Vamos pide lo que quieras y si alguna vez Ayrton te ofrece algo, no digas que no quieres molestarlo, seguro que se enfadara — dice — Oh sí, eso lo sé, parece que no le gustan los no por respuesta — digo y ella rie — Así es, ese es mi hijo — dice orgullosamente sonriente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD