Mi hija, aquella adorable niña a la que le he entregado todo mi amor y compresión, ha tenido la desfachatez de traicionarme y decir "Llama a mi padrino, él sabrá qué hacer" ¿Cómo es eso posible? ¡Yo soy su padre! Está bien que desconfíe de Víctor, yo también lo haría para una situación como esta, sin embargo ¿de mí? Yo, quién le ha enseñado a decir su primer insulto, incluso le he hablado sobre sexo, ¿por qué demonios ha desconfiado de mí? Ella se encerró en su habitación y se niega a salir, además ni siquiera me quiere decir qué está ocurriendo, ¡ella sólo quiere a su puto padrino! –¡Esto es tu culpa!– le grité a Víctor. –¿Por qué? Yo tampoco entiendo qué ocurre– decía desconcertado. Ambos nos encontrábamos frente a la blanca puerta de su habitación, esperando a que nos abra, sin emb

