Un sueño hecho realidad

2355 Words
Mientras en el barrio las Sirenas, se encontraba Sarais lavando sus manos que la tenía con sangre, que había terminado de curar al profesor Néstor, el cual se encontraba en la habitación de ella y en su cama dormido sin camisa con las vendas en su cintura, cuando Sarais escucha entrar a su amiga Nancy, sube la mirada luego corre a cerrar la puerta de su habitación, bota las gasas llenas de sangre en una bolsa que la lleva rápido a su habitación después sale cerrando la puerta con cuidado, escucha una voz masculina se va acercando poco a poco y su amiga voltea a verla que le sonríe y le habla. – Hola Sarais mira este es un amigo mío de muchos años, bueno desde que éramos unos niños. – Lo dijo con mucha alegría – Hola, es un gusto conocerlo me llamo Sarais… ¿Estabas fumando Nancy? – Yo, eh pues sí, pero no te vayas a molestar. – Dijo ella pasando su mano por la nariz después la baja suspirando y la mira. – No estoy molesta amiga y tranquila es tu vicio, solo te aconsejo sobre el daño que él hace al paso de los años a tu organismo, es todo. – El gusto es mío Sarais, yo me llamo Ángel. – Lo dice mas alzando su mano derecha y ella le da la mano con una sonrisa cuando Nancy le ve una mancha de sangre en su camisa y se le acerca nerviosa. – ¿Sarais amiga te paso algo? ¿Y esa sangré? – Esta sangre, ¡no, no! es nada de otro mundo, sólo me corte, pero fue leve tranquila pues yo los dejos porque me voy a dar una ducha. – A bueno, yo preparo la comida, él nos va a comparar al comer. – ¡Ah que bueno! Mira ella prepara una buena comida que te lo digo yo, este ya vengo. – Lo dice dando da la vuelta y saliendo sin mirar a tras. La amiga Nancy, la ve un poco extrañada, algo cambiada hace una mueca con su cara, Ángel la mira y pregunta acercándose. – ¿Qué paso? porque pones esa cara de extrañada. – ¡No, no, no! tranquilo, cosas mías, pero Profa. Ayúdame a llevar las cosas a la cocina, sabes me hizo bien fumar contigo en el parque, tuve una relajación muy buena, tenia mucho tiempo que no iba a ese lugar. – Ja, ja, ja a mi también si quieres te ayudo a cocinar. – ¿Que? no, usted es el invitado y como se le ocurre, ve y espera en la sala, prende la televisión a ver que están pasando, este mi amiga sale ahora y me termina de ayudar vaya, vaya… – Muy bien como tú digas. – Lo dijo él dirigiéndose a la sala, mientras Nancy va sacando las cosas que compró en el Supermercado de las bolsas, sin dejar de ver la puerta de la habitación de Sarais, que ella estaba observando muy de cerca al profesor que estaba dormido, se agacha mirando su cara bajando su mirada ve su pecho y su abdomen, detalla aquellos cuadros parecidos a una barra de chocolate toca su herida con cuidado, él se mueve un poco y ella quita la mano rápido, siente su respiración mientras duerme, Sarais traga grueso en donde le pasa aquel liquido por su garganta lentamente al mirar aquel hombre acostado en su cama. (Fin del Después de Sarais ver por unos minutos al profesor Néstor, ella se mete a bañar, entra a la ducha abriendo la regadera, se queda pensando y luego pega su frente en la pared, echando hacia atrás la cabeza mientras el agua le recorre su cabeza y su rostro hace un leve moviendo a su cuello buscando de relajarse un poco. Por otra parte, se encontraba Nancy, quien preparaba la comida ya un poco calmada y le pregunta desde la cocina a Ángel, pero con una voz suave. – ¿Ángel, y tu hermano Alejandro, donde está él? – Él esta en Inglaterra pues este año no le ha ido muy bien esta corto de dinero y no pudo viajar pues yo le dije que tranquilo que mamá sabrá entender porque no pudo estar en su funeral. – Debe ser muy triste no poder asistir al funeral de su madre, yo me moriría del desespero y creo que me volvería loca, cuando despedí a mi hermana en el aeropuerto me dio un dolor aquí en el pecho, ¡Huss! Que lo recuerdo y me eriza la piel…no es fácil. – Si lo se, pero mi hermano es fuerte. – Mira que, si lo es, ja, ja, ja…–Lo dice ella con unas risas a carcajadas que se escuchaban en la habitación de Sarais que se está secando su cabello, pero voltea a ver al profesor regresando la mirada a su peinadora agarra su peine empieza estirar su cabello cuando ella sube la mirada para ver por el espejo que el profesor se esta despertando, se levanta y se le acerca colocando su dedo índice en su boca susurrando en voz baja. –Por favor no vaya hablar duro, que mi amiga está afuera con una visita, ella no sabe que usted esta afuera, y no quiero tener pues un problema con ella mire que yo vivo aquí arrendada. – Tranquila, en cuanto yo pueda, me levanto y salgo este sin que ella se de de cuenta, no te preocupes, gracias por curarme. – De nada señor, para eso estamos para ayudarnos a uno a los otros ¿Ey, que haces? No debe buscar de levantarse a si le puede hacer daño mire que esta muy débil, quédese hay quietecito, ¿Cuando pueda yo le traigo algo de comer y de beber? –Él se calma un poco y se recuesta en la cama, mirándola a los ojos que le brillaba como dos esferas de discoteca y que lo cautivaba en segundos, le sonríe, ella baja la mirada sonrojada y suspira levantándose. Luego camina a su armario y saca una cobija de rallas que abre para cubrirle en la cama porque hace mucho frió, él arruga la cara un poco, por el dolor y haciendo a un lado y lo escucha quejarse. – ¿Te duele mucho? – No tranquila, lo normal se me pasará. – ¡A bueno! Lo dice dando la vuelta soltando un leve suspiro cuando él le dice. – Se que te incomode en pedirte que me ayudaras… – No me incomodaste, estabas mal herido y yo no podía dejarte allí moribundo, nunca me lo perdonaría sabe, sabiendo en la situación que estabas. – Eres una chica muy amable y bonita, ja, ja, ja. 30 – ¡Ay, señor no diga eso que me sonrojas…! – Lo dijo colocándose un abrigo de color rosado para salir acompañar a su amiga Nancy, mientras los ojos de él la miraban siguiéndola en silencio cuando ella sale. El después sonríe un poco colocándose la mano en la frente diciendo en susurro. – ¿Cómo no decirle que es hermosa? si lo es, ¡dios gracias! por colocarme esa preciosura de mujer en mi camino, si no estuviera yo muerto… En otra parte de la cuidad en el barrio Pérez León en el taller del señor Carlos, se encontraba él terminando de comer y su esposa recoge los platos de la mesa muy pensativa cuando llega a la casa su hijo Carlos, pero tirando la puerta al entrar molesto, coloca su bolso en el mueble pero su padre voltea a verlo entrar preocupado se le acerca preguntando. – ¿E y? ¿Mijo que paso? … – Que manera de llegar hijo, tú sabes Carlos que no me gusta. – Dijo la madre Sonia muy molesta secándose las manos mirando a su hijo. – Mamá lo siento, yo lo sé, pero no me fue bien en el liceo, primero llegué muy tarde a una evaluación y el profesor de matemática no me dejó entrar al aula a presentar, perdí esa evaluación… – ¿Aja, y porque llegaste tarde? si usted salio temprano, no entiendo, hágame el favor Carlos y explique y no se quede callado hombre… – Tranquila mujer deja hablar el muchacho él tendrá una explicación. – Mamá, Jaramillo me volvió a molestar temprano y me tuve que caer a puño con él por eso fue que llegue tarde… – ¿Cómo es la vaina? –Pregunto su padre Carlos levantándose de la mesa, su hermano Jorge sube la mano frenándolo y diciendo con una voz suave. – Hermano tranquilo tu sabes que no puedes agarrar rabietas. – Yo estoy tranquilo Jorge, lo que pasa hombre que ese muchacho de Jaramillo lleva varios días, molestándolo y yo hace poco le reclame al padre de él por los abusos, pero no fue suficiente y sigue. – ¿Hijo no te lastimo? Ven, estás muy asustado mi bebe. – Dijo Sonia estirando sus brazos y él se le acerca con cara triste abrazándolo. – No me lastimó mamá estoy bien, yo me defendí, tú sabes que yo no me dejo, pero perdí la evaluación y era muy importante. – Lo dice mientras su tío lo ve minuciosamente saliendo de la mesa arrugando los ojos. – Cuñada gracias por la comida estaba muy buena, hermano vamos a terminar con el carro que falta poco y debemos revisar el del señor Beltrán. – Si, si hermano vamos, en cuanto a ti hijo este mañana yo voy y hablo con tu profesor de matemáticas para que te haga esa evaluación, tranquilo si, mujer gracias por la comida. –Dándole un beso a su mujer en la boca y retirándose cuando llega a la casa Karlenes su segunda hija que venia de la universidad. – Hola mis viejos queridos. –Lo dice dándole un beso en su mejilla, saliendo Carlos y Jorge. – Hola sobrina que alegre estas hoy, por lo menos a ella si le fue bien. – ¿Por qué lo dices tío? ¿Quién tuvo un mal día? Mirando la cara de su tío y él con la mirada fija en Carlitos y ella voltea a verlo diciendo. – Hermanito, ¿Qué te paso, por qué esa carita? – Al parecer el joven Jaramillo lo molestó esta mañana e hizo que llegara tarde al liceo y perdiera una evaluación muy importante. – Ese Jaramillo hay que ponerlo en su sitio mamá, ya vasta. – Si tu Padre lo hizo hija, pero tranquila no paso nada, hijo ve a tu habitación y cámbiate para que comas. – Si mamá…–Lo dice agarrando su bolso colegial, se lo lleva su hombro y sube las escaleras mientras su hermana Karlenes lo mira hasta perderlo de vista, baja la mirada observando su madre. – Me da cosa con él, mamá no me gusta verlo así, me parte el corazón. – ¡A mi tampoco hija! Pero que se le hace recuerda que vivimos en este barrio y la mayoría de los muchachos son callejeros, pocos estudian y bueno lo que lo hacen, los fastidian hasta el punto de… – Mamá no pienses mal sí, yo vine fue a buscar algunas cosas y me regreso a la universidad disculpa que te interrumpa. – ¡Y no vas a comer algo mi corazón! mira que prepare lo que tanto te gusta. – No mamá gracias, pero José me invitó a comer. –Mostrando una sonrisa y subiendo las escaleras, mientras su madre la ve y dice en susurro. – La invito a cenar, ja, ja, ja…– Lo dice muy sonriente y alegre dirigiéndose a la cocina, mientras Karlenes estaba en su habitación y buscando unas carpetas importante y guardando una información en su computadora. Cuando su hermanito Carlos toca la puerta y entra de una vez, ella voltea la cara moviendo su cabello de una manera lenta mas le sonríe dice. – Entra Carlos, dime, ¿Necesitas algo? mira que me tengo que ir otra vez a la universidad. – Sentándose en la cama mirando a su hermano que le habla con una voz muy baja. – Karlenes será que tu me puedes prestar un poco de plata y cuando papá me dé la mesada pues yo te la repongo ¿si? Karlenes arruga la cara inclinándose hacia atrás y pensativa se rasca una oreja. – ¿Para qué quieres el dinero si se puede saber? En que te metiste Carlos. – En nada Karlenes, lo que pasa que yo le debo una plata a Jaramillo. – Aaaah, por ahí va la cosa, ¿Y porque usted le debe esa plata a Jaramillo? – Pues, yo, eh…perdí una apuesta con él y como no tenia para pagarle el tomo represalia conmigo, hasta me amenazó y todo. – Mnnn ya entiendo... ¿Y de cuanta plata estamos hablando? – Preguntó ella arrugando sus ojos, mientras que su madre estaba limpiando la cocina y luego escucho gritar a Karlenes en el momento que Carlos le dijo el monto, ella sube la cabeza muy nerviosa camina y se para en la esquina de la escalera mirando hacia arriba pregunta con su voz de extrañada. – ¿Pasa algo allá arriba? – Karlenes se levanta de la cama con la mano en la frente y camina hacia la puerta y le grita a su madre. – No madre no pasa nada, todo esta muy bien fue que miré pasar a una araña grande, tranquila. – Regresando la mirada a ver a su hermano que sube una ceja mostrando una sonrisa y ella seria niega con la cabeza cerrando la puerta. – ¿Cómo se te ocurre hacer semejante apuesta? Si no tienes plata Carlitos. – ¡Yo estaba seguro que iba a ganar! Pero... – Si, ya veo… pues yo te voy a dar la plata, pero que sea la última vez que te metas en problemas y no quiero saber cual fue la apuesta mira que ya es muy tarde cuando regrese te la doy, chao te quiero mucho hermanito, ya sabes… Cerrando la puerta quedando él pensando.
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