2. No solo sus golpes duelen.

4736 Words
El día entero Michael estuvo al lado de Priscille, tratando de comportarse como un buen esposo, y cualquiera que no lo conociera pensaría que era el hombre ideal, era atento, complaciente y hasta amable, como si hace menos de 24 horas no la hubiese golpeado brutalmente y ante eso, ella procuraba mostrarse complacida con su compañía pero en realidad hubiera preferido que él saliera para no tener que fingir, así que ese día prácticamente tomó más pastillas al punto de parecer un zombie, sin embargo, era la única forma de soportar el dolor. Aunque todo ese acto bien estudiado, en realidad, no era por ser un buen esposo, para ser honesto solo estaba ahí porque sus padres llegarían a comer y sin importar que supieran que era un golpeador desgraciado, él seguía en el intento de aparentar que esas brutales golpizas y las constantes humillaciones eran total y entera culpa de su inútil esposa que lo provocaba. Y era probable que incluso Priscille lo creyera así, pues cuando ellos estaban presentes se comportaba exageradamente perfeccionista y comedida pues de sobra sabía que los innecesarios comentarios de sus suegros la atacarían sin piedad provocando quizas otra golpiza. - Señor- habló la señora Eloise con un guardado rencor porque no quería ni podía tenerle respeto y si no actuaba groseramente era porque también de eso culparía a Priscille- los señores Morgan han llegado- sentenció provocando que la pobre mujer se tensara ante el anuncio, suficiente tenía con el dolor de su cuerpo como para ahora tener que disimularlo frente a sus suegros. - Mi mamá!!!- exclamó como un niño pequeño que no ha visto a su madre por mucho tiempo- llévalos al comedor- exclamó feliz mientras se levantaba de su asiento- será mejor que te apresures...... aunque deberías maquillarte un poco, no es correcto que te vean así, suficiente tengo con que sepan que no fuiste ayer a la cena como para que ahora se den cuenta de la razón de tu ausencia......no es correcto que vean las consecuencias de tus errores. Priscille apenas y pudo sonreírle, pero no es como si los golpes en su rostro o las huellas de la hemorragia en sus ojos pudieran disimularse, necesitaba para eso un buen trasplante de cara pues de otro modo era imposible, desgraciadamente, decirlo ahora era el peor momento para ella así que tendría que hacer lo mejor posible para cubrir su rostro sino quería terminar en otra golpiza. - Enseguida- acató con fingida serenidad. Priscille subió a su recámara con paso lento pero constante, y la pobre mujer ya estaba comenzando a sentir los estragos de los recién llegados, se sentía totalmente asustada y temerosa de que su arreglo terminara molestando a su esposo o peor aún a su suegra quien no dudaba en expresar su opinión al respecto, dejándole en claro lo poco que era para su hijo y eso solo aumentaba la furia de Michael, quien, más que otro cosa, detestaba defraudar a su madre. Y así comenzó su pensado arreglo para disimular lo más posible su estado, por lo que no hubo más opción que dejar su cabello suelto y usar exageradas cantidades de maquillaje para disfrazar la mayor cantidad de golpes mientras no había nada que hacer con el interior de sus ojos. - Afortunadamente no me golpeó mucho la cara esta vez.......- se dijo frente al espejo- al menos debo agradecerle- dijo absurdamente convencida que era algo que agradecer dentro de todo lo que le hizo. Sin embargo, estaba tan acostumbrada a justificar las golpizas y humillaciones que probablemente ella misma terminó creyendo que todo era su culpa y responsabilidad, así que se esmeró en no volver a defraudar a Michael y cuidó mucho su arreglo, hasta que al fin estuvo lista para salir, no sin antes tomar un par de pastillas más para soportar la larga tarde que le aguardaba. - Señora- susurró Jeff quien la esperaba afuera de su recámara- permítame llevarla- pidió muy bajito, cuidando que nadie a su alrededor escuchara pues no podía arriesgarse a que alguien se lo dijera a Michael. - No es necesario- Priscille apenas y podía responder pues estar en compañía de su esposo la había obligado a hablar innecesariamente. - Señora, ya soportó bastante......permitame- pidió de nuevo el hombre pues lo que le aguardaba a la pobre mujer era una tarde entera de ir y venir envuelta atenciones y deferencias con sus insoportables suegros - Se va a dar cuenta!!- Priscille exclamó atemorizada pues eso era en realidad lo único que le preocupaba, que Michael se diera cuenta y se enojara con ella otra vez. - La dejare en los últimos escalones....ahí ya esta mi mujer esperándola con una charola con bebidas, el tipo ese estará feliz de verla tan comedida además usted sabe que cuando esta con sus padres poco le importa el resto del mundo. Y era cierto, para Michael estar con sus padres, especialmente con su madre, lo hacía ajeno a cualquier cosa a su alrededor, y si Priscille mostraba esa actitud tan complaciente nada lo haría más feliz, por lo que la mujer aceptó muy a su pesar pero sabía que ya no aguantaría más el dolor de volver a bajar las escaleras, así que asintió y Jeff la tomó en brazos no sin antes mirar a su alrededor para comprobar que no hubiera alguna persona que le fuera con el chisme al hombre. Y tal como lo prometió, la dejó al pie de la escalera, en donde efectivamente la señora Eloise ya la esperaba con una charola con vasos, aunque tampoco pudiera cargar con eso era mejor fingir que no pasaba nada, por lo que se mordió la lengua para distraer a su cuerpo del dolor que sentía con cada paso. - Dios Mio!!!!- exclamó Hilda al ver entrar a su nuera tan visiblemente golpeada, pues efectivamente, no había maquillaje suficiente que cubriera los golpes a pesar que lo intentó- Priscille.......dios.......que le hiciste a mi hijo?!- esa fue la única expresión de la que fue capaz y estaba lejos de ser comprensiva. - Mamá, no te enfades con ella.......Priscille es un poco tonta pero lo intenta, verdad?!- cuestionó Michael como si no sintiera alguna clase de responsabilidad o arrepentimiento, así que la pobre mujer no tuvo más alternativa que asentir- ves? - Cariño, lo entiendo pero no llevan dos meses casados, ya llevan ocho años.......creo que podría poner algo de su parte- la mujer seguía en su afan de ridiculizarla aún más. - Lo sé mamá pero no le podemos pedir mucho.......no es cierto amor?!- preguntó como si llamarla tonta o lenta fuera de lo más normal en una conversación, por lo que de nuevo solo asintió con una aparente sonrisa. - Tú eres tan bueno hijo que definitivamente mi nuera debería estar agradecida por tenerte en su vida- sentenció la horrible mujer antes de beber de su vaso de agua- y ahora qué le hiciste a mi hijo?- preguntó la mujer muy agresivamente. - Yo....ah.....- y aunque lo intento, Priscille era incapaz de hablar por lo mucho que la se le estaba hinchado el labio. - Ayer mi tontita esposa creyó que asistiría a una reunión de mafiosos y me preparo un traje n***o con camisa negra y corbata roja......puedes creerlo, corbata roja?!- dijo con un evidente tono burlón y finalmente Priscille supo lo que había hecho, finalmente se enteró de lo que lo había molestado a tal grado, una corbata, un simple corbata. Los padres de Michael se mostraron absolutamente indignados como si el hecho de que ella eligiera una corbata de ese color hubiera sido el más grande de los crímenes. - Qué pretendías linda?!- cuestionó Hilda muy indignada pero con un tono de voz lento, tratando de darle a entender a la mujer que era una limitada mental. - Mamá, ya te lo dije......mi esposa es un poco tonta pero no es mala........al final es mi culpa, yo le encargué esta tarea creyendo que podría hacerlo pero ya demostró que no........su linda cabecita es solo un adorno porque adentro creo que no hay nada- exclamó con una aberrante ternura y una sonrisa en su rostro- aquí no hay nada!!!- repitió colocando su mano sobre la cabeza de Priscille moviendola bruscamente sin importar lo mucho que eso le dolía a la pobre mujer. - Jajaja!!!- rió Hilda estruendosamente- jajajaja.....tienes razón hijo, no todas nacimos para ser buenas esposas!!!! - Y ella lo intenta pero no es lo suyo.....si vieras las cosas que dice o hace......a veces pienso que solo es bonita y que bueno!!!.....si no imaginate!!!- volvió a expresar con una humillante carcajada. - Ay hijo, eres tan bueno.....te conformas con tan poco!!- de nuevo la horrible voz de Hilda. - Mami, no se puede todo en la vida.....o fea y lista o tonta pero linda como mi Priscille, y bueno prefiero un buen cuerpo que gozar a una mente con quien platicar- era increíble como a Michael poco le importaba, incluso, hablar de temas tan íntimos en su afán de humillar y denigrar a su esposa. - Quizás tengas razón aunque no es mi caso- habló el padre de Michael- yo si tuve una esposa inteligente y hermosa......lastima que tú no! - No me quejo.....es buena en la cama y eso me basta........- respondió incomodando a Priscille por la morbosa mirada que el comentario de su esposo despertó en su suegro. - Afortunadamente encontraste a un buen hombre como mi hijo que no solo acepta tu poca capacidad sino que incluso acepta ayudarte.....sino que desastre hubieras hecho en la empresa, te imaginas a ti como presidenta?!- indicó Hilda mientras negaba con la mano como si aquella posibilidad fuera ridícula. - Jajajaja..... jajajaja......ay mamá!!!!.....jajaja..... jajajaja..... qué cosas dices?!......ella no podría hacerlo....... jajajaja...... apenas y puede elegir una corbata, tú crees que podría presidir una junta?!- cuestionó retóricamente. - Jajajaja......si, sería absurdo!!- sentenció Hilda mientras que su esposo no dejaba de mirar a Priscille de la misma forma morbosa haciéndola incomodar. - Mamá, hay mujeres que solo saben ser bonitas y mi esposa es una de ellas.......si supieras las cosas que dice, el otro día por ejemplo.....dijo que....jajaja.....que....jajaja.....que deberíamos aumentar el paquete de prestaciones en la empresa, puedes creerlo?!- cuestionó Michael entre risas. - Qué?!- gritó Bill, absurdamente indignado- qué dijó?!- preguntó con incredulidad. - Lo que oiste....... sugirió aumentar el paquete de prestaciones. - Niña que tienes en la cabeza?!- preguntó el padre de Michael. - Ya te lo dije papá, no tiene nada...... seguramente si le gritas en un oído, el ruido sale directo por el otro lado. - Si lo creo......pero de verdad dijiste eso?!- cuestionó de nuevo Bill. - Si lo dijo..... verdad cariño?! - Yo....no ...no.....no supe lo que dije!!- se excusó Priscille pero ella ya había llegado al punto de creer que en efecto era una tonta e inútil, pero después de ocho años escuchando lo mismo sin nadie que le dijera lo contrario, no podía ser diferente. - Ven!!!.....pero descuida, se lo hice ver...... - Definitivamente eres una afortunada.....sin mi hijo ya hubieras llevado a la ruina la empresa y que dirían tus padres?!- indicó Hilda. - Mis suegros la querían mucho y ese fue el problema, nunca la enseñaron a esforzarse por nada y la hicieron inútil- pero en el tono de voz de Michael había cierto coraje hacia la acomodada condición de la que gozó Priscille desde su nacimiento, pues efectivamente, la familia Harper era rica desde hace muchos años, en cambio ellos, no podían presumir de lo mismo. - Lástima......lo bonita no sirve de mucho cuando se tiene una empresa!!- de nuevo la odiosa mirada de Hilda pues también ella envidiaba la elegancia y porte natural de su nuera. - Señor- interrumpió oportunamente la señora Eloise- ya esta la cena, desea que la sirvamos?!- preguntó la enojada mujer que había alcanzado a escuchar parte de la conversación que mantenían. Pero le dolía ver a que habían reducido a la hija de sus jefes, Priscille siempre fue una joven alegre y llena de vida, involucrada en los problemas de la empresa y que incluso había aconsejado a su padre en dos ocasiones de forma muy exitosa, en cambio ahora era callada y aceptaba sin cuestionar las agresiones hacia su persona, haciéndose a un lado de la empresa que se suponía ella debía manejar. - Por favor...... Priscille te ayudara!- sentenció el hombre provocando un dolor en su esposa de solo imaginar lo que tendría que soportar otra vez. Pero nadie podía contradecirlo, aunque la empleada lo consideró sabía que si alguien pagaría las consecuencias de su intromisión sería Priscille y después de la golpiza de ayer, quizás una más terminaría por matarla. - Gracias señor- respondió lo más amable que pudo. Y Priscille no tuvo más opción que levantarse de su asiento fingiendo que podía hacerlo y ahogando el grito de dolor que pedía ser liberado, así que de nuevo tuvo que morderse la lengua para que su cuerpo no recordara todo el malestar que le dejó el maltrato de su esposo. La pobre mujer camino hasta la cocina a paso lento aunque constante mientras era observada por el resto de los presentes, sin embargo, de cierto modo agradecía que la enviaran a un lugar donde podría descansar aunque fueran breves minutos. Después de todo, sabía que la señora Eloise ya tendría el servicio listo y en efecto así fue, los platos ya estaban servidos, el pan cortado y el café dispuesto para acompañar el postre, por lo que Priscille pudo sentarse en la cómoda banca acojinada del antecomedor mientras fingía que ella había ayudado tal como se le ordenó. - Ahhh.....uhhh.....ahhhh.....- exclamó con dolor la pobre mujer pues ya todo su cuerpo punzaba fuertemente por haberse visto obligada a permanecer frente a los invitados y no recostada recuperándose como se suponía debía ser. - Señora no debió bajar!!- le recriminó la empleada. - Eso no..... era posible......sabes que se hubiera.....ahhh....enojado!!!!......es mejor así- respondió Priscille tratando de levantarse pero era más difícil conforme el tiempo pasaba- gracias por la comida...... - Esperé un momento más.....ese hombre puede sospechar- indicó sabiendo que el tiempo que permaneció sentada no era suficiente para hacer caer a Michael. - Por favor.....es el señor, Eloise- aclaro Priscille como si su esposo mereciera alguna consideración. - Ay señora!!!- fue la única expresión que la empleada pudo emitir, pues de verdad no comprendía como era posible que siguiera defendiéndolo y hasta justificándolo. - Por favor, Eloise......es mi esposo!!- aclaro con suplica. - Por supuesto señora- repuso la señora Eloise, después de todo nadie podía hacer nada si la propia Priscille no era capaz de entender la situación en la que llevaba años envuelta. - Ahora por favor..... lleva la charola con pan y yo llevaré los platos.......- pero la empleada solo se le quedó mirando, observando los absurdos esfuerzos que hacía para cumplir con tareas absurdas en su afán de complacer a su esposo o quizás evitar otra golpiza, ya era difícil saberlo. - Quizás yo debería llevar los platos, si usted los tira.....el señor se molestaría- repuso al ver lo mucho que los brazos de Priscille temblaban. - Creerá que soy una inútil!!- exclamó con lagrimas en los ojos, producto del dolor o la vergüenza, ni ella misma lo sabía ya. - Es mejor que crea eso a que le grite o le pegue nuevamente por tirar la comida- y aunque la señora Eloise quería dar otra respuesta era mejor guardar para sí cualquiera comentario que afectará más a su señora. Priscille volteó a verla con el llanto contenido, le dolía saber que todos hablaban del maltrato que sufría como si se tratase de un tema casual, desgraciadamente no podía culparlos, todo en esa casa se había vuelto una rutina casi mecánica a la que todos debían acostumbrarse. - Creo que tienes razón..... vamos- pidió con un nudo en la garganta mezcla del dolor físico y emocional. Ambas mujeres caminaron a paso lento hasta que llegaron al comedor donde las crueles risas de los ahí presentes le recordaron el suplicio que aún quedaba por delante. - Qué les dije?!- exclamó Michael con un excesivo ademan de brazos y una orgullosa sonrisa en el rostro- les dije que ni siquiera el servicio confiaba en ella para dejarla ayudarlos......trae el pan.....jajaja......ay cariño eres todo un caso- sentenció de lo más tranquilo. - Ay hijo....dale más crédito.....el pan es algo difícil de cortar!!!- dijo Hilda con sarcasmo. Priscille agacho su rostro pues en el fondo creía que tenían razón, la señora Eloise no le permitió hacer algo más probablemente por que pensó que terminaría arruinándolo, o eso creyó en cuanto escuchó aquel comentario de su esposo. - No mami, le doy el crédito que merece mi hermosa y tontita esposa- refutó colocándose la servilleta en el cuello de la camisa, Michael era tan obtuso, socialmente hablando, que fuera de imitar lo que otros hacían en las reuniones importantes en casa no demostraba ningún asomo de modales básicos, seguía comportándose como indigente que comía como podía. - Gracias linda......esto se ve muy......rico!- intervino Bill con un asqueroso doble sentido que provoco en Priscille unas horribles ganas de vomitar y lo peor para ella era saber que tendría que sentarse a lado de ese repulsivo hombre durante toda la cena y no tenía una excusa válida que la librara de este tormento, no sin tener que aguantar el regaño o los golpes de Michael. Y sin poder hacer nada más se sentó al lado de su suegro, afortunadamente las sillas no le permitían a Bill sobrepasarse porque por la forma en que la veía era muy probable que lo intentara; así el resto de la tarde no varió en lo absoluto, Michael continuó burlándose de Priscille la mayor parte del tiempo, sin embargo, algo en su mirada había cambiado, la forma en que comenzó a ver a su esposa era un tanto agresiva y muy amenazante lo cual ya la estaba haciendo sentir miedo. Las manos de la pobre mujer comenzaron a sudar y cuando todos se trasladaron hacia la sala, ella tuvo la oportunidad perfecta de escabullirse un momento, con el pretexto de ir a preparar el café, para pensar en que podría haberse equivocado y con algo de suerte reparar la falta, desafortunadamente, en el camino fue interceptada por su suegro, quien sin pensarlo la tomó por la cintura acorralándola contra la pared, acercando sus cuerpos más de lo aceptable. - Qué hace?!- preguntó la pobre mujer intentando zafarse del agarre de Bill. - Shhhh......no te hagas, si bien que has estado coqueteándome toda la tarde!- repuso tratando de acercar su rostro al de Priscille para besarla, sin embargo, y con el dolor físico a cuestas, ella seguía peleando con ese hombre. - Yo?!......por supuesto que NO!!!- respondió con firmeza. - No?!....si toda la tarde te me has insinuado, si eres igual de puta que casi todas las mujeres!!!!- exclamó mientras continuaba en su afán de besarla. Quizás Priscille había permitido muchas cosas, pero si de algo estaba segura era que jamás iba a permitir un atropello tan grave como este, no solo porque era asqueroso e inmoral sino básicamente porque ese hombre era el padre de su esposo. - Sabes que quieres.......ví la forma en que me mirabas!!!!......vamos, lo puta ya lo traes.......no te hagas la digna!!! Pero Priscille no desistía, a pesar de las pocas fuerzas de las que hacía acopio aún así siguió forcejeando hasta que logró zafarse de ese hombre, empujándolo contra la pared. - Maldita desgraciada!!!- dijo cuando sintió el golpe de un cuadro en su columna. - Aléjese de mi!!!- fue lo único que pudo decir antes de salir tan rápido como pudo rumbo a la cocina. Bill se quedó ahí de pie mirando por donde su nuera se había ido, desde luego que solo sonrió pues decir que sintió alguna clase de miedo por lo que su hijo pudiera pensar o decir, era ridículo, de cualquier manera sabía que Michael terminaría culpándola así que se limitó a negar con la cabeza, consciente que no desistiría. Y de nuevo Priscille tuvo que guardarse sus lagrimas, Michael ya tenía esa actitud amenazante que conocía perfectamente, así que ahora lo que menos podía hacer era provocarlo más y rogar que esto acabara pronto o que la visita de sus suegros le hiciera olvidar su enfado. En la sala ya la esperaba un impaciente Michael quien se encontraba sentado en el sillón principal con una actitud muy intimidante, el hombre había abierto su cuerpo totalmente mientras golpeaba el brazo del sillón con su dedo de forma constante manteniendo su cabeza agachada, en tanto Hilda la miraba con soberbia y satisfacción, pues conocía a su hijo lo suficiente para saber que esto sería un problema para su nuera y de alguna forma esa mujer disfrutaba verla destruida. - Lam.....lamento la demora......el café tardó en estar listo- se excuso tratando de controlar el temblor de su cuerpo mientras caminaba hacía la mesa de centro donde debía colocar la cafetera y las tazas. Michael levantó la cabeza ligeramente pero en sus ojos había una mirada oscura y bastante aterradora, tenía esa mirada que Priscille ya había visto en otras muchas ocasiones y que solo terminaban en golpes y considerando que hace menos de 24 horas había recibido una agresiva paliza temía que en esta ocasión terminara en un hospital explicando la razón de sus golpes a la policia y eso solo hacía enojar más al hombre. Así que su único escape era ser muy diligente y tratar de complacer a su esposo, como fuera, pero debía lograrlo, rogando al cielo que eso lo calmara para limitar su furia a simples insultos, era la única alternativa con la que contaba, al menos por ahora. Y efectivamente, Priscille, sirvió el café con una sonrisa en el rostro, fingiendo amabilidad incluso con el asqueroso de su suegro que no dejaba de verle el trasero. - Necesitan algo más?!- cuestionó como si ella fuera la sirvienta del hogar aunque a eso también Michael la había reducido. - Estas muuyyyy........amable, no te parece?!- respondió su esposo mientras la veía ahí de pie apenas logrando sostenerse. Pero el tono que uso hizo creer a Priscille que quizás había notado la forma en que Bill la veía y lo más seguro era que estuviera culpándola, y eso la asusto más de lo que ya estaba pues si había algo que provocaba la furia de Michael era la forma en que según él, ella se comportaba con otros hombres, siempre provocativa y coqueta aunque solo fuera amable, su esposo terminaba tachandola de otra cosa, llamandola puta y ramera, entre muchos otros adjetivos, nada agradables. - Trato de cuidar a tu familia como debe ser- respondió tontamente pues de sobra sabía que Michael no desea escuchar excusas y era obvio gracias al modo en el hombre comenzó a bajar su taza rumbo a la mesa, y como una cruel historia contada mil veces ya, podía adivinar que lo siguiente era que se levantara para darle una bofetada sin importarle que estuvieran ahí sus padres- y me disculpo por no hacer las cosas bien, soy muy tonta a veces y no me doy cuenta de mis errores......si en algún momento los incomode o moleste, lo siento......perdonenme- recapacitó a tiempo mientras se tomaba las manos, su cuerpo y su imagen se volvieron pequeños mientras mantenía la cabeza agachada, tratando de no llamar la atención. Afortunadamente, sabía usar las palabras correctas que menguaban ligeramente la furia de Michael, en lugar de decir "lo siento" decía "perdonenme", consciente de que así les daba ese poder que tanto disfrutaban, así mismo en lugar de excusarse diciendo "fue sin querer" prefería decir "soy muy tonta", de ese modo le daba la razón a su esposo. Michael la miró fijamente, desde luego que se había dado cuenta de la forma en que su padre empezó a verla y como solía hacer siempre, la culpable era ella, por eso no permitía a hombres menores de 45 años al servicio de la casa, por eso le había prohibido hablar con hombres que no estuvieran aprobados por él, por eso ella se había alejado de todos sus amigos y conocidos pues de alguna u otra manera Priscille terminaba siendo la regalada y ofrecida, aún fueran esposos de sus amigas, meseros o simples repartidores, él irremediablemente pensaba mal de ella. Pero en esta ocasión fue peor, ya que no se trataba de cualquier otro hombre, su esposa se había atrevido a coquetearle a su padre, al menos era lo que Michael deducía, en su mente aseguraba que Priscille lo provoco de alguna manera, quizás se contoneo de más, tal vez se le insinuó de alguna forma, probablemente lo invitó con una sutil palabra, todo para él era posible. - Me acompañas por favor!- pidió Michael muy educadamente pues no quería hacer pasar a su madre por la vergüenza, el dolor y la desilusión de saber que su nuera ahora iba tras su esposo. Priscille no quería acompañarlo, obviamente, pero tampoco iba a negarse pues eso solo terminaría provocándolo más así que con un gesto de cabeza asintió y caminó detrás de su esposo rumbo al despacho. - Eres una puta descarada!!!- le gritó apenas azotó la puerta tras de si- es mi padre!!!- y así Priscille comprobó que Michael se dió cuenta de las insinuaciones de ese hombre pero no podía explicárselo por lo que se limito a escuchar sus reclamos con la cabeza agachada- y mi madre esta aqui!!!!!......que carajos te pasa?!.......estas tan urgida que no puedes controlarte?!.....eh.....eh....eh- sentenció empujándola del hombro repetidamente. La furia ya era evidente en la cara y la actitud del hombre y ella sabía que tenía que hacer algo para evitar otra golpiza, pues lo que Michael hacía solo era la antesala de otra paliza y era muy consciente de eso. - Debí ser más cauta con lo que hacía.......- respondió agitadamente. - Qué dijiste?!- le cuestionó a pesar de que si la había escuchado. - Que debí ser más cauta con lo que hacía......fue mi culpa. - Qué fue tu culpa?!- le preguntó acercandose a ella muy amenazante. - Provoqué a tu padre, tontamente!- y eso era todo lo que Michael necesitaba escuchar, saber que Priscille asumía la culpa era su único calmante. - Exacto!!!!.......ahora vas a ir a la sala, te disculparas con mi madre y con mi padre y no te atrevas a mencionar tus puterias, invéntate algo más.....y procuraras comportarte como una hija con ellos, entendiste?! - Si! - Pues muevete......a ver si para eso te da el cerebro!!!- gritó el hombre haciéndola temblar pero era mejor eso a terminar soportando más golpes. Priscille caminó de regreso a la sala tratando de ocultar el irremediable temblor que ya tenía en las manos, no sabía que excusa dar pero si debía ser lo suficientemente buena para no despertar más incomodidades, así que se paró en medio del lugar y con la garganta seca por el miedo trato de hablar. - Les pido perdón por no haberme comportado como debía.....sé que fui algo cortante con ustedes y lo siento mucho......les aseguro que no volvera a pasar- fue lo unico que se le pudo ocurrir. - Ja.....volvera a pasar!- indicó Hilda con desdén. - Descuida hija......entendemos tus limitaciones!- repuso Bill muy dispuesto a aprovechar esta oportunidad. El hombre se levantó de su asiento y caminó directo hacia su nuera para abrazarla, Priscille dió un paso atrás pues en teoria su excesiva amabilidad fue lo que provocó la molestia de su esposo, sin embargo, Michael la miró para hacerle saber que debía aceptar ese abrazo así que ella no tuvo más opción que dejar que el asqueroso padre de su esposo la abrazara mientras rozaba su cadera contra la de ella y manoseaba el costado de su seno. Priscille mantuvo una sonrisa pero no correspondió el abrazo y eso fue bueno pues sino Michael habria sospechado más de ella, por lo que Bill aprovechó para manosear ligeramente a su nuera, pero ella ya no entendía nada, no comprendía como era posible que hubiera llegado al punto de permitir que la tocaran de esa forma solo para evitar otra golpiza, había callado y aceptado tanto que ya ni siquiera era capaz de permitirse cierto grado de dignidad sin temer las represalias y lo único que podía sentir ahora era asco hacia si misma, era todo el sentimiento que le habían dejado.
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