¿Y ahora qué?

2933 Words

El cobertor de lana los cubría y ninguno tenía intenciones de deshacerse de él hasta que alguien llamó a la puerta y la realidad brincó a los ojos. Carlos Alberto salió pronto de la cama y tambaleándose buscaba su pantalón y calzado. Incluso olvidó uno de sus calcetines. El joven de la puerta tocaba el timbre con insistencia, quizá molesto por haberlo hecho trabajar a esas horas de la noche. Las gaseosas estaban sobre una mesa y olvidó, con todo el desenlace vivido, meterlas en el refrigerador de la habitación, pero estaba tan feliz que no se inmutó al respecto, tampoco respondió al rostro adusto de quien hacía la entrega de las dos cajas que debían traer las pizzas preferidas de Daniela. El cartón se debilitó en sus manos debido al calor y el vapor. expelía al acechó de quien quitase la t

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