_ ¡Perro maldito! – escucho gritar y maldecir a mi madre. _No le hagas caso Max, tú no eres tal cosa. – susurro mientras mi cachorro se acerca a mí. - ¿Qué pasa? – agregué mientras miraba a mi madre. _Qué salió de la nada del bosque, quizás que andaba haciendo. – dice ella con evidente molestia. _ ¿Eso es cierto Max? – le pregunto a mi perro. – Chico malo. – susurro con una sonrisa en mis labios. – No volverá a pasar. – le comento a mi madre alzando la voz. _Eso espero. – cómo me molesta su actitud, sólo porque no quiero buscar pleitos no saco el tema de que ella abandonó a Max en Madrid a su suerte. _Vamos Max. – dije algo molesta recordando aquel enorme detalle. Me dirijo hasta la habitación con Max a mi lado, ahora no tengo ánimos de nada, solo quiero dormir un poco. Cuando ya est

