bc

Desde el más allá

book_age16+
627
FOLLOW
3.5K
READ
family
tragedy
mystery
secrets
like
intro-logo
Blurb

Elizabeth, 17 años, solitaria, sin amigos y con una pésima relación con su madre, digamos que desde que tiene memoria ella se ha encargado de hacerle la vida imposible. La familia completa se muda a un pueblo, la casa fue heredada a la misma Elizabeth, ¿Raro, no? durante el trayecto la joven siente cómo que algo en ese lugar la llamaba a estar ahí, pero no descubre lo que es. Su padre para a descansar en un lugar a orillas de la carretera, Rosternat, se llama. Ahí conocerá a Edrian, será el destino o una consecuencia, pero la atracción que se crea entre ambos es inevitable de notar.

Edrian, 20 años, un lobo solitario, frío, algunos dirían que posee un corazón de hielo, nunca lo han visto sonreír, ¿cómo no ser así? No tiene una madre que lo consuele y digamos que la relación con su padre no es exactamente fraternal. Toda su vida vivió atormentado por el recuerdo de su madre, por las muertes de sus ex´s novias, y ¿cómo no? Por su culpa morían mujeres inocentes, su familia, como tantas otras familias fundadoras, estaban maldecidas, pero nada se comparaba con la maldición que recae en los Lawren.

Ambos se conocerán, un romance lleno de problemas, locuras y más crecerá entre ellos, por otra parte, lentamente irán conociendo que la maldición que caía sobre Edrian era mucho más de lo que su padre le había contado, ¿podrán superar cada obstáculo? ¿Se librarán de la maldición?

chap-preview
Free preview
Capítulo 1
Aun lo recuerdo, era un día nublado, n***o, como cuando el cielo amenaza con llover, sin embargo, no daba señales de que sucedería. Se preguntarán porque lo sabía, pues llevaba varias horas sentada en el auto de papá ya que nos estábamos mudando de casa, sonaba algo desgarrador para mí, nunca he sido muy sociable, me cuesta conocer gente y hacer amigos, por otra parte, nos mudamos para que mi padre deje de preocuparse tanto. El cree que cambiándonos de casa podré conseguir amigos, pero las cosas no son tan fáciles como parecen, simplemente no soy ese tipo de persona y creo que nunca lo seré.     Nos mudábamos, pero en ese momento no tenía idea dónde íbamos, resulta que la casa en la que viviríamos era heredada, además parece que me la habían heredado a mí, algo inusual si lo pensaban de cualquier punto de vista. No sé quién me la hubiese dado, ni el por qué, se supone que conocía a toda la familia y nunca había estado por estos lados. O al menos eso creo, tengo pocos recuerdos de mi niñez, es algo que no vale la pena recordar.       Bueno, como siempre mi papá iba manejando, mi mamá en el asiento del copiloto, aunque no sabe conducir, es algo ilógico, ¿Verdad? Yo por mi parte iba sentada tras de papá, consta decir que tengo dos hermanos que más bien parecen animalitos salvajes, Rita y Junior, ella estaba sentada a mi lado y Junior tras mamá. Cambiando de tema, soy la típica niña que le gusta escuchar música para absolutamente todo, creo que se debe a la soledad en la que vivo, escucho música ya sea para viajar, comer o ir al baño.       Claro hay veces cuando viajo que Junior y yo contamos los autos que pasan por nuestros lados, pero este no era uno de esos días, ellos estaban como hipnotizados con sus tabletas y celulares. Recuerdo que yo a su edad ni pensaba en celulares, me dedicaba a jugar con mis barbies. _Tengo hambre. – dije de pronto esperando alguna respuesta por parte de mis padres. - ¿Cuánto falta para llegar a nuestra nueva casa? – agregué. _Sé que tienes hambre Elizabeth. – dijo mamá, pero el tono en que lo dijo no me gusto para nada, estaba enojada, y sólo porque dije que tenía hambre, rodé los ojos. _Ela o Beth mamá. – la verdad no me gusta mi nombre, es muy formal y bueno solo tengo 17 años, así que prefiero que me digan de esas maneras. _Pues lo siento Elizabeth ese es tú nombre. – dijo ya al borde del colapso, era tan fácil descubrir cuando está enojada porque su tono de voz cambia de manera drástica y lo más gracioso es que siempre lo niega. _Bueno mamá, como digas. – dije alzando la voz, demostrando que no me atemorizaba. Tantos años viviendo en la cueva del lobo hace que sus colmillos ya no me intimiden. _Sí. – dijo ella llamando al pleito, su tono de voz lo decía todo. Estaba tratando de averiguar si tendría alguna respuesta de mi parte, pero me hice a un lado.       Me puse los audífonos y aunque este ardida por la pequeña discusión busqué la canción que más me gustara, por lo cierto era de desamor, no sé porque, ni siquiera tengo novio o ex, la verdad esas cosas no daban conmigo, soy muy tímida para eso. Simplemente no me veo hablando con alguien y después besándolo, no me atrevería. _Ahí se ve un almacén. – dijo mi papá mirando por el espejo retrovisor, lo amo, es el mejor padre del mundo. – Pararemos aquí a estirarnos un poco. – agregó. _Papá, ¿Podemos pasar a comprar algo? – pregunté mientras me quitaba los audífonos. – De verdad tengo hambre. – volví a decir y él asintió. _Sí Ela, o prefieres que te diga Beth. – mencionó, ¿Cómo puede ser que tus padres te traten de una manera tan distinta? _Te quiero papá, gracias. – dije sonriendo y me fui al almacén en busca de algo para comer.         Pasamos hacía dentro, papá me acompañó, al parecer el almacén era un restaurante que tenía el nombre de Rosternat, el nombre era extraño bueno que todo en este lúgubre lugar es raro, mi padre preguntó acaso había comida, la señora con la que estaba hablando era rellenita, mejillas rosadas, baja estatura, no sé porque me fijo en estas cosas, probablemente más nunca en la vida la vuelva a ver... _ ¿Esa es su hija señor? – preguntó la señora de la barra, me miró detalladamente cómo si me hubiera visto antes, pero yo no logro reconocerla. _Sí, esta niña es mi pequeña hija. – dijo papá haciendo que mis mejillas se ruborizaran de la vergüenza, este hombre merece el cielo y las estrellas. Siempre a estado al pendiente de mí, cuando caía, siempre me ayudaba a levantar, cuando quería un juguete, me lo daba, no miento cuando digo que gracias a él mi infancia no fue una completa tortura. _No es tan pequeña ni tampoco una niña, ¿Cuántos años tienes? – dijo mirándome. – Seguramente le queda poco por cumplir la mayoría de edad. _Tengo 17 años señora. – dije algo incómoda por la manera en que me miraba, no lo sé, me parece demasiado extraño, aunque no le presté mucha atención. _Ya casi toda una mujer, tenía razón entonces. ¿Cuántos meses te faltan? – preguntó nuevamente. No entiendo su curiosidad. – Discúlpame si pregunto mucho, es mi forma de ser. – agregó dándome una sonrisa. _Faltan como cuatro meses para cumplir los dieciocho. – dije sincera, examiné bien su rostro, no parecía una mala persona, aunque cómo dicen, las apariencias engañan.     Ya se me estaba haciendo un poco rara la conversación con la señora, que ahora sabía se llamaba Gladis. Entramos al interior de Rosternat, no sé porque lo repito, tal vez sea por el simple hecho de que me llama la atención, pero bueno, lo que me desconcertó fue que cuando me adentré hacía las mesas sentí unos escalofríos que nunca antes había experimentado, no eran los típicos a los que estaba tan acostumbrada, era cómo si alguna fuerza me arrastrara a ese lugar, ¿Me estoy volviendo loca? Sonreí con aquel pensamiento y afirmé mi locura.     Pues casi todos los días me dan escalofríos, tal vez por el frío o cambios de temperatura muy bruscos, pero esta vez era como si una ráfaga de viento helado se intentara meter dentro de mi piel y llegar a cada rincón de mi ser, recorrerme de una manera tan profunda que cualquiera se sentiría incómoda, pero no yo, era una sensación extraña y quería averiguar de que se trataba.       Me senté en la mesa y me puse los audífonos, nuevamente volvió a sonar una canción de desamor, estaba tarareando la letra de esta, cuando mi vista se quedó en la mesa de enfrente, era un chico muy atractivo que estaba acompañado por una chica, un señor, una señora y, espera ese chico también, me quedé boquiabierta cuando lo vi. Al parecer eran dos chicos, una chica y creo que sus padres. Bueno, el primer chico no me parecía tan atractivo como el segundo, creo que lo estaba mirando de una manera poco disimulada, pronto me di cuenta que todos reían menos él, era tan serio, tan profundo, tan pálido, tan... diferente, y eso provocaba que lo considerara perfecto.     Lo seguía apreciando de manera poco sutil pero aun así mis padres y hermanos no se daban cuenta, cuando de la nada vuelvo a levantar la mirada para seguir observándolo y me encuentro con su mirada sobre la mía. Rápidamente me di vuelta y no se me ocurrió nada mejor que tomar el tenedor para llevarme una papa a la boca, de verdad estaba riquísima. Aunque sólo nos miramos por un cuarto de segundo pude sentir algo que nunca antes había sentido, su mirada… no podía pensar en otra cosa. _Que sabrosa esta la papa. – dije. Quería sacar tema de conversación para ver si el chico se daba la vuelta y seguir observándolo, esta vez con más cuidado. _Sabe igual que todas. – dijo Junior mientras sacaba una papa de mi plato y se lo llevaba a su boca para probarla. – No tienen nada de especial. – agregó luego de unos segundos. _Bueno capitán aguafiestas, se llama intentar comenzar con una conversación. – traté de sonreír, creo que se conoce como sonrisa a medias o postiza.        Me di la vuelta nuevamente para ver a ese chico y resulta que aún me estaba mirando, me detuve en su mirada, era profunda, esos ojos grises, ese pelo n***o y su cara pálida, todo mi cuerpo de pronto se estremeció, ¿qué me pasa? no me debo andar fijando en estas cosas, ¿Qué posibilidades hay de que me lo vuelva a encontrar o de que me atreva a hablarle o de que sepa que existo? Digo, soy horrenda, seguro está pensando que soy una psicópata, sonreí ante aquel pensamiento. De pronto vi a mi hermana con la mayonesa, sabía que pasaría algo malo, pero no le di importancia, en ese momento los ojos grises del chico me tenían atrapada, incluso se puede decir que hipnotizada.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Siempre mía

read
273.3K
bc

Explicit

read
107.4K
bc

Mi vida como la esposa del duque

read
610.3K
bc

Quiero matar a mi jefe

read
376.1K
bc

Nirella

read
1.1M
bc

Mírame

read
31.3K
bc

Amando tus curvas

read
255.7K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook