Elizabeth. Cuando desperté tenía a un Edrian abrazándome y con su cara metida en mi cuello provocando todo tipo de cosquilleo en esa zona, no sabía lo que podía ser, pero como pude traté de zafarme de su agarre sin despertarlo, seguramente quería seguir durmiendo. Estuve como diez minutos moviéndome lentamente a una orilla, hasta que terminé en el suelo, no sé cómo no despertó con mi caída, pero agradecía que no lo hubiera hecho. En silencio me fui al baño para darme una ducha rápida y cambiarme ropa antes que él despertara, me miré en el espejo y lucía toda desaliñada, que vergüenza hubiera sido que me viera en estas fachas. Cuando terminé de bañarme me vestí en el mismo baño, pero me di cuenta de que la maldita polera se me había quedado en la esquina de la cama, así que me decidí por

