_No... – respondí apenas en un susurro, no puedo creer que me haya quedado sin palabras. – Te equivocas, yo no miro a nadie de esa manera. – agregué tratando de creer que no era verdad lo que decía mi hermano, aunque en el fondo, sabía que él tenía razón. _No mientas. – dijo y de pronto su mirada se perdió en el camino. – Pero recuerda a Brenda. – sé lo que pasará si la dejo, no se me olvida ningún segundo de mi maldita existencia. Y por eso mi elección de no pasar tiempo con Elizabeth. _No miento. – dije una vez mi mirada también se centró en el camino. – Y créeme que lo sé, no tienes que recordádmelo a cada momento. – dije. – Recuerda que soy mayor que tú. – volví a argumentar para que él dejara el tema hasta donde lo habíamos dejado y se quedara callado de una maldita vez. _Sí, ere

