11. Amar a alguien es un riesgo

2675 Words
Xander Nunca he querido hacer nada menos que revisar estas candidatas. No cuando Madison está a mi lado, oliendo como un sueño húmedo y floral, la definición viviente de una seductora elegante y ahumada. Es como si no tuviera idea de lo impresionante que es, excepto que estoy bastante seguro de que tiene alguna idea. Salió esta noche luciendo más sexy que cualquier mujer que haya visto en persona, sabiendo que iba a verme. Y tal vez esa sea la parte que más me vuelve loco. Ella tomó estas decisiones pensando en mí. incluso después de mis intentos conscientes y repetidos de alejarla, de mostrarle lo poco que debería quererme, lo poco que merezco que alguien como ella, ella todavía tiene ese brillo en sus ojos cuando me mira, y maldita sea, no soy lo suficientemente fuerte para resistirlo. Con esta cantidad de whisky en mi sistema, no puedo dejar de pensar que deberíamos tirar este portafolio por la maldita ventana y ver que podría pasar entre ella y yo. Claro, tal vez sea porque mis dedos se curvan mientras trato de reprimir el impulso de tocarla, y cada vez que ella presiona una mano contra su pecho riéndose, me pongo un poco duro. Mi mente racional podría enumerar mil razones por las que profundizar en esta atracción es una mala idea. Pero mi mente racional no está al mando esta noche. Estoy cenando con una mujer hermosa en viernes por la noche por primera vez en años. Dios mío, soy un ser humano normal. Y un hombre normal. Y un hombre normal sabría como terminar esta noche. Arrastrando a esta mujer en una ráfaga de besos franceses que dan paso a mucho más, rematados con una pizza de pepperoni a domicilio a altas horas de la noche para reponer todas las calorías quemadas. Madison está dando golpecitos con el dedo sobre la mesa, frunciendo el ceño ante algo que no puedo ver. —Entonces, ¿ninguna de ellas, te dijo algo? — —No— lo admito —Pero tampoco estoy interesado en que ninguna de ellas me diga algo— Ella parece decepcionada por esto, pasando su dedo por la base de su copa de vino. —Lo sé. Tienes razón. Yo solo…pensé que había descifrado el código— Se me escapa una risa sin humor. —Confía en mí. No hay ningún código— Excepto que, en cuanto digo las palabras, sé que son mentira. Hay un código y ella es la mujer que lo conoce. Es la primera que ha despertado este interés en mi en años. Y no es solo interés s****l, aunque lo tengo a raudales. Quiero invitarla a volver a mi casa para que podamos follar y hablar de la vida. Exactamente el tipo de distracción que se supone que debo evitar. —No hay un código— insiste, cruzando los brazos sobre el pecho, lo que hace que sus pechos parezcan mas deliciosos. No puedo evitar que mi mirada se deslice hacia abajo durante un tentador momento. Una sonrisa se dibuja su rostro. —¿Y sabes qué? acabo de recordar cual es. —¿Qué? — Ella niega con la cabeza, con esa sonrisa curiosa todavía dibujada en sus labios. —No, no es nada— —Ahora tienes que decírmelo— Madison respira profundamente y finalmente levanta al mirada para encontrarse con la mía. —Acabas de mirarme las tetas— Escucharla referirse a ellas como tetas es de alguna manera más excitante de lo esperado. Sin embargo, no puedo evitar sonreír, aunque me duele la polla. Honestamente, estoy perdido. Ella me descubrió. —Esa fue una evaluación clínica— levanta las palmas de las manos, como si dijera ¿ves? —Este es mi punto. Una vez que conozcas a estas mujeres, te entusiasmaras. Las evaluaras clínicamente al máximo. Te lo prometo— —Entonces estas diciendo que todas se ven tan bien como tu— Algo indescifrable se apodera de ella y nuestro camarero elige ese momento exacto para presentarse con una alegre presentación. Aprieto mi mano hasta convertirla en un puño y le ofrezco una sonrisa tensa mientras cada centímetro de mi cuerpo está concentrado en Madison. No debí haberle dicho eso. Pero maldita sea, no pude controlarlo. —Entonces, ¿hay algo más que pueda ofrecerles ahora mismo? — el camarero termina después de un discurso que me perdí por completo. —Un aperitivo— digo de golpe, deseoso de sacárnoslo de encima. —El mas popular. Nos sentimos aventureros— Cuando el camarero empieza a hablar del menú lo interrumpo. —Nos tomaremos un tiempo para mirar el menú. Cuando regreses estaremos listos— Nuestro camarero capta la indirecta y se marcha. Madison me espera con una sonrisa sospechosa. —¿Qué? — pregunto finalmente. —Ya sabes— —Tendrás que refrescarme la memoria— —No incluyo evaluaciones de vestidos cortos negros en el paquete del cliente— dice, y no puedo evitar volver a contemplarla, desde sus estrechos hombros hasta el atisbo de su muslo que puedo vislumbrar antes de que la mesa oscurezca mi vista. —Para que no me acuses otra vez de inflar tu factura— —Bien. además, eso sería…— lucho por encontrar la palabra exacta. —Lascivo— Ella se ríe. —Eres un hombre diferente cuando bebes un poco de alcohol— Sus palabras me sacuden, porque tiene razón, pero tambien porque no la tiene. Soy ese hombre todo el tiempo, pero lo que le permito al mundo ver es una historia diferente. Hay algo en ella que me pide que vaya más allá. —No le echemos la culpa al whisky de primera calidad— digo. —Soy un tipo normal que no sale lo suficiente— —Tengo una pregunta para ti— dice, apoyando la barbilla en los nudillos. —Es una de las pocas preguntas que aún no te he hecho— —¿Debería estar nervioso? — Ella no responde, si no que se lanza de cabeza. —¿Alguna vez creíste en el amor o recientemente elegiste no hacerlo? — Las palabras son como un puñetazo en el estómago y no puedo explicar exactamente por qué. Me siento descubierto, de alguna manera, como si ella hubiera descubierto viejos diarios de la preparatoria debajo de mi cama, y las páginas estuvieran llenas de quejas ridículas sobre el drama de la clase de cálculo. —Este proyecto no trata del amor. Nunca se trató del amor— —Lo sé, lo sé— me tranquiliza. —Pero me refiero a tu vida. Mas allá de lo que estamos haciendo aquí— Puedo sentir a que se refiere y no quiero llegar a ese punto, porque eso tiene que ver con mi historia y eso es algo en lo que simplemente no me gusta meterme. Si hay algo arraigado en el ADN de los Parker es que no nos agrada el fracaso. Y yo fracasé una vez, y de manera terrible. Elegí a la mujer equivocada. Le confié mi corazón. Y ella lo rompió hasta dejarlo irreconocible. Ese golpe fue el peor, pero el segundo fue tener que decirles a mis padres que cancelaríamos la boda. Nunca olvidare la expresión de mi padre cuando le dije eso. Como si estuviera hablando mandarín. Porque, ¿Cómo pudo si hijo de oro haber actuado tan mal cuando se trata de algo importante en la vida? No hay humillación más dolorosa que la de ser engañado… cuando el otro chico es tu mejor amigo. No solo se destruye los cimientos de la vida de una persona, sino que tambien destruye por completo todo lo que creía saber sobre las relaciones. Nunca volveré a cometer ese error. Y la mejor forma de evitarlo es borrarlo del mapa completo. —El amor…es algo hermoso— digo lentamente. —Pero es un riesgo demasiado grande— —¿Un riesgo? — —Si. Amar a alguien es un riesgo— Madison frunce el ceño y su mirada se posa en la mesa. —Yo diría que hay un riesgo mayor en no amar— Nuestro camarero decide volver a acercarse a la mesa en ese momento. —Lo siento por la interrupción— ronronea. —Pero solo quería comprobar si necesitas otra ronda de bebidas— —Por favor— le digo y se aleja de nuevo. —¿Paso algo? — pegunta Madison ignorando por completo la interrupción. Esta cavando y el borde de su pala se acerca cada vez más al centro, pero no llegara hasta el fondo. —No sé qué tiene que ver esto con el portafolio— —Todo tiene que ver con el portafolio, doctor Xander— dice dulcemente, mirándome con los ojos entrecerrados. —Entonces eres terapeuta— —Solo me interesa la calidad de tu vida— continua ella, imperturbable. —Las mujeres que elegí para ti tienen una verdadera oportunidad de hacerte feliz. Si conectas con ellas, eso es todo lo que puedo hacer. El resto por supuesto, depende de ti y de ellas. Pero no te voy a dar una reina de belleza insulsa porque eso es lo que me dices que quieres— —Pero ¿no deberías respetar los deseos de tu cliente? — estoy listo para que vuelva el whisky. En cualquier momento. —Lo hago. Te estoy buscando una esposa. Pero estoy haciendo algo mejor. Estas mujeres pueden convertirse en compañeras de vida. alguien con quien puedes crecer y crear, más allá del simple hecho de tener una esposa como base— La estoy escuchando, pero sus palabras me recuerdan que ya estoy casado con la idea de estar solo por el resto de mi vida. Tal vez no solo físicamente, pero solo en mi corazón. Porque abrirme a una relación como ella está hablando solo puede significar un desastre. Siempre habrá amenazas acechando a la vuelta de la esquina. Desamores que estan esperando a grabarse profundamente. —Entonces tendré que encontrar un nuevo casamentero— Su rostro se derrumba y me doy cuenta de que mi golpe dio exactamente lo que pretendía. Quizás jugué la carta del imbécil cuando debería haber jugado la carta del bromista tímido. Excepto que no tengo esa carta en mi mazo. —No puedes despedirme por hacer un trabajo excelente— —¿Por ir más allá del alcance de nuestro proyecto? — me encojo de hombros. —Insulso significa insulso, Madison— —Ay dios mío…— —Pero como ya has hecho el trabajo, te escucharé. En este punto, ya no importa— Ella se aclara la garganta y una expresión indescifrable le retuerce los rasgos. —Me acordaré de no regodearme cuando traigas a esta mujer a la fiesta de Navidad de la familia Parker todos los años, porque no puedes imaginarte como estar sin ella— Resoplo. —¿Fiesta de Navidad de la familia Parker? — —Simplemente supongo que lo harás. Tu familia parece ser del tipo que se reúne todos los años con suéteres iguales— —Créeme, si hiciéramos eso, tendríamos que hacer la llamada anual de Navidad a la policía. Mis hermanos y yo no podemos hacer nada juntos de manera informal, y mucho menos coordinar un atuendo navideño— Su rostro se ensombrece, aunque no estoy seguro de porqué. —¿Ustedes nunca crecieron fuera de la competencia? — —Yo diría que hemos crecido dentro de ella y ahora es más fuerte que nunca. Y esa es una de las razones por las que ya no nos vemos— —He visto a River con Wyatt y Nolan algunas veces— dice Madison con indiferencia, luego una sonrisa brillante cubre su rostro cuando el camarero regresa con la segunda ronda de nuestras bebidas. El detalle hace que algo se retuerza en lo más profundo de mí. Me recuerda el vacío que sé que está ahí, pero me niego a aceptarlo. —Bien. Estoy seguro de que les está recordando que soy un imbécil— —¿No se lo estas recordando tú mismo? — Su golpe lateral tarda un momento en registrarse, principalmente porque estoy sorprendido de que haya ido allí. Comenzaría el aplauso lento yo mismo, si no estuviéramos en un restaurante gourmet. —No te contrate para que también te unas al club de Odio a Xander— escupo. —No estoy en esto. No te preocupes— levanta las palmas de las manos como para reafirmar su inocencia. —Nunca me enviaron la forma de inscripción— Se me escapa una carcajada, no puedo evitarlo. Ella sonríe y la tensión entre nosotros desaparece. Aun así, puedo decir que tiene algo en mente. —El cambio de carrera ha ayudado mucho a tu hermano— continúa Madison, observándome atentamente. —Está disfrutando de la vida de nuevo. Él y yo nunca fuimos muy cercanos, pero desde que él y June se juntaron, lo he estado viendo mucho mejor. Es un buen tipo— Se encoge de hombros, con una sonrisa curiosa en su rostro. —Deberías de intentar conocerlo— —Pasé dieciocho años de mi vida conociéndolo— bebo un sorbo de whisky. —Eso fue suficiente— Algo herido y en carne viva se dibuja en el rostro de Madison mientras toma su copa de vino. Su mirada recorre el restaurante. —¿Qué pasa? — —¿Eh? — Ella me mira fijamente, frunciendo el ceño. —Acabas de irte. ¿Por qué? — —No me he ido — dice ella. —Prácticamente escuché violines tristes. Ahora dime porque— Ella arruga un poco y toca la base de su copa de vino. —Me pone triste escuchar cosas así. Lo que dijiste sobre tu hermano. Eso es lo que también pensaba sobre mi hermana— —¿Ustedes dos todavía se hablan? — —Murió justo antes de cumplir dieciocho años— dice Madison con un nudo en la garganta. —Así que nunca tuvimos la oportunidad de arreglarlo. Y cada día deseo haber podido superar mis tonterías y disfrutar del hecho de tener una hermana pequeña increíble— Sus ojos brillan cuando me mira de nuevo y la emoción en su voz me deja sin palabras. —Lamento lo que paso, Madison— Aunque la palabra “lamento” parece insignificante en momentos como estos. —Es la vida y apesta, pero todos tenemos el poder de crear más alegría— sonríe, aunque parece triste. Bebe un sorbo de vino y, en el silencio, puedo escuchar la pregunta que me está haciendo: ¿Cómo te sentirías si uno de tus hermanos muriera de repente? Es demasiado por ahora, pero es algo a lo que tendré que volver. Una vez que la mujer de hermosas púas y el whisky cálido no sean los centros de mi atención. —Y quieres ayudarme a crear más alegría— digo lentamente, perdiéndome en las profundidades de sus ojos color de mar. Aunque sé cómo puede ayudarme a crear más. —Exactamente. Porque te lo mereces. Todos lo merecemos— Mi mirada se posa en el portafolios de cuero que está en la mesa. Ella debe de ser capaz de percibir mi duda, o el hecho de que quiero tirarlo a la basura, porque agrega: —La búsqueda de parejas es una ciencia imperfecta, pero es un arte muy refinado. Siempre hay una décima dimensión en todo esto, ya sabes, esa chispa. Ese clic impredecible que nadie puede controlar o incluso planificar. No puedo decirte sin tendrás eso con alguna de ellas. Pero te estoy preparando para que tengas una buena oportunidad de lograrlo— Todo mi cuerpo se calienta y se pone ruidoso mientras ella habla sobre el clic impredecible, porque se exactamente de que está hablando. Sin embargo, me obligo a no mirarla, porque si lo hago, la intuitiva Madison podrá leerlo en mi rostro. Y la verdad es que tengo una clic impredecible con ella. Y no solo es impredecible, sino que es un inconveniente terrible.
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