CAPITULO 5

2506 Words
Cuando dieron las seis de la mañana Rita abrió los ojos y vio que Frank ya estaba despierto junto a ella mirándola, se miró si aún tenía su ropa puesta y se dio cuenta que él simplemente la había cuidado durante la noche. —Buenos días mi caribeña hermosa ¿Cómo estás? —le dijo mirándola con una sonrisa que dejaba ver esas margaritas. —¿Por qué tienes que ser tan perfecto?, ¿cómo le voy a hacer para volver a mi cuarto esta noche? —le respondió Rita quien en ese momento suavemente acaricio el rostro de Frank, era como queriendo dentro de ella saber si lo que estaba viviendo esa mañana era real. —¿De verdad me quieres dejar? —¡¡Coño!! Eso no se hace, no lo digas así y no me hagas decir palabras que no debo. —No sabes cómo me gusta escucharte, tú si tienes la capacidad de alegrarme el día, mi abuelo decía que lo que más le llamó la atención de mi abuela fue su sentido de humor que iban acompañados de unos ojos muy bellos algo así como los tuyos, decía que sus frases acompañadas de sus lindos ojos le alegraban el día. —Creo que debo darme un baño y cambiarme de ropa —dijo Rita, tratando de cambiar la conversación. —Tranquila puedes pasar al baño tú primero. —Prometo no tardarme. —¿Te parece si ordeno que nos traigan algo para desayunar aquí? —le preguntó Frank, quien no dejaba de tener esa sonrisa que mantenían las margaritas en su rostro. —Está bien, muchas gracias de verdad me hace mucha falta un café cubano. Frank se acercó a ella le dio un tierno beso en los labios y le cerró un ojo con una sonrisa que Rita sabía muy bien cuanto la derretía, tan pronto ella salió del baño Frank también entró para bañarse y de pasada se acercó a Rita y le dijo al oído —tal vez algún día no muy lejano me quieras acompañar… te aviso que no le pondré seguro a la puerta. —¡No seas así conmigo! —le dijo Rita mientras pensaba «contrólate, Rita que te conozco y ganas no te faltan, es más te sobran» Al poco rato Frank salió vestido con un pantalón de tela azul una camisa celeste y una corbata de seda y Rita dijo sin pensar —¿De qué dulcería te escapaste bombón?... ¿Por qué me haces esto? No te das cuenta de que no es fácil concentrarse viéndote así. Frank se acercó a ella, la abrazó y la besó tiernamente en los labios —tú no estás nada mal tampoco —le respondió mientras la miraba de pies a cabeza lo que hizo que los colores aparecieran en las mejillas de Rita. Tocaron a la puerta con el desayuno, Frank le dio la propina al muchacho y tomando la mano de Rita la invitó a una pequeña mesa junto a la ventana que tenía una maravillosa vista del Central Park, como lindo día de verano los árboles estaban llenos de hojas en todo su esplendor y el césped se veía verde y perfecto, algunos ya comenzaban a correr haciendo ejercicio por la mañana, otros se veían caminando con sus perros, el tráfico de la ciudad se sentía tan lejano desde ese casi pequeño paraíso tan cómodo y perfecto, Frank acomodó la silla de Rita y acercó la bandeja a la mesa. —¿Qué pasará ahora con nosotros? —dijo Rita, que sonaba hasta preocupada. —Tú dijiste que eras mi novia, ¿no me digas que ya quieres terminar nuestra relación? —le respondió Frank con una sonrisa. —Tú sabes cómo paso todo. —¿Te gustaría ser mi novia de verdad? —Pero soy tu asistente y tu mi… —Ya sé, soy tu jefe… que hago entonces, ¿te despido?… no podría condicionarte a una relación porque eso es acoso. —No, eso es cuando una de las partes no quiere. —¿Y tú quieres? Porque yo no tengo problemas, pero debemos aclarar todo ahora mira que cuando salgamos por esa puerta quiero estar seguro de que estoy haciendo. —No sé lo que estamos haciendo, pero me siento tan bien a tu lado que si me preguntas en realidad no quiero que esto termine y no porque estás como para invitarte a dormir y no dormir, sino por todo lo que tú eres y como eres, no sólo me escuchas, me pones atención y a pesar de que estamos en esto que comenzó de la manera más extraña me siento a tu lado tan protegida y segura como jamás me sentí, cuando caminamos de la mano siento que nada más importa, pero también sé que necesitamos trabajar y tú tienes un problema importante y no quiero que algo entre nosotros interfiera debemos ser claros en eso. —Tienes razón allá afuera no será fácil, pero siento que trabajar junto a ti lo haría más llevadero, ¿qué dices, lo intentamos? —Está bien, pero prométeme que a la hora de trabajar haremos eso… yo te prometo que podrás confiar en mi al cien por ciento. —Me parece muy bien y que haremos mientras tanto. —Ya dijiste, uno da la mano y piden el delicioso… —¿Qué es el delicioso?… ¡Ah ya entendí!… Si tú quieres yo no te voy a obligar. —Ese es el problema que capaz que la que te obligue sea yo si sigo aquí. —Te prometo que no fue fácil dormir junto a ti y nada de delicioso —dijo Frank riendo— pero si quieres esperar yo lo entenderé, pero quédate conmigo. —Sabes bien que si me quedo una noche más no será difícil que pase lo que anoche no pasó. —Está bien te entiendo, no te voy a obligar. —¿Ya tan luego te rindes? Estabas a esto que te dijera… —Ya no estes jugando conmigo te quiero aquí en mi cama y entre mis sábanas… ya, lo dije… Rita lo miró con esos hermosos ojos miel que se iluminaron en esos momentos y le dijo al oído —Está bien sigamos siendo novios, pero prométeme que si nuestro trabajo se ve afectado por culpa de esta relación vas a ser sincero y vamos a hablar las cosas. La sonrisa en la cara de Frank fue inmediata con esa respuesta se levantó de la silla para besarla, Rita lo abrazó y respondió a ese beso como jamás imaginó, había tanta pasión entre ellos que ambos sabían bien que si no salían rápido de esa habitación no saldrían en todo el día. Será un día muy largo, ¿cómo le voy a hacer para trabajar contigo sabiendo que esta noche te quedarás conmigo? —dijo Frank, mientras la abrazaba. —Ya comenzamos mal… tú y yo tenemos trabajo y más vale que nos vayamos ya… o la que no saldrá de este lugar soy yo o mejor dicho no te voy a dejar salir. —Nena si lo dices así lo olvido todo y… Rita le dio la mano y tomó su bolso diciendo —vámonos ya por favor. Frank tomó su chaqueta y salieron, cuando iban en el ascensor Rita recibe una llamada de Celia. —Hermanita ¿cómo estás?, ¿cómo dormiste?, si es que pudiste digo. —Muy graciosa, si dormí. —Que aburrida eres, ¿qué harás esta noche? aunque les aconsejo que sigan como están, Irina y su madre siguen en el hotel, yo por el momento creo que les puedo ayudar más si nadie sabe que somos hermanas, algunas de las personas con las que esa loca ha conversado también se han acercado a mí. —No quiero que te arriesgues —dijo Rita. —Tranquila, deberías saber que esta caribeña tiene tumbao y azúcar, tú déjalo todo en mis manos trataré de enviarte lo que necesites a tu ¡ahora habitación! sin que nadie lo note, recuerda que la jefa nos puede ayudar hemos incluso revisado las cámaras del hotel, a la noche creo que podrán ver al amigo de Ryan en su departamento sólo cuídense mucho los dos. —Tú también hermanita, te quiero mucho, por favor ten mucho cuidado —dijo Rita mientras se despedía. —¿Qué haremos ahora? —Debo ir a la oficina, pero recuerda en ese lugar lo mejor será trabajar como si nada y si siento que algo debe ser sólo entre nosotros lo voy a escribir en un papel y no dejaremos nada de eso en la oficina. —Me parece bien pero igual voy a dejar las minicámaras uno nunca sabe lo que podamos encontrar. Mientras tanto en el hotel Estrella le pidió a Sarita la encargada de la mantención que pusiera la maleta que Celia preparó en una cesta de limpieza y la llevara escondida así al cuarto de Frank, además por las cámaras estuvieron revisando todos los pasos que Irina y su madre hacían y guardaron imágenes de cada persona con la que ellas hablaron incluso pudieron notar que tenían vigilado el cuarto de Frank era claro que Irina quería buscar la oportunidad de estar a solas con él. Ese día Frank tuvo un par de reuniones y una de esas que sería muy importante decidió hacerla en un restaurante cerca de la oficina de hecho hizo el cambio del lugar a última hora con el inversionista, Rita acomodó los USB muy discretamente en un par de enchufes y también estuvo muy ocupada en la oficina durante la reunión de Frank y cuando Rita se encontraba sola llegó el famoso Craig. —Hola, tú debes ser la nueva asistente de Frank —le dijo con un tono hasta despectivo mientras miraba a Rita de pies a cabeza. —Si señor, mi nombre es Rita, ¿en qué le puedo ayudar? —Soy Craig Natch, pensé que Frank tenía una cita de negocios con Marvin y por lo que sé no están en el restaurante. —Probablemente fueron a otro lugar —respondió Rita mientras pensaba, «este es el famoso Craig, que hombre tan prepotente y desagradable» —Tú eres la asistente deberías saber dónde está tu jefe o debo decir tu novio. —Señor no discutiré mi vida privada con usted y aunque supiera donde está mi jefe no tengo porque entregarle esa información a menos que él expresamente me lo haya pedido… —Por lo visto no sabes quién soy yo en esta compañía… por si no lo sabes si yo quiero tú sales de aquí esta misma tarde. —Señor, mi jefe inmediato es el señor Broderick —respondió Rita, con un tono firme pero esa forma de contestar no le gustó nada a Craig. Justo en esos momentos llegó de vuelta a la oficina Frank y apenas vio a Craig sintió que algo no estaba bien ya que estaba sentado en la sala de su oficina. —Hola Craig ¿Qué haces aquí? —preguntó Frank un tanto intrigado entendía ahora que realmente Craig estaba tras algo más. —Quería hablar contigo, pero al parecer tu asistente no tiene idea de donde poder encontrarte, veo que no sabes escoger bien a tu personal, tal vez no es bueno mezclar el trabajo con las cosas personales, ¿no te parece? —Rita sabía dónde encontrarme y siempre lo supo pero no tiene por qué entregarle esa información a nadie ni siquiera a ti así que por favor cuidado con eso yo sé muy bien con quien trabajo y no tengo problemas ya que mi vida personal es cuando termino de trabajar y ahí nadie tiene porque intervenir, ¿quedo claro? —le respondió Frank siendo muy serio— Y ten cuidado en cómo le hablas Rita trabaja para mí y yo no permito que le falten al respeto, ahora ¿Qué es lo tan urgente que te trae a mi oficina? —Supe que tenías una reunión con Marvin y quería saber, ¿qué pasó con eso? —Que extraño esa reunión sólo la conocíamos él y yo ¿Cómo es que estabas enterado? —No lo sé, de seguro él mismo Marvin se lo comentó en el hotel a alguien ayer en la reunión y ya sabes se filtró la información —respondió Craig, un poco nervioso dándose cuenta de que había cometido un error. —De seguro debió ser así, bueno, pero no te preocupes en unos días entregaré el reporte que están esperando con todos los ajustes en los que estamos trabajando, mi querido Craig por favor quédate tranquilo que estamos a punto de firmar un muy buen acuerdo. Y mientras lo invitaba a salir de su oficina, Craig casi no entendió como pasó todo y de la forma en la que Frank dio por terminada esa conversación. Cuando Craig salió Frank tenía una sonrisa que casi no podía evitar que confirmaba todas sus sospechas y sentía ganas de abrazar a Rita, pero sabía que ese no era el lugar así que dijo —¿Puedes organizar todo por favor para que nos vayamos ya? —Si claro —respondió ella que también sólo quería salir de ahí. Salieron del Edificio y caminaron un rato por el Central Park se sentaron en una banca a observar cómo dos niños corrían por el lugar jugando con sus padres. —¿Te gustaría tener hijos? —pregunto Frank. —La verdad es que, si me gustaría tener por lo menos dos hijos, no me imagino mi vida sin mis hermanos especialmente sin Celia. —Se nota que te quiere. Después de un rato de silencio entre ellos Rita preguntó —¿Qué pasó hoy con tu reunión? —Fue mejor de lo esperado Marvin firmará un contrato millonario con nosotros para que nos encarguemos de una construcción muy importante y estamos hablando de algo muy grande y si él firma créeme que por lo menos dos o tres compañías tan grandes como la de él vendrán con nosotros, pero eso nadie lo debe saber todavía. —Debemos ir a casa de Ryan esta noche. —Lo sé, aunque aún faltan unas horas para eso, ¿te gustaría hacer algo diferente? —¿Algo cómo? —Tranquila estaba pensando en ir al cine, pero si quieres… —Si quiero. —¿Qué cosa? no me emociones. —Ir al cine por supuesto. —Está bien… por supuesto al cine —respondió Frank como desanimado y Rita no pudo evitar sonreír. Cuando llegaron al cine vieron que la próxima película era una comedia romántica y con una sala prácticamente vacía así que aprovecharon para algunos besos y más de alguna caricia y cuando la pareja de la película hizo el amor ambos se miraron y decidieron salir y sin decir una sola palabra, llegaron al hotel, entraron a la habitación de Frank y fue Rita quien dejó en la puerta el aviso de no molestar.
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