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Del Caribe con Amor

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Blurb

Después de que Rita entiende que su “relación” de amigos con derechos junto a Nathaniel no era lo que ella quería decide comenzar nuevamente su vida en otro lugar y pide su traslado en el trabajo a New York su hermana que también estaba sola después de su divorcio lo deja todo para acompañarla, ambas llegan al Hotel Palacio, en ese lugar Rita conoce a Frank quien resulta ser el CEO de la compañía para la que ella pidió su traslado, sólo un beso necesitaron ambos para sentir el verdadero amor. Por su parte Frank sin entender por qué debía enfrentar a un enemigo que estaba dispuesto a todo para que el sufriera y viviera la soledad y abandono

Te invito a que descubras más de una hermosa historia de amor en esta novela… en los próximos 21 capítulos con algunos personajes que tal vez ya conoces descubrirás la pasión, también la maldad con un toque de humor… Del Caribe con Amor

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CAPITULO 1
Cuando subes a un avión con el corazón roto tratando de dejar atrás un pasado, no es fácil, Rita es una joven de 27 años criada al sur de la Florida, Miami para ser exactos, en un barrio mayormente latino con muchos cubanos, hija menor de tres hermanos, de madre cubana y padre boricua creció con la música de Celia y el Gran Combo, con el arroz con gandules y la ropa vieja que preparaba su madre, hoy tristemente ya no queda nada de todos esos recuerdos, su padre murió hace tres años de un cáncer que se lo llevó después de que jamás quiso dejar el cigarrillo, su madre no soportó su ausencia y una mañana ya no despertó justo a un año después de la muerte de su padre. Cuando Rita llegó a tocar su puerta esa mañana ya que no se levantaba al entrar pudo ver que incluso su madre tenía un ligera sonrisa en su rostro, en su corazón quiso pensar que fue porque su padre durante la noche vino por ella, después del entierro siguió viviendo, aunque sola en la casa de sus padres, el recuerdo de ellos y de la familia que alguna vez fueron inundaban de tristeza su corazón cada día, en cada rincón de ese lugar estaban los recuerdos de esa familia que alguna vez fueron, de su madre cantando la música de Celia Cruz por la mañana, de los momentos en los que sus padres bailaban la música de Tito Puente en la sala o de la cantidad de veces que incluso perdió la cuenta en la que vieron “West Side Story” porque su padre era fanático de Rita Moreno y aunque su madre nunca lo quiso aceptar siempre sentía hasta un poco de celos de ella. Su padre siempre dijo que se enamoró de su madre por ese gran parecido al de Rita en especial esos ojos expresivos que tanto Rita como Celia heredaron aunque con un hermoso color miel. Tal vez fue la soledad en esa casa que alguna vez se sintió pequeña para los cinco pero que ahora se sentía demasiado grande y vacía la que la llevó a aceptar una relación sin compromisos. Nathaniel era una chico que trabajaba en las mismas oficinas que ella, una tarde la invitó a salir y así comenzaron lo que en un principio era sólo una amistad y al paso de las semanas se convirtió en algo más, hasta que una noche se quedaron juntos y aunque Nathaniel fue claro desde un principio sobre la relación Rita no pudo evitar hacerse ilusiones, tal vez la soledad, el sentirse que ya no tenía una familia la hizo aceptar sin darse cuenta a entrar en una relación de “amigos con derechos” aunque era claro de que él tenía más derechos que ella, no habían ataduras, salían cuando querían, tenían sexo y después él la dejaba, Rita vio como pasaron los meses y jamás recibía muestras de cariño, no hubo flores ni detalles, no caminaban de la mano, un día en el que supuestamente Nathaniel iría a una fiesta de la compañía ella tenía la esperanza de que la invitara para ir juntos pero no fue así entonces prefirió quedarse en casa aunque otras compañeras de oficina si asistieron y vieron a Nathaniel junto a una mujer muy linda a la que presentó frente a todos como su novia. Rita se sintió tan mal cuando las fotos comenzaron a circular por las r************* , sabía en parte que eso también había sido su culpa por permitirlo y cuando habló con su hermana para desahogarse también ella se lo recordó diciendo —Hermana, te dije que esa relación no se veía bien, si un hombre sólo te quiere para acostarse contigo no sirve y si ya tiene otra mándalo al… —dijo Celia, que estaba muy enojada con ella por todo lo sucedido. —Hermana yo siento que me estaba ilusionando —le respondió Rita, esa noche cuando hablaron por teléfono. —Me puedes decir, ¿de qué o de quién? Ese infeliz sólo te buscaba para que estuvieras en la cama y pagaras las cenas, mírame, mi marido se hizo el gracioso con una amiga y lo dejé en ese mismo instante. —Es que ahora estoy muy mal me siento muy sola. —Has lo que dijo la doña “lo lloras tres días y después te pones tacones y sales” aunque ese tal Nathaniel no merece llanto ni para medio fin de semana. —Ya no quiero seguir aquí estoy sola en esa casa donde un día fuimos cinco. —Creo que es hora entonces de reunirnos y tomar una decisión, ¿te parece? —Hoy escuché que hay una oportunidad en New York para una nueva oficina de la compañía. —¿Y que estas esperando?, necesitas un nuevo comienzo, llamaré a Tito para que este mismo fin de semana nos reunamos los tres y tomemos una decisión sobre la casa —dijo Celia. —Creo que será lo mejor —contestó Rita que sabia bien que ya era hora de recomenzar. —Hermanita tú no te vas a morir de amor y menos por algo como eso, está bien que estés vulnerable aunque gracias a Dios me escuchaste cuando te pedí que te cuidaras para no terminar embarazada de ese idiota, tú eres una chica linda tienes lo tuyo estoy segura de que en algún lugar hay un hombre que moriría por esta caribeña y cuando lo encuentres le preguntas si tiene un hermano, primo o amigo y también me apunto. Tito, como todos le decían al hermano mayor de Rita vivía con su esposa y sus dos hijos en Jacksonville y su hermana Celia hace tres años por trabajo se había mudado a Tampa justo después de su divorcio, Celia tiene casi treinta años es muy guapa y aunque no tuvo hijos en su matrimonio su sueño es ser madre algún día. Rita siempre ha admirado el carácter de su hermana que nada más encontró a su marido con otra lo mandó al diablo y aunque él le rogó que lo perdonara ella le pidió el divorcio y como no tenían hijos sólo vendieron todo y ella se fue a Tampa por su trabajo, allá ha tenido algunas citas, pero aprendió a tener gustos exigentes y se ha prometido que no comenzará nada con ningún hombre hasta que encuentre el que de verdad le mueva el piso como dice ella. Ese fin de semana Tito, Celia y Rita se reunieron para hablar de que harían con todas las cosas además de la casa, después de analizar si vender o rentar, no fue fácil para los tres, ya que ese lugar había sido parte de su historia, sus recuerdos de infancia junto a sus padres se quedaban ahí, pero ellos entendían que debían seguir con sus vidas como ellos lo hubiesen querido así que tomaron la decisión de vender. Celia que siempre fue muy protectora de su hermana menor decidió hacer algo extremo así que comenzó ella también a buscar trabajo en New York, no quería dejar a su hermana sola en esa gran ciudad y más sabiendo como estaba emocionalmente, Celia era una mujer a la que no le asustaban los retos y vio eso también como una oportunidad para ella. Al siguiente lunes Rita se presentó frente a su supervisor y le dijo que estaba muy interesada en las posibles opciones que estaban ofreciendo para irse a New York. —Rita, ¿estás segura de que nos quieres dejar? —le dijo su supervisor, que estaba muy apenado con la noticia ya que ella era una muy buena empleada. —Si la verdad es que desde la muerte de mis padres me he sentido muy sola y creo que es hora para mi de buscar algo nuevo además el poder aprender más de la compañía en lo que serán en poco las oficinas centrales me parece muy interesante. —Bueno la verdad es que si te quedas con el puesto estoy seguro de que el CEO verá que estamos enviando a una de nuestras mejores trabajadoras. —Muchas gracias Sr. Edwards —respondió Rita con una sonrisa. —De nada, Rita, pero si decides cambiar de opinión me avisas y detengo todo si bien es cierto me alegra saber que alguien de mi equipo quiere seguir subiendo en la compañía también me entristece saber que nos quieras dejar. Después de despedirse y darle la mano Rita volvió a su trabajo. El Sr. Edwards era un hombre muy amable y todos se sentían bien trabajando ahí con él, pero ella había tomado una decisión definitiva de dejar Miami y sólo esperaba no flaquear a la hora de volver a ver a Nathaniel, sólo pasaron dos días y el señor Edwards llamó a Rita a su oficina para comunicarle que al parecer habrían tres vacantes disponibles en New York y que le deseaba lo mejor, una de ellas era para ser la asistente personal del CEO de la compañía además el sueldo sería mucho mejor y durante las dos o tres primeras semanas la compañía pagaría una habitación de hotel para darle el tiempo de buscar un lugar donde vivir. —Esa es la gran manzana Rita, yo he estado allá y no es fácil encontrar un buen lugar así que te sugiero que desde ahora comiences a buscar anuncios para que tengas el tiempo —le aconsejó el Sr. Edwards. —Muchas gracias, señor Edwards —respondió Rita, ya un poco más tranquila sabiendo que estaba a punto de iniciar algo nuevo que no sabía bien como lo haría, pero que esperaba fuera mejor que lo que estaba viviendo. —Rita desde hoy ya puedes comenzar a organizar tus cosas, aunque te recuerdo si quieres volver las puertas aquí siempre estarán abiertas para ti. —No sabe cuánto se lo agradezco, pero siento que este cambio en mi vida es algo que necesito. Rita salió de la oficina después de despedirse del señor Edwards quien llamó privadamente a su secretaria para realizar una pequeña despedida sorpresa para ella ya que el siguiente viernes sería para Rita su último día de trabajo. Ese viernes mientras Rita terminaba de desocupar su escritorio recibió un mensaje de Nathaniel diciendo “Tienes algún plan para esta noche, ¿Qué tal si nos vemos en tu casa?” pero Rita decidió ignorarlo por completo y en un momento antes del termino de la jornada el señor Edwards los llamó a todos y dio aviso oficial de la partida de Rita, en ese momento Nathaniel sintió que algo no estaba bien y se acercó a ella disimuladamente para decirle —¿Por qué te vas? ¿No me digas que es porque tengo novia? Eso no significa que no podamos seguir con lo nuestro. Fue en ese instante en el que un balde de agua fría caía sobre ella y le respondió —¿De verdad te crees tan importante? Me voy por mí, no te preocupes te deseo lo mejor y por favor no vayas a mi casa estaré ocupada tengo muchas cosas que guardar. Todos se despidieron de Rita con mucho cariño ella había sido siempre una buena compañera de trabajo incluso le regalaron entre todos con excepción de Nathaniel una tarjeta con un certificado para una tienda ya que de seguro tendría muchas cosas que comprar en el que sería su nuevo hogar. Esa noche mientras organizaba las cosas en su casa sonó el timbre y cuando abrió era Nathaniel quien apenas la vio se le abalanzó como un loco y la besó, pero esta vez Rita recordó a su hermana y su carácter y lo que hizo fue devolver ese beso, pero con la mejor cachetada que su mano pudo dar. —¿Qué te pasa?, ¿por qué me pegas? —le reclamó Nathaniel. —¿Qué me pasa? ¿Qué te pasa a ti? No puedes ni tienes ningún derecho de venir a mi casa y creer que me puedes tomar como si yo te perteneciera, tú tienes una novia ve con ella. —Pero yo quiero hacer el amor contigo. —¿Qué te crees que soy? A mí me respetas y ahora te vas… ¡Tú y yo no somos nada! —Pero eso es algo que siempre hemos tenido claro y jamás has puesto problemas. Es en ese preciso instante en el que Rita se dio cuenta que de alguna manera Nathaniel tenía razón ella había permitido esa “relación” —Lo admito fue mi culpa aceptar esto, pero ya no mas así que de la misma manera en la que yo no dije nada y acepté ahora tú también sin decir nada deberás aceptar que aquí no hay nada, que entre tú y yo nunca más habrá nada porque jamás fuimos nada. —Hemos sido amigos. —Eso ni siquiera es verdad tú sólo querías una chica para la cama y que pagara las cenas ahora sal de aquí que esta chica no te volverá a pagar nada y mucho menos volverá a estar en la cama contigo. —¡Te vas a arrepentir! —le respondió muy enojado Nathaniel— ¡Ningún hombre te hará el amor como yo! —¡Eso espero! así no tendré que fingir hasta los orgasmos, ahora sal de mi casa que estoy ocupada y tú no estas en mi lista de las cosas que tengo que hacer. Nathaniel salió muy enojado y en la puerta antes de irse se dio vuelta y dijo —¿Cómo que has fingido los orgasmos? Pero solo sintió el portazo en la cara, Rita se fue a su dormitorio y lloró un rato tal vez de la rabia de dejar salir tantas cosas, de creer que a pesar de todo su corazón si había comenzado a sentir cosas por él o tal vez eso había pensado, pero esta vez había decidido escuchar a su cabeza y a su hermana y después de llorar una media hora se secó las lágrimas y dijo —Como dijo la doña a un hombre se le llora tres días… al cuarto te pones tacones y ropa nueva, y yo no lo pienso volver a llorar además es verdad Nathaniel tampoco es muy bueno en la cama, mañana me compraré ropa nueva antes de irme y hasta de casa me pienso cambiar que pensaba este…. En esos momentos sonó el teléfono apenas vio que era su hermana respiró profundo y dijo —Hola hermanita ya estoy lista, el camión de la mudanza llegará mañana para llevar los muebles al lugar que rentó Tito en Jacksonville, yo sólo voy a enviar algunas cosas en un sistema de mudanza que hay aquí y llegarán a New York en unas tres semanas así tendré tiempo de buscar un lugar antes y creo que mañana incluso vendrá el agente de propiedades a tomar las fotografías de la casa. —Veo que has avanzado y ¿ya sabes dónde llegarás? —La compañía pagará una habitación simple, aunque en un muy buen hotel por dos o tres semanas mientras me organizo. —¿En qué hotel estarás? —Se llama Palacio, dicen que es muy bueno y está muy cerca del Parque Central además de a sólo unas cuadras de donde estaré trabajando. —¿Dijiste Palacio verdad? —Sí, suena como elegante, espero que sea tan lindo como en las fotos de la página web. —Ok hermanita cuídate mucho, ¿a qué hora sale tu vuelo? —El domingo al mediodía. —No olvides que te quiero. —Y yo a ti. Ese domingo a las 10 de la mañana Rita ya estaba esperando su vuelo y aunque trataba de ser fuerte su corazón lloraba, aunque no sabía si era por tristeza o por darse cuenta de que nunca había sido valorada y eso sucedió con su permiso, de pronto alguien llega al asiento junto a ella y cuando mira ve que su hermana está ahí. —Que creías que te voy a dejar sola en semejante aventura, necesitas que te cuiden y mas ahora es mi deber de hermana mayor, aunque seamos honestas con esa imagen que te cargas hoy la mayor pareces tú, gracias a Dios estoy aquí para ayudarte —dijo Celia con una sonrisa. Rita sólo pegó un grito de alegría y se levantó tan rápido como pudo de su asiento para abrazarla, sin poder creer lo que estaba viviendo, su hermana no la dejaría sola y de seguro se encargaría de que dejara de pensar en el tal Nathaniel y como si Celia supiera de que era lo que Rita pensaba le dijo —Y ya sabes nada de volver a pensar en ese Nat… creo que hasta se me olvidó el nombre de lo poco importante que es y ya sabes como dijo la doña… —Si ya lo sé y te prometo que los 3 días ya pasaron. —¡Así se habla!, ahora es tiempo de la ropa nueva y los tacones y que se prepare la gran manzana porque estas chicas caribeñas van con todo. A su llegada a la ciudad tomaron un taxi que las llevó a un hermoso hotel. —Hola mucho gusto buenos días soy Luz bienvenidas al Palacio —las recibió en la recepción una hermosa chica con acento colombiano. —Hola Luz soy Rita y tengo una reservación, pero tengo un cambio de planes de última hora, ¿crees que pueda cambiar mi habitación por una de dos camas? —Claro que sí, de dos camas pequeñas no habrá ningún problema y tampoco tendrá costo adicional. —Eso es perfecto, muchas gracias me quedaré con mi hermana… mayor —agregó Rita riendo. —Muy graciosa hermanita —respondió Celia, y mirando a Luz dijo —puedes creer que soy mayor si casi ni se nota. —¿De verdad? Yo pensé que eran gemelas o algo así —respondió Luz con una sonrisa. —Luz me caes bien eres simpática… sabes una cosa yo llené una aplicación para este hotel para el puesto de contabilidad. —¿En serio? Entonces de seguro te tocará hablar con la jefa, ella estará por aquí en su oficina como en una hora ya que tuvo que salir, aunque no se si te podrá atender hoy, pero le daré el número de tu habitación cuando la vea. —De verdad sería muy bueno, aquí también dejo mi número de celular por cualquier cosa, mil gracias, Luz… nos estamos viendo. —Seguro que sí y bienvenidas. Luz y Celia llegaron a su habitación que, aunque no era una de las suites de lujo se veía bastante bien organizaron sus cosas y Rita dijo —¿Cómo es que enviaste aplicación? —La envié a varios lugares o pensabas que me venía a New York así nada más, sólo que este hotel es el número uno de mi lista se que buscan a alguien en contabilidad y recursos humanos y ya sabes que eso es lo mío. —Casi no puedo creer que hayas dejado todo en Tampa por venir conmigo —dijo Rita mientras abrazaba a su hermana, con ese abrazo sabía que esa sensación de vacío casi desaparecía por completo. —Hermanita estoy segura de que hubieses hecho lo mismo por mí. —La verdad es que tienes razón. —¿Sabes como se llama quien será tu jefe? —Aún no lo sé, hay tres posiciones disponibles, aunque ser la asistente del CEO de la compañía es la que suena mejor, sólo se que es como alemán o inglés, algo así. —Ya me lo imagino con esta caribeña de secretaria… él todo serio y tú con todo el tumbao como dijo Celia… ¡¡AZUCAR!! —Te imaginas ni siquiera sé qué edad tiene ni cómo es. —¿No te da curiosidad? —Si, pero no quiero investigar prefiero no hacerme ideas ahora sólo quiero trabajar. —Si, pero lo primero será ver que tienes en esa maletas y un arreglito en el pelo y el maquillaje no te caería nada mal. —¿Y tú? —¿Qué te pasa? no abuses yo estoy como siempre perfecta y veré si al fin encuentro a un hombre que me de mi sacudida que ya esto del celibato no es para mí. —¡¿Tú, celibato?! —¿Qué quieres decir con eso? ¿Tu celibato?… atrevida… para que sepas después de mi marido no he estado con ningún otro en la cama, es que a cierta edad una mujer debe ser mas selectiva no se puede estar regalando la experiencia… eso que te quede claro. —Créeme ya aprendí mi lección. —Ahora que tal si vamos a comer algo las galletas del avión es lo único que he comido en todo el día. —Si tienes razón yo estoy igual, galletas, agua o soda porque con los videos que he visto del agua para el café en los aviones no podría además después de conocer lo que es un café cubano ni loca me tomo uno de esos. —Ni yo menos, pero ya vámonos que el Caribe llegó a la Gran Manzana. —Lo dices como si aquí no hubiera boricuas ni cubanos. —Claro que hay, pero es que nosotras somos la combinación perfecta 50 y 50 y eso ya es otra cosa.

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