CAPITULO 2

2970 Words
Esa tarde ambas bajaron al restaurante del hotel que la verdad le hacía justicia a su nombre y a las fotografías, todo era tan elegante cada área del lugar era como estar en un palacio, era casi una forma de escaparse de todo el caos que genera esa ciudad, se sentaron en una pequeña mesa para dos junto a una ventana que daba a la calle y mientras Rita miraba a través de ese cristal el tráfico y alguna ambulancia pasar con su sirena estar en ese lugar desde tan cerca era como ver todo a través de una pantalla de un televisor donde ese caos a pesar de estar junto a ella se sentía tan distante, de pronto Celia ve llegar a un hombre muy guapo de unos tal vez unos treinta y cinco años entrar al lugar y pide una mesa a los pocos minutos ve a otro hombre que sale de la cocina con una camisa de chef, tal vez de la misma edad con un toque varonil casi tipo jeque árabe pero con unos ojos verdes claros que a pesar de la distancia ella los notó perfectamente, si bien es cierto para Celia el primer hombre era muy atractivo este otro si llamó aún más la atención de ella y como todo esto pasaba a la espalda de Rita ella no se dio cuenta de nada, Celia estaba muy interesada en lo que ocurría con esos dos hombres se notaba que se conocían se saludaron e incluso el hombre que ella pensó debía ser el chef se sentó por unos minutos junto al otro, al poco se dieron la mano y este se levantó de la silla tal vez para volver a la cocina, así que Celia dijo —ya vengo voy al tocador. —Ok yo te espero no hay problema, ¿quieres que ordene algo por ti? —respondió Rita, que estaba ajena a todo lo que Celia había visto. —Claro ordena lo que sea que tú quieres otro igual para mí y un café cubano. —Está bien —respondió Rita, que la verdad tenía mucha hambre para entonces. Cuando llegó a la entrada del restaurante se encontró con Luz y dijo —Hola Luz ¿Cómo estás? No sabía que el chef de aquí era tan guapo. —¿Carl? Bueno no esta mal, no es mi tipo, bueno lo que pasa es que yo estoy enamorada de mi Dios del Trueno, pero la verdad es que Carl es muy bueno en la cocina y muchos clientes ya lo conocen. —Perdón, ¿de quién estas enamorada? —preguntó Celia. —Yo le digo a mi marido que es mi Dios del Trueno que quieres este bombón colombiano también tiene sus gustitos —respondió Luz con una sonrisa mientras levantaba las cejas.  Ambas rieron y después Celia dijo —pasando al chef ¿Tiene familia? Imagino que hay una mujer afortunada por ahí a la que le cocina todos los días —y aunque trató de que no se notara su interés no pudo ocultarlo. —La verdad es que esta solterito y a la orden aun no llega la mujer que lo haga cambiar su estado civil dice él. —¿Sabes quién es ese otro que esta con él? —le preguntó apuntando al hombre de la mesa. —Es un huésped nuevo, creo que estará unas semanas aquí mientras busca un departamento ha sido trasladado por lo que supe a una compañía importante. —Tú si estas enterada. —Tú sólo pregunta y LBC siempre a la orden. —¿LBC? ¿Qué es eso? —preguntó muy intrigada Celia. —Luz Broadcasting Company por supuesto —dijo Luz con una sonrisa antes de despedirse. Celia pensó «Sería mucha coincidencia… igual no sería imposible» y justo cuando pensaba volver a la mesa se encontró de frente con el hombre de la camisa de chef y pensó «Así de cerca se ve mejor, Dios mío esos ojos son aún más hermosos de lo que vi desde la distancia» pero debió reaccionar rápidamente diciendo —perdona disculpa no te vi. —No te preocupes, aunque por mi puedes chocar conmigo cuantas veces quieras, soy Carl el chef. —Muchas gracias, Carl, pero por favor disculpa —respondió Celia bajando la cabeza para que él no notara sus nervios y volvió rápido a su silla.   Celia volvió a la mesa y Rita le dijo que había ordenado dos hamburguesas con todo y dos cafés cubanos y ella estuvo muy de acuerdo con la elección porque al igual que Rita aunque fuera tarde ya necesitaba su café ese día, mientras ellas comían Celia seguía viendo como ahora Carl llegaba con su ropa regular que destacaba aun mas el muy buen cuerpo que se escondía bajo esa camisa y pensaba «yo pensé que un chef debía ser más gordo con tanta comida cerca, este de verdad esta como mandado hacer para mi» mientras él se sentaba junto al otro hombre a conversar y tratando de que Rita no se diera cuenta pensaba «¿De qué estarán hablando?, se nota que se conocen, ese hombre es lo que necesita mi hermana» y cuando ellas terminaron y pasaron junto a los dos hombres que aun seguían conversando y Celia le dio un suave empujón a su hermana quien a su vez sin darse cuenta empujó el brazo del hombre que justo tenía su vaso de vino en la mano y se le derramó todo sobre su ropa. —¡¡OH no por favor disculpe!! Que pena con usted señor permítame ayudarlo —y mientras tomaba una servilleta para ayudarlo miró a Celia y le dijo —pero si eres bien loca mira lo que me haces hacer. Rita se dio cuenta que todo el vino cayó mas que en la camisa en los pantalones del hombre y la verdad no podía limpiar esa parte, él que mirándola con esos hermosos ojos azules no paraba de reír, mientras Carl y Celia estaban igual viendo como Rita pasaba por todos los colores en su rostro, aunque ellas tienen sangre caribeña tienen ambas un tono de piel suavemente bronceado con unos ojos grandes color miel que resaltan, además con una belleza natural pero un estilo clásico como de los años cincuenta que ambas heredaron de su madre. —Le pido mil disculpas por favor permítame pagar el lavado de su ropa no se que mas hacer —dijo Rita, que para ese entonces ya no sabía que más decir. El hombre se levantó de su silla, era alto y muy atractivo, tes blanca pelo castaño oscuro ojos azules intensos, una muy cuidada barba que lo hacia ver muy varonil, perfil perfecto, la verdad es que mirándolo bien cualquiera diría que podría ser un galán de cine y Rita pensó «¿Cómo puedo ser tan tonta? Este hombre es justo lo que me recetó el doctor y yo voy y te tiro la copa» El hombre la miró y dijo —Por favor quédate tranquila, no pasa nada de hecho nunca me gustó este traje y te propongo algo, espérame unos minutos y me pagas esto si te tomas un trago conmigo la verdad casi no conozco gente en esta ciudad y me dio felicidad encontrar aquí a un amigo de hace años, pero tú te vez más linda que él —le dijo riendo. —Perdón, pero yo le habré tirado la copa, pero no lo conozco —respondió Rita tratando de ser seria. —Disculpa mi nombre es Frank Broderick, mucho gusto —respondió el extendiéndole su mano. Y como Celia vio que su hermana aun estaba en shock interrumpió diciendo mientras le devolvió el saludo de mano —Hola ella es Rita mi hermana y yo Celia, mucho gusto. —Hola Celia ¿Cómo Celia Cruz? —dijo Frank con una sonrisa. —Si y Rita como Rita Moreno y nuestro hermano es Víctor y le decimos Tito como Tito Puente a nuestros padres siempre les gustó el mundo del arte y la música y lo más cerca que estuvieron de eso fue con la elecciones de los nombres —respondió Celia. —A tus padres le gustaba la música —dijo Carl que no dejaba de mirar a Celia. —La verdad es que madre cubana padre boricua había que traer nuestra cultura y tradición a la familia. —Ok Rita, ¿Qué dices? me debes una copa y esta vez no para que me la tires encima —dijo Frank con su sonrisa que mostraba una perfecta dentadura. —Dios mío, ya se me estaba pasando la vergüenza y me lo recuerda —respondió Rita que por unos minutos se sintió ajena a todo y solo se había dedicado a observar ese hombre que había sido como esculpido por los dioses. —Trátame de tú y por favor espérame un rato aquí, mi amigo me dijo que se tenía que ir pronto porque mañana tiene turno muy temprano, pero yo estoy con el horario cambiado y aun no me acostumbro y no tengo nada de sueño. —Esta bien nosotras lo esperamos, ¿verdad Celia? —dijo Rita como buscando una aliada y Celia no tuvo más que aceptar, aunque buscaría la manera de dejarla sola muy pronto. Frank se despidió de Carl y subió prometiendo bajar en solo minutos, mientras tanto Carl y Celia habían comenzado a hablar —¿Así que eres el chef? Voy a venir a comer mañana par ver que tal cocinas —dijo Rita de una forma un poco coqueta que no pudo evitar. —Soy uno de los chef aquí, te dejo mi número para que me llames en una de esas podemos comer juntos —y sacando una tarjeta de presentación con su número Carl se despidió de las dos. Cuando él se fue Celia dijo —Es lo que siempre he querido un hombre que sepa cocinar a mi ex hasta el agua se le quemaba. —¿Cómo fue que pasó todo? de pronto sólo sé que me empujaste y mira todo el desastre que causé. —No seas, que ese hombre es lo que tu corazón necesita. —Yo no quiero nada acabo de salir de una… —Perdona eso ni a relación llegó así que nada y no puedes negar que ese hombre esta… —Si lo sé, ¿viste esos ojos? —No seas que tú viste mas que los ojos en especial cuando lo estabas tratando de secar. —Ni me lo recuerdes casi sin pensar estuve a punto de comenzar a secarle los pantalones —dijo Rita, mientras de sólo recordarlo se sonrojaba. —Bueno hermanita yo creo que tu galán ya llegó y a mí me está dando sueño que ni te digo, te espero para que me cuentes. —¿No puedes tener sueño ahora? —Claro que sí, pero cuando llegues a la habitación de seguro se me pasa. Frank llegó vestido mucho mas casual con jeans y una camisa azul oscura suelta y cuando la vio dijo —gracias por esperarme la verdad no tengo a nadie con quien hablar, aunque también conozco al hijo de uno de los principales dueños de esta cadena de hoteles, pero aún no lo veo Carl me dijo que mañana le avisaría para reunirnos ahora por favor, ¿qué te gustaría tomar? Pero por favor no me lo tires encima. —Ya ni me lo recuerdes —respondió Rita muy apenada. —¿Qué pasó con tu hermana? —Le dio sueño.  —Espero que tú no tengas sueño también. —No para nada, este ha sido un día bastante movido para mí, pero créeme que después del café que me tomé ya espanté el sueño. —¿Te animas con otro café? —Yo jamás le digo que no a un cafecito. Y por la forma en la que Rita lo dijo Frank no pudo evitar reír y dijo —por favor nos trae dos cafecitos. Esa noche Rita le contó que al día siguiente iría a su cita para conocer al CEO de la compañía donde había pedido el traslado, le contó que estaba muy emocionada y que no sabía bien ni siquiera el nombre de la persona para la cual esperaba trabajar, la verdad es que casi sin darse cuenta Rita ya había hablado bastante y Frank tenía toda la atención puesta en ella, al poco rato pidieron unas margaritas y esa conversación duró hasta casi las dos de la mañana donde la verdad Rita habló incluso de su familia y hasta de su ex. —No puede ser ya son las dos y mañana es decir hoy debo estar lista antes del mediodía para mi entrevista y de seguro ya te tengo mareado con mi vida —dijo Rita.   —No te tienes que preocupar de nada estoy seguro de que puesto es tuyo además me ha gustado mucho poder conocerte mejor —dijo Frank que no dejaba de sentirse como nunca con una mujer, había algo en Rita que no entendía que era, pero le gustaba mucho tal vez mas de lo normal. —Dices tan seguro lo de mi trabajo que quiero creerte y gracias por tu paciencia al final saqué toda mi vida contigo. Frank le dejó su número de teléfono en una servilleta y ambos se levantaron para ir al ascensor, Rita se bajó en el quinto piso y Frank se despidió besando la mano de Rita, ella sintió que él era todo un caballero y cuando salió del ascensor antes que la puerta se cerrara se giró para verlo por última vez después caminó hacia su puerta y cuando entró vio que su hermana la estaba esperando. —¿No se suponía que tenías sueño? —le dijo Rita al verla sentada en un sofá junto a la ventana. —Tenía, tiempo pasado, pero se me quitó apenas crucé por esa puerta, de hecho, me puse a leer unas novelas románticas y que crees de puro leerlas ya me enamoré de un tal Javier según leí es el dueño de una constructora en Chile y conoce a una Angélica.  —Pero te apuesto que no sabe cocinar —dijo Rita riendo. —A ese Javier le perdono que queme el agua, pero dejemos al jefe, vecino y lo que sigue cuéntame ¿qué pasó? ¿de qué hablaron? —La verdad creo que la que habló sin parar fui yo. —¿Y te escuchó? —Todo el rato, hasta me puso atención, he hizo preguntas de lo que me gustaba, de cómo era mi trabajo sabes por momentos sentí que estaba en una entrevista de trabajo. —Bueno hermanita como veo que aquí no hay información nueva me voy a dormir hablamos hoy en la mañana y prepárate que es tu entrevista de trabajo. —¿Por qué me tenías que recordar eso? tan bien que iba. Esa mañana ambas se levantaron muy temprano a pesar de que tenían mucho sueño, antes de bajar a tomar desayuno Celia que era muy buena maquillando le ayudó con el pelo y el maquillaje y también se preparó ya que de seguro hoy vería a la jefa como todos le decían y en una de esas también a Carl, bajaron al restaurante del hotel y después Rita se fue a su entrevista de trabajo, el edificio era enorme y muy elegante, parecía que se podía ver el reflejo hasta de las pisadas en el piso de mármol, en la entrada la atendió seguridad quien le entregó el pase para que subiera al último piso, subió al ascensor casi salido de una película de ficción con todos los botones de los 35 pisos que ese edificio tenía, durante esos segundos su corazón latía fuerte era como si supiera que algo grande estaba a punto de suceder, se bajó en el último piso, cuando las puertas se abrieron se dio cuenta que en esa oficina aunque todo era elegante se notaba que aun le faltaban algunos toques, caminó hacia la recepción que aunque sólo estaba a unos pasos sintió como si hubiese sido un pasillo largo allí se encontraba una joven bastante guapa  y cuando le entregó su carpeta y ella leyó su nombre le pidió que se sentara unos minutos entró a una oficina que se encontraba al fondo del lugar y sólo un minuto después salió para avisarle que la estaban esperando, Rita se sorprendió, si bien es cierto ella venía a presentarse por la oportunidad de trabajo le parecía extraño que no hubiese más gente citada y cuando entró a la oficina vio que la silla principal junto al escritorio estaba girada hacia la ventana así que no podía ver quien sería su jefe sólo escuchó —Adelante, tome asiento por favor. —Muchas gracias, mi nombre es… —Muy buenos días, Rita, tome asiento por favor —dijo Frank con un tono muy serio. —¡Frank! ...no perdón señor Broderick —respondió Rita que se encontraba realmente impresionada, aunque por la frialdad al saludarla ya no sabia que pensar. —Tranquila, revisando su hoja de vida creo que usted es la persona que quiero trabaje junto a mí. —¿De verdad? Muchas gracias prometo tener cuidado y no derramar nada. —Eso espero, le aviso que comienza hoy y tenemos un almuerzo de negocios. Mientras tanto Rita casi no podía creer que Frank era el CEO de la compañía y que ella estaría trabajando junto a él y aunque estaba muy emocionada no podía dejar de pensar «Ya no se si esto será regalo o penitencia» mientras tanto Frank pensaba «Espero estar haciendo lo correcto porque no puedo negar que el caribe tiene lo suyo»
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