Cuando llegaron los paramédicos le tomaron los signos vitales, los cuales eran inestables. Presentaba una fuerte contusión en la cabeza, motivo por el cual seguía inconsciente. Lo llevaron de inmediato al hospital más cercano. Al llegar le hicieron todas las pruebas necesarias y entre sus cosas habían encontrado su documentación por lo que pudieron dar con su familia, ya que el muchacho aún no despertaba. Llamaron a la madre quien inmediatamente se comunicó con Becca para darle a conocer la noticia y se dirigió al hospital de inmediato.
Becca no lo podía creer. Salió de su casa rápidamente, estaba en estado de shock, temblaba de arriba hacia abajo. Al llegar al lugar preguntó desesperada por Alex. Cuando se dirigía a la habitación donde éste estaba internado, se topó con Berenice, la cual le pidió que aguardara un momento en el pasillo por qué debía decirle algo muy importante.
La muchacha desde fuera logró ver a Alex, que se encontraba todo vendado y lastimado, la angustiaba demasiado verlo en ese estado, el corazón le dolía demasiado y deseaba poder abrazarlo.
-Cariño, tengo que decirte algo sumamente importante. Espero lo puedas comprender, pero por el momento no podrás ver a Alex- dijo con la voz quebrada y lágrimasen los ojos.
-Pero, ¿Por qué? ¿Qué sucede?- Preguntó la muchacha preocupada.
-El doctor nos ha dicho que debido al fuerte golpe que recibió en la cabeza producto del accidente, mi Alex perdió la memoria o parte de ésta. No puede recordar sus últimos años. Te digo esto porque…- y fue interrumpida por Becca quien concluyó aquella frase con:
-No me recuerda…-
- Lo siento mucho. Pero por ahora debemos esperar a que él vuelva a recuperar la memoria, aunque no nos dieron muchas esperanzas- concluyó ella sin poder mirar a los ojos a la pobre muchacha en ese momento.
Becca no pudo evitar que las lágrimas la inundaran y el dolor tan agudo que sentía como si una daga la atravesara lentamente y la consumiera por completo. Salió corriendo de allí destrozada. En la puerta de entrada se topó con Caleb, quien al verla así le preguntó qué era lo que había pasado, y si Alex se encontraba bien, pero ella solo podía llorar, sin pronunciar palabra alguna. La muchacha lo dejó y se fue corriendo. Caleb quería con todas sus fuerzas seguirla, pero sintió la necesidad de entrar y de ver cómo se encontraba su amigo. Al ingresar a la habitación vio que estaba semi sentado todo vendado y comiendo una gelatina que su madre le daba de comer.
-¡Hola amigo! No veo las horas de salir de este horrible lugar. Y aunque me duele la cabeza quisiera irme de inmediato. Saben que detesto los hospitales. No puedo recordar lo que sucedió. No recuerdo en absoluto el accidente. Además, mamá me dijo que pasaron muchas cosas durante estos últimos años, las cuales yo…- dijo aturdido y desconcertado.
Caleb estaba totalmente sorprendido y es allí que comprendió lo que le pasaba a Becca.
-¡Así es!- exclamó Caleb. -Pasaron muchas cosas amigo.- Y allí se quedaron charlando por un rato.
Mientras tanto, Becca estaba destrozada. No podía creer lo que estaba viviendo y no sabia qué hacer. Si hablar con él y ver si lograba hacer que recordara algo de lo que vivieron, ya que su amor era inmenso, y es que ¿Cómo era posible que ese accidente haya logrado borrar su amor?, O si simplemente debía esperar.
Lloró amargamente toda la tarde y nuevamente se encerró en su habitación. Eloísa ya no sabía cómo ayudar a su desconsolada nieta.
Ya de noche, llamaron a la puerta. Era Caleb, quien necesitaba ver a Becca. Sabía que estaba muy triste y no quería dejarla sola y mucho menos en esos momentos tan difíciles y amargos. La anciana lo invitó a pasar y estaba convencida que él podía hacer algo por su nieta.
Subió a la habitación, llamó a la puerta, pero Becca no respondió. Lo intentó unas cinco veces más, hasta que la puerta se abrió. La muchacha tenía la sonrisa desdibujada y una mirada totalmente oscurecida. Sus ojos hinchados de tanto llorar y casi secos que lloraba sin lágrimas, pues había derramado tantas que ya no le quedaba ninguna.
-¿Qué quieres?- Preguntó desanimada.
-¿Quiero saber cómo estás? Y se que es una pregunta que está de más, pero quiero que sepas que cuentas conmigo.- dijo él buscando sus ojos.
Ella solo se recostó en su cama y no pronunció palabra. Él, se sentó en el sillón violeta que se encontraba del lado de la ventana y permanecieron en silencio hasta que…
-Es hora de que deje de sufrir. No quiero llorar más, me cansé. Estoy harta de todo esto. Voy a olvidarme de todo. Se que estaré bien. No quiero que te preocupes por mi.- Dijo secándose las últimas gotas que caían por sus mejillas y mirándolo a los ojos exclamó: -Gracias por estar siempre. Eres el mejor y único amigo que he tenido en verdad. Y sé que te lo he dicho cientos de veces
-Becca, este tiempo difícil va a pasar. Y verás que Alex va a recordar todo. ¿Cómo no lo haría? si te ama.- Dijo dándole ánimos.
-Por favor, no quiero que me vuelvas a hablar de él. Lo olvidaré, no es la primera vez que me pasa esto. Huí para olvidar a personas que me hicieron mucho mal. Pasé lo peor que a una persona le puede pasar. Así es que esto también lo voy a superar. No quiero que lo vuelvas a mencionar, necesito y deseo estar bien, por mi y solo por mi- Concluyó ella.
-¡Está bien!- respondió él admirando la determinación que había tomado.
-¿Qué te parece si vamos mañana al lago? Estoy lista para salir. Es tiempo, no puedo vivir encerrada entre estas paredes para siempre.- exclamó ella con una sonrisa un tanto forzada.
-Si, claro. Me parece que es una buena idea. Pero hay una última cosa que tengo que decirte. Alex no recuerda que nos hayamos peleado. Sigue siendo mi amigo, el de antes que nos disgustáramos. Es raro porque perdió algunos recuerdos y los de los últimos años. Por eso creo que te lo tengo que decir ya que es muy probable que salga conmigo, así como en los viejos tiempos. Para él es como si no hubiese pasado nada.- Dijo el muchacho mirando hacia un lado.
-Si. Está bien. Pero no saldré con ustedes, pues solo lo haré contigo, lo digo hasta que supere por completo todo esto… Bueno, supongo que me vas a ayudar…- dijo algo nerviosa.
-¡Claro que sí!- respondió acercándose un poco más a ella.
-Entonces lo dejamos así. ¿Pasas por mi mañana después del almuerzo? Preguntó después de un profundo suspiro.
-¡Aquí estaré!- exclamó con su inmensa sonrisa.
-Te acompaño hasta la puerta.- Dijo ella. Aunque sus ojos y su nariz estaban más rojos que un tomate, con una sonrisa le demostró que deseaba estar bien y lo agradecida que estaba por contar con su amistad.
Bajaron juntos las escaleras mientras reían sobre algo que dijo él. Eloísa se alegró al verla más animada, pues después de haber llorado por horas, ahora se veía diferente, como si realmente no hubiese pasado nada. Lo cual, le dio gusto porque prefería verla así de animada hablando con Caleb, que verla sufrir sola y encerrada.
-¡Mañana paso por ti!- exclamó Caleb mientras se adentraba a su camioneta.
-¡Nos vemos pronto!- se despidió ella realizando un gesto con la mano.
Al cerrar la puerta, el desánimo quiso apoderarse nuevamente de ella, pero de inmediato lo rechazó. No quería volver a estar así. Decidió que quería vivir la vida pero sin involucrarse emocionalmente con nadie, porque siempre que lo hacía salía perjudicada. Quería poder hacer lo que quisiera sin depender de nada ni nadie.
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¿Es eso algo posible?