Capítulo 14

1856 Words
Narra Teo Quedarme en la cama cuando no tengo que salir temprano es lo que mejor se me da, pero hoy me desperté pronto y no puedo dormir, ¿será en la forma que le hable a Antonio el pasado domingo? Pero es que no me cabe en la cabeza tener a alguien al frente y saber que el corazón que late en su pecho es el de mi Karla, ¿Será que simplemente no quiero aceptar que su corazón está en cualquier rincón del mundo? Aún recuerdo como le rogué a Antonio que no lo aceptara. *- Antonio por favor, no lo aceptes, te lo pido. - Los médicos nos dejaron solos al ver la reacción que tuve al enterarme que los órganos de mi aún esposa serán donados. - Tú eres el padre y yo el esposo, entre los dos podemos impugnar ese papel, por favor. - Teo, créeme que no estoy de acuerdo. - Me dice con su voz entrecortada. - Pero no puedo hacer nada, está la firma de ella en esos papeles y... es lo que ella quiere que se haga. - Podemos decir que es falsa. - Digo sin pensarlo dos veces. - ¿Estás loco Teo? - Pregunta mi hermana que está al otro lado de la habitación sin querer opinar, pero parece que mi comentario acabó con su paciencia. - ¿No te das cuenta que ella quiere salvar vidas? - Mari no te metas. - Digo mirando a Antonio. - Pues si me voy a meter ¿Crees que ella no es mi amiga? ¿Crees que sólo a ti te duele lo que está pasando? Pues te digo que no eres el único que sufres con todo esto, ¿No te das cuenta de cómo está Antonio? Tienes que pensar en que hay una persona en el mundo que por una decisión que tomó Karla en algún momento puede salvar su vida, no pienses sólo en ti Teo, piensa en lo que ella quería. - No vuelvas a decir esa palabra, porque Karla aún está viva. - Le digo con toda la rabia que sale de mi disfrazadas de lágrimas. - Teo, son las máquinas que nos hacen creer que aún respira, y si no dejamos que se la lleven, su firma en ese papel no valdrá para nada. - Habla Antonio hecho un mar de lágrimas. Mis padres y Salva estaban en la habitación pero no dicen nada, me quedo escuchando lo que me dice y no puedo creer que esté pensando esto de desconectar a mi esposa para que otra persona se salve. - Necesito verla. - No digo nada más y salgo de esa sala de espera improvisada que nos han hecho y voy a su habitación. Me quedo mirándola desde la puerta y es que aún no puedo creer que esté postrada en esa cama y conectada a esas máquinas, no puedo creer lo que está pasando, me acerco a ella y tomo su mano entre las mías. - Amor. - No puedo seguir hablando porque las palabras se traban en mi garganta. - ¿Por qué nunca me dijiste que habías firmado ese papel? Aún tengo la esperanza que despiertes y la verdad es que no me apetece nada firmar esa petición, ¿Sabes? Es que no me veo en una vida sin ti. Me duele mucho el pecho al verte así y el saber que perdiste a nuestro bebé y que también vas perdiendo esta batalla. Me quedo mirándola y no puedo creer que estas máquinas es lo que la mantenga con vida, si es que a esto se le puede llamar vida. - ¿Qué hago? - Me limpió las lágrimas después de unos minutos pensando en todo lo que me dijo Mari. - Lo voy hacer por ti, porque sé que eres de las personas que darías todo para ayudará a otros, porque lo has dejado escrito y porque no soy egoísta como Mari cree, por el hecho de que no... no te quiero dejar ir, porque no sabré vivir sin ti, lo único que espero es no enterarme nunca de quien se ha quedado con tu corazón, eso no lo soportaría, no lo soportaría amor mío, no soportaría saber que alguien se quedará con ese corazón que en parte me pertenece a mi. Me levanto y le doy el último beso en los labios, un beso dulce pero a la vez frío. - Te amo y nunca, nunca me olvidaré de ti en lo que me quede de vida. Te amo, te amo.* Al abrir los ojos vuelvo a mi realidad, a esta realidad que lo único que me mantiene con ánimo es la fotografía que de muchas maneras me sigue uniendo a ella y mi familia incluido Antonio. - Tengo que pedirle disculpas por cómo le hable, desde ese día no he querido hablar con él. - Miro la hora y sé que está en la Universidad y no lo pienso dos veces para prepararme e ir a la uni. - Antonio. - Lo llamo aún sabiendo que se dirige a una de sus clases. - ¿Qué haces aquí? - Pregunta sin decir mi nombre y mirando a todos lados. - Es que... necesitaba pedirte disculpa por mi comportamiento del domingo y también por no contestarte las llamadas. - Si, y a parte de eso revolucionar a todas las niñas cuando se enteren que estás aquí. - Me dice con una sonrisa y eso me demuestra que no está enojado conmigo. - Tengo mi disfraz puesto. - Le digo y nos reímos. - Ven entra antes de que te vean. - Dice mientras tira de mí para que entre al salón y la verdad es que es bastante grande. - ¿Y se llena todo el salón de tus alumnos? - Pregunte sorprendido por el tamaño de este salón. - Si. Teo, como se nota que tenías años que no pisabas una universidad. - Me dice en tono burlón. - Venía a buscar a Karla, pero me quedaba fuera. - Digo después de meditar un momento y reímos. Nos quedamos hablando un buen tiempo ya que su clase aún no empezaba, le mencioné esas sensaciones raras que voy teniendo algunas veces y él me contó que a veces se siente así, como si volvería a ver a Karla. Hablamos de ella, de él, de mí y de la próxima reunión en casa la cual él no tenía pensado ir, pero logre convencerlo. - Bueno, me voy antes de que empiecen a llegar. - Ten cuidado cuando estés saliendo, que a esta hora van entrando muchos alumnos. - Tranquilo, ya me las arreglaré. Me despido y cuando voy saliendo veo como un chico por ir corriendo se lleva a alguien por delante, y para el colmo no le ayuda a recoger la carpeta que se le ha caído, hago el intento de ir a ayudar pero llegan otras chicas al lado de ella para ayudarle, al mirarla siento como esa sensación vuelve a mi pecho, reaccionó cuando ella lleva sus mano libre al pecho y empieza a mirar para todos lados como buscando a alguien, es Arlette, sonrió al reconocerla. Pero salgo de allí corriendo y al llegar al coche me quedo pensando en ella y en esa sensación rara que voy sintiendo, últimamente me va pasando en todas partes, ¿Será que me volveré loco? O es que ¿Ella me sigue a todas partes? Bueno aunque ahora soy yo el que está en su zona, el sonido de mi teléfono me devuelve a la realidad. Narra Arlette Suena el despertador y la verdad es que no me quiero levantar pero, hoy menos que nunca puedo faltar a esa clase ya que vendrá el profesor después de dos semanas mandando a su ayudante, me levanto y cuando estoy lista salgo a desayunar rápido para irme a la uni, ya Dani se había ido, tiene muy poco tiempo en casa por estar preparando la agenda definitiva de Teo que después que logró permisos para llevar la exposición a otras galerías de España no tienen descanso. Todo el camino escuchando canciones, Dani me deja el coche para que yo no ande mucho en metro y ella se va en taxi, bueno eso dice, el otro día vi por la ventana y el coche donde se subió no tenía pinta de taxi, pero dejaré que sea ella quien tome la decisión de contarme con quien sale. Voy caminando por el pasillo que lleva al salón de clase tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta que venía un chico corriendo a toda prisa hasta que me dio un golpe en el brazo haciendo que se me caiga la carpeta, me quedo mirándole creyendo que me ayudará pero sigue corriendo como si no ha pasado nada, me pongo en cuclillas para recoger mientras niego con la cabeza y es cuando siento esa extraña sensación en mi pecho, las chicas llegaron y me están ayudando a recoger, cuando me pongo de pie siento aún más fuerte los latidos y no hago más que ponerme la mano que tengo libre en el pecho y empiezo a buscar a Teo por todos lados ya que es cuando estoy cerca de él que me siento así, pero, es imposible él no estará en la Universidad. Les digo a las chicas que estoy bien y nos vamos al salón, al ver al profesor me quedo petrificada, es como si lo conociera de algún lugar, él se da la vuelta y nos quedamos mirando mientras todos van tomando sus asientos, ahora mismo tengo unas ganas de abrazarlo, mis ojos se cristalizan porque no había sentido esta sensación desde que murió mi padre, quiero reaccionar e ir a mi lugar pero él empieza a caminar hacia mi. Narra Antonio Después de hablar con Teo nos despedimos y sólo espero que pueda salir de aquí sin ser visto, sonrió al imaginar la que se podría liar si alguien se da cuenta que está aquí, siento como los chicos empiezan a entrar y van ocupando sus lugares, estoy de espalda a la puerta arreglando unas carpetas y solo voy respondiendo los buenos días de los que van entrando. Tengo esa sensación de la que hace poco hable con Teo, es como si sintiera a mí Karla aquí muy cerca de mí, decido ignorar un poco esa sensación y miro a los chicos para que no me crean un ogro. Al darme la vuelta veo a una alumna y al cruzarse nuestras miradas siento esa paz que sólo sentía con mi niña, tengo ganas de ir y abrazarla pero me contengo, aún así no aguanto y me acerco a ella, no es normal que sienta esto y sin haberla visto antes por aquí. Nos dedicamos unas sonrisas, de esas sonrisas sinceras que entregas con el corazón. - ¿Eres nueva? - Si. Mi nombre es Arlette. - Se presenta extendiendo la mano en forma de saludo. - Antonio Lizardo. - Digo estrechando su mano y sintiendo como si estrechara la mano de mi niña, ella es la que reacciona y se suelta para ir a su lugar. Empiezo la clase como siempre y me presento para aquellos que vinieron después de la primera clase ya que después no pude volver por mi problema de tensión, y es algo inexplicable pero ahora tengo más ganas que nunca de vivir y estar bien.
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