No se que me pasa, pero no soporto que Teo se meta en mis cosas y la verdad es que tampoco lo quiero tener cerca.
- Hola. - Le digo a Alberto y a Dani cuando llegó donde están.
- ¿Ahora vienes? Ya salimos y tenemos pensado dar una vuelta por el barrio antes de comer. ¿Vendrás con nosotros? - Me dice Dani.
- No, vayan ustedes. - Los dejo donde están y voy a la piscina.
Me quedo en una esquina para no mojarme el pelo y trato de relajarme cerrando los ojos hasta que una voz me interrumpe.
- Hola. - Abro los ojos poco a poco al escuchar a alguien saludar y le regaló una sonrisa.
Narra Teo
- ¿Qué haces aquí? - Me pregunta de muy mala leche al encontrarme en el estudio que mi padre le dejó para que trabaje
- Yo, lo siento es que. - Me doy la vuelta rápidamente tratando de excusarme.
- Me da igual lo que vayas a decir, cerré la puerta para que nadie entrará a ver, y claro, tú vienes y entras sin importarte nada. - Me dice sin dejar que termine de hablar.
- No, es que pase. - Trato de hablar pero no me deja.
- Me da igual que no te aguante las ganas de estar mirando lo que no tienes. - Karla no era así, ella no puede tener su corazón la forma en como ella me ha hablado no puedo creer que sea ella quien lo tenga y si es así, ¿Qué le ha hecho al corazón de mi niña?
- Si lo dices por lo de la carpeta, lo siento. - Y me vuelve a interrumpir.
- No quiero que te metas en mis cosas, y se que es tu casa, pero me han dejado este lugar para trabajar no para que tú vengas a mirar cuando se te dé la gana.
- Arlette, ¿Puedes tranquilizarte? No estoy haciendo nada, sólo pase y me dio curiosidad.
- A mi no me grites. - Aquí es que me doy cuenta que he alzado la voz.
- Tu también me estás gritando. - Veo que ella también se da cuenta que nos estamos gritando. -Cállate. - Me quedo mirándola sin entender, no he dicho nada ¿Por qué me manda a callar?
- No he dicho nada. - Le digo para defenderme.
- Vete por favor. - Me pide abriendo la puerta para que salga pero me quedo mirándole sin moverme de donde estoy, mi Karla no es, no era así, ella no puede tener su corazón. - Que te vayas. - Me vuelve a gritar para que salga y eso hago, pero me voy con el corazón más roto de lo que ya estaba.
Cuando cierra la puerta me quedo aquí parado con la esperanza de que la vuelva abrir y me pida que no me vaya, pero no sucede.
- ¿Les pasa algo? - Pregunta Mari a mi espalda.
- No se. - Digo dándome la vuelta para mirarla.
- ¿Ella te gusta?
- Tenía la esperanza de que fuera parecida a Karla. - Al decir eso Mari me mira con los ojos bien abiertos.
- ¿Estás loco? - Dice tirando de mi para entrar en mi estudio. - A Karla no la encontrarás en nadie, ella era, escúchame bien, era única, era... no hay nadie igual que ella.
- ¿Ni aún llevando su corazón? - Pregunto de la nada y Mari me mira como si estuviera loco.
- ¿De qué hablas?
- Todo coincide Mari, desde que Dani entró a trabajar con nosotros me siento diferente, cuando hable con su hermana pequeña me dijo que su otra hermana estuvo a punto de morir pero que un milagro la salvó, cuando tenía a Arlette a par de metros de mi sentía como mi corazón y mi cuerpo reaccionaban. - Sigo hablando y Mari no dice nada, sólo me mira. - Después me entero que estudió derecho pero que después de que un corazón le salvara la vida quiere estudiar ingeniería civil, después lo que me dice su hermana y Alberto sobre los dibujos que hace, cuando Dani me dice que en su vida había dibujado, hablo con Antonio y me dice que cuando ella está en su clase siente a su hija cerca. Mari, la primera vez que la tuve frente a mí sentí que mi corazón se quería salir, sentí como me iba quemando a cada distancia que se acortaba entre nosotros, me dio miedo y no deje que me tocara y salí corriendo, Mari, un día que acompañó a su hermana al estacionamiento de la galería ya que se quedaría con el coche de su Dani se desmayó y yo sentía que mi alma se iba desprendiendo de mi cuando la veía caer. - Me quedo unos segundos en silencio recordando aquella sensación y Mari me abraza. - Cuando despertó mi alma volvió y en ese momento sólo vi a Karla, pero cuando nuestras miradas se cruzaron y puso su mano en mi mejilla me quemo, me quemo tan fuerte que me dio miedo y me aleje de ella y para el colmo cuando llegaron hoy ella me enseña un dibujo de esta casa que había hecho en el camino sin haberla visto nunca.
- Teo, son coincidencias tu mismo lo dice.
- No creo en las coincidencias. - Digo limpiándome las lágrimas.
- ¿Qué vas hacer? En todo caso de que lleve el corazón de Karla no puedes hacer que sean iguales, tiene un carácter diferente, escuché cuando se estaban gritando, cosa que nunca hiciste con Karla.
- Tengo que acercarme a ella.
- Si te sigues metiendo en sus cosas, no lo vas a lograr.
- Ayúdame. - Le pido a mi hermana.
- Y a ti ¿Quién te dijo que me voy a meter en esta historia? Además no creo que lleve el corazón de Karla, se supone que es confidencial y que ni siquiera los médicos saben de donde viene a donde va un órgano donado.
- Me vas ayudar porque soy tu hermano pequeño. - Le digo poniéndole mi mejor cara de súplica.
- No te aseguro nada. - Me dice saliendo y dejándome aquí.
No me voy a quedar aquí encerrado cuando ella esté allí, no voy a dejar que la poca diferencia que tengamos ahora me aleje de ella, al salir veo a Dani y Alberto que van bajando las escaleras.
- Anda, hasta que tú también apareces. - Dice Alberto cuando se acerca y me da palmadas en el hombro.
- ¿Van de salida? - Pregunto para cambiar de tema.
- Muy astuto como siempre, te pareces tanto a mi hermana con eso de cambiar de tema. - Dice Dani riendo.
- Si hermano, ¿Nos quieres acompañar? - Pregunta Alberto.
- ¿Arlette va? - Pregunto con curiosidad y ellos niegan con la cabeza. - Bueno, entonces me quedo para que no se sienta sola.
- No creo que se sienta sola, está hablando desde hace rato con tu hermana y jugando con las niñas.
- Igual me quedo, me duele un poco la cabeza.
- Tú y yo hablaremos luego. - Me dice Alberto. - Estaremos aquí a las dos y media.
- No comemos hasta las tres. - Le digo.
- Igual no vendremos tan tarde.
- Vale, hasta luego. - Les digo y salgo a la piscina.
- ¿Qué te pasa bro? - Me dice Juan cuando me ve salir.
- Nada. - Le contestó a la defensiva.
- Ni tu te lo crees, pero si no quieres hablar no pasa nada.
Me quedo sentado mirando como sonríe junto a mi hermana y las niñas, la verdad es que no se parece en nada a Karla lo que no entiendo es que si no. se parecen en nada ¿Cómo es que me siento igual que cuando estaba con ella?
Tengo que acostumbrarme a que no tienen el mismo carácter, que ahora tengo que conocer a otra persona con el mismo corazón que me tenía enamorado desde pequeño.
- Hey bicharraco. - Recibo a Toby con los brazos abiertos. - Te gusta Arlette ¿Verdad? - Le pregunto y él mueve la cola como si entendiera y empieza a corretear por todo el jardín y yo detrás de él.
- Toby ven aquí. - Lo llamo porque veo que se acerca donde está Arlette y con el humor de hace rato no quiero que se moleste porque el perro vaya a jugar con ella.
- No pasa nada. - Me dice recibiendome con los brazos abiertos.
¿Cómo es que conmigo no es así? Tengo que acercarme a ella como de lugar, tengo que conocerla y saber cómo funciona el corazón de mi niña en ese nuevo cuerpo.