Capítulo 24

1433 Words
Narra Arlette Entré al estudio que me dejaron para trabajar dejando todo sobre una de las mesas y sentándome de golpe en la silla que está al lado. ¿Pero qué me pasó? ¿Por qué le habló así? - ¿Aún lo preguntas? Lo que pasó es que te dio miedo a que él vea los dibujos que has hecho de él. - Me pego en la cabeza para que mi yo interior termine de hablar y me deje tranquila. Dejo todo pensamiento y me pongo a trabajar, plasmó el plano de la casa en lo que será el suelo de la misma. No se que tanto tiempo ha pasado, lo que si se es que veo el resultado que voy obteniendo y es bueno, ya tengo las paredes hasta la mitad. - Adelante. - Digo cuando unos toques a la puerta me devuelven a la realidad. - Hola. - Dice una de las sobrinas de Teo asomando un poco la cabeza. - Pasa. - Le digo. - Ven acércate. - Gracias. - Dice sin apartar la vista de la maqueta. - ¿Te gusta? - Le pregunto al ver el interés. - Es increíble, pero aún le falta ¿Verdad? - Pregunta entusiasmada y acercándose con cuidado de no tocarla. - Si, falta terminar de levantar las paredes y la verdad es que me gustaría decorar el interior y poder levantar el tejado y así ver el resultado final. - Me gusta mucho. - Me dice con una sonrisa. - ¿Me querrás ayudar en la decoración? - ¿Puedo? - Me pregunta sorprendida. - Claro. - Le digo sonriendo. - Pero qué tonta soy, venía a buscarte para que vengas a la piscina. - Te enviaron Alberto y Dani ¿Verdad? - Sí y también me enviaron a buscar a mi tío que aún no ha bajado, y es muy raro en él con lo mucho que le gusta estar en la piscina con nosotras. - Dice cruzándose de brazos. - Bueno, me voy a buscarlo, te espero para que juguemos. - Me dice y sale corriendo. ¿Será que Teo se sintió tan mal por la forma en que le hable antes? - Obvio que se sintió mal, sólo a ti se te ocurre hablarle así a Teo Santamarina. - Y a mi que me importa que sea quien sea, si no quiero que vea mi carpeta no la verá y punto. - Pienso en voz alta y no me puedo creer que empiece a hablar conmigo. Decido salir un poco ya que ni a beber agua he querido salir de aquí. - Para no toparte con él. - Me estoy cansando de mi yo interior. Dejo todo tal cual, total aún me quedan sábado y domingo por la mañana para terminar y por ahora está muy adelantado por lo tanto puedo ir un momento a la piscina, aunque él esté allí, además tengo que pedirle disculpas por la forma que le hablé hace rato. Salgo a la piscina y veo a Alberto y mi hermana dándose unos besos no apropiado por el lugar donde se encuentran, miro a los lados y las niñas no le están prestando atención y sigo mirando pero no veo a nadie más. - No te hagas la tonta, estás buscándole. Pongo los ojos en blanco y ya veo que me toca lidiar con mi yo interior por el resto de mi vida. - Más cuidadito con los besos que hay niños alrededor. - Digo cuando paso cerca de ellos haciendo que se despeguen y me hacen reír. - Tienes razón cuñadita. - Me dice Alberto. Voy hacia una tumbona y me siento en ella, las niñas llaman mi atención al pasar corriendo detrás de Toby, veo que Regina busca una manguera y empieza a querer mojar al perro pero son ellas y José los que terminan empapados y eso hace que me ría de cómo han quedado. - Hola. - Me doy un susto ya que no esperaba a nadie y aún más al reconocer la voz. - Perdona, no quise asustarte. - No pasa nada, es que estaba entretenida mirando cómo juegan tus sobrinos con Toby. - Así son siempre, nunca dejan tranquilo al pobre bicharraco. - Pobre a dicho a un perro que si se pone en dos patas es casi más grande que yo. - Toma. - Dice entregándome una copa y me quedo mirándola. - Es Gin-tonic, espero que te guste. - Gracias. - Digo tomando la copa y llevándola a los labios para probar. - Un poco fuerte para mi gusto, pero sabe bien. - Si quieres lo arreglo. - Me dice poniéndose de pie ya que se había sentado en la tumbona de al lado. - No tranquilo, está bien así en un momento el hielo hará que esté menos fuerte. - Sonríe y se vuelve a sentar para quedarnos en un silencio un tanto incómodo. - Teo. - Arlette. Dijimos a la vez y en ese momento me dio un escalofrío que me hizo estremecer. - Dime. - Me dice a la vez que yo también le dije dime. Es incómodo hablar a la vez lo mismo, hasta más que este silencio que nos está envolviendo. Te gusta, no lo niegues, sólo tienes que ver como te quedas mirándolo. Muevo mi cabeza de lado a lado para hacer que deje de hablar. - Que me ibas a decir. -Hablo yo para romper el silencio. - No, dime tú primero. - Niega con la cabeza para que empiece yo a hablar. - Vale, sólo quería pedirte disculpas por la forma en que te hablé antes. - Le digo pero no le puedo sostener la mirada y vuelvo a mirar a los niños jugar con el perro. - No pasa nada, es sólo que no me esperaba esa reacción de tu parte, por eso me fui. - No soy así, de verdad. - Me gustaría conocerte pero, necesito tiempo. - ¿Tiempo? - Preguntó con dudas, ¿Para qué necesita tiempo? Está loco. La que está loca por besarlo eres tú. Dice mi yo interior y me pongo de pie sin pensarlo mucho y me alejo de él. - Espera, ¿Dónde vas? ¿Por qué te vas así? Por dos razones dijiste que necesitas tiempo y porque no quiero besarte. ¿Puedo callar de una vez a mi yo interior? - Voy a ponerme el bañador. - Digo y me voy dejándolo allí parado. Le pregunto a mi hermana cual es la habitación que me asignaron y para el colmo entre los dos llaman a Teo para que sea él quien me diga cual es, ¿Eso puede ser peor? Pero si es mejor así aprovechas y lo besas. Empiezo a caminar hacia la casa antes de que llegue para recriminarle a mi misma por dejar que mi yo interior tome fuerza sobre mi. - Arlette, espera que te acompaño. - Dice Teo detrás de mí. Respiro fuerte y me detengo a esperar ya que no se a donde iré. Me acompaña a la que será mi habitación por dos noches, entre sin decir nada y sin apenas mirarlo y al cerrar la puerta siento que la detiene. - ¿No dejarás de hablarme? - Pregunta cuando me doy la vuelta para terminar de cerrar. Me río. - Dices que quieres conocerme pero que necesitas tiempo, perfecto tiempo tendrás. -Digo sonriendo y cierro la puerta. Miro a todos lados veo la maleta que traje en una esquina la busco para sacar el bañador. Cuando terminó de cambiarse bajo las escaleras y al pasar por el pasillo de donde está el estudio donde estoy haciendo mi trabajo veo la puerta abierta cuando yo no la deje así. - ¿Qué haces aquí? - Preguntó de mal humor. - Yo, lo siento es que. - Se da la vuelta y empieza a hablar pero no lo dejo. - Me da igual lo que vayas a decir, cerré la puerta para que nadie entrará a ver, y claro, tú vienes y entras sin importarte nada. - No, es que pase. - Me da igual que no te aguante las ganas de estar mirando lo que no tienes que ver. - Le vuelvo a interrumpir. - Si lo dices por lo de la carpeta, lo siento. - No quiero que te metas en mis cosas, y se que es tu casa, pero me han dejado este lugar para trabajar no para que tú vengas a mirar cuando se te dé la gana. - Arlette, ¿Puedes tranquilizarte? No estoy haciendo nada, sólo pase y me dio curiosidad. - A mi no me grites. - Tu también me estás gritando. - Cuando habló me doy cuenta que los dos estamos gritando. Sigues con miedo a que vea tus dibujos. - Cállate. - Me grito a mi misma y cuando miro a Teo me está mirando. - No he dicho nada. - Me dice para defenderse. - Vete por favor. - Le digo abriendo la puerta para que salga y se queda mirándome sin moverse de donde está. - Que te vayas. - Le gritó para que salga de una vez.
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