Capítulo 23

1428 Words
Sé que Dani es capaz de eso y mucho más, me sonrío por lo que dice y me quedo pensando y si, lleva razón, tengo que hablar con ella y explicarle todo lo que me hace sentir y por qué no quizás volver a enamorarme. Creo que el destino me da una segunda oportunidad para encontrar un nuevo amor y poder conquistar el mismo corazón dos veces aunque esté en cuerpo diferente. - ¿Qué hacen? - Pregunta Alberto al entrar. - Diciéndole al cabezota este que tiene que hablar con mi hermana. - Dice Dani haciendo que Alberto se ría. - Pues creo que si, los dos tienen que hablar, pero ahora hay que ir a desayunar. - Si, porque nos has hecho venir muy temprano para desayunar juntos y tengo hambre. - Dice Dani haciendo que sonriamos. - Tienen razón, vamos a desayunar. - Digo saliendo y dejándolos. Al salir escucho a Mari que le pregunta a Arlette el por qué está nerviosa a donde ella responde que no son nervios y que no sabría como explicarlo, cosa que yo también me siento así y la entiendo. - Dice la verdad. - Digo a espalda de Arlette y veo como se estremece y da la vuelta rápido. Nos quedamos mirando como queriendo decirnos tantas cosas a la vez pero sin decir nada, veo sus ojos un poco rojos parece que estaba llorando, pero que voy a decir, yo también estaba llorando hace unos minutos atrás. - Vale, creo que esa guerra de miradas tendrán que dejarla para después, tenemos que ir a desayunar nos esperan en la mesa y yo tengo que ir a trabajar. - Sólo escucho que Mari habla pero no le prestó mucha atención. - Que vamos a desayunar. - Dice Alberto empujándome desde atrás haciendo que todas se rían menos yo. - Que me vas a tirar. - Le reclamó y al mirarla veo que ella también se está riendo haciendo que yo termine riendo con ellos. Llegamos a la mesa y mis padres están cruzados de brazos. - Lo siento, es culpa mía. - Digo riendo antes de que ellas se asusten. - Es que ya íbamos a empezar sin ustedes, las niñas tienen hambre. - Dice mamá en forma de regaño pero sonriendo. Todos toman asiento y los espacios libres que quedan están uno al lado del otro y sólo quedamos ella y yo para sentarnos, estiró la silla invitándole a sentarse lo cual hace que ella se acerque y mi pulso se acelere, después de estar todos sentados empezamos a desayunar, de vez en cuando nuestras manos se cruzan para tomar algo del centro de la mesa. Empiezo a jugar con las niñas en la mesa aún estando lejos y cuando miro a mamá se queda mirándome y me encojo de hombros. - Ivana es la que me busca. - Digo para defenderme ya que se dieron cuenta que les estaba poniendo caras a las dos. - Teo, ¿Cuántos años tienes tú y cuántos tienen ellas? - Me dice Mari riendo. - Toma ya. - Dice Regina a risa. - Esa me la cobraré. - Le digo y empiezan todos a reír y mis padres hacen cuentos de cómo me comporto cuando estoy en casa. - No les creas mucho. - Digo acercándome más de lo normal a ella para que no me escuchen y haciendo que ella se ría. La verdad es que tenerla así de cerca por más tiempo hace que mi cuerpo no la rechace como todas las veces anteriores. Terminamos y veo que Dani y Arlette se van a levantar para ayudar a recoger la mesa pero no las dejó. - Tranquila eres invitada. - Digo tomando de su mano para que vuelva a sentarse. - Tú también te sientas le digo a Dani. Dani levanta las manos dándose por vencida y sentándose otra vez. - Estaba todo muy rico. - Dice Dani mirando a mi madre. - Muchas gracias y espero que hayan tomado fuerzas para haberse levantado tan temprano. - Dice mamá mirándolo a los tres. - Gracias. - Dice Arlette con una sonrisa. - Te ayudo. - Digo levantándome y veo como Ivana y Regina se van tan tranquilas. - Ustedes dos también ayudarán. - Digo haciendo que se detengan de golpe y al darse la vuelta me fulminan con la mirada y yo solo sonrío y les guiño un ojo. Terminamos de recoger la mesa los 4 y me quedo con mamá para recoger la cocina, cuando terminamos salgo y veo a mi padre hablando entretenidamente en el jardín que está delante de la casa con Arlette y me da mucha curiosidad por saber de qué están hablando. - Hola. - Digo al llegar donde están. - Hola hijo, no me habías dicho que tú amiga sabe mucho de arquitectura. - Dice mi padre y me quedo mirándola ya que yo tampoco sabía. - Si no me equivoco estudia ingeniería civil. - Digo con dudas. - Pues tiene muy buen potencial para la arquitectura. - Dice mi padre sonriendo y ella también sonríe, pero esta vez un poco nerviosa. Mi padre me da unas palmadas en el hombro y se va dejándonos aquí, no digo nada y ella tampoco. - ¿Le contaste lo del dibujo de la casa? - Pregunto para romper el silencio. - No, es sólo que me vio como estaba mirando todo esto. - Dice apuntando con el dedo todas las casas de alrededor. - Y empezó a hacerme preguntas y yo a contestarle. - Me imagino a mi padre preguntando de todo, perdona. - No pasa nada, me gustó hablar con él. - Dice con una tímida sonrisa. - Que bien. - Digo sonriendo y me entretengo mirando el coche de Alberto. - Pero, ¿Qué desorden tiene Alberto allí detrás? Me imagino lo incómoda que viniste - Pregunto riendo y ella me acompaña. - Ese desorden no es de él, es mío. - Me dice y ahora no se donde meterme. - Tranquilo, reconozco que tengo desorden, es que lo dejé así cuando busqué mi carpeta para hacer el dibujo. - Lo siento. - Digo y niega con una sonrisa en los labios mientras se acerca al coche. - Está cerrado, voy a buscar la llave. - ¿Te espero aquí? - Ella me mira sin creer lo que le pregunté. - Digo, para ayudarte a sacar todo eso que tienes allí. - Vale. - Dice y se va mientras yo me quedo aquí. Estoy pensando en cómo decirle lo que creo sobre el corazón que lleva, pero la verdad es que no se si algún día se lo diga, quizás si le digo no quiera ni siquiera que seamos amigos y después de volver a recuperar el corazón de Karla no lo quiero perder otra vez. - Ya estoy aquí. - Dice al llegar y regresandome a la realidad. - ¿Y qué hacen aquellos dos? - Pregunto, quizás para que no se de cuenta que interrumpió mis pensamientos. - En la piscina, y dicen que nos esperan pero, yo tengo que trabajar si es que quiero entregar la maqueta a tiempo. - Si necesitas ayuda me dices. - Le digo y ella niega para después empezar a sacar cosas del coche. - ¿Y qué es todo esto? - Los materiales para la maqueta. - ¿Y ya has tomado medidas y todo eso? - Tengo los apuntes en la libreta. - Dice enseñándome una libreta que acaba de sacar. - ¿Pero ahora si tendrás un momento para la piscina? - Preguntó con dudas. - Veré si puedo ir. - Tienes hasta el lunes para hacer el trabajo, por unos minutos que vengas a la piscina no creo que pase nada. - Le digo sonriendo. Entramos a casa y sin darnos cuenta mi madre que pasaba rápido hacia la cocina se cruzó con Arlette haciendo que se le caiga la carpeta y otras cosas que llevaba con ella. - Perdóname, perdóname. - Dice mi madre ayudándola a recoger un poco. - No pasa nada, de verdad. - Dice ella poniéndose en cuclillas rápidamente. - Mamá ibas corriendo a la cocina, ve a lo que ibas y deja esto que yo le ayudo. - Le digo a mi madre. - Es cierto, no se donde tengo puesta la cabeza. - De verdad María no pasa nada. - Le dice con una sonrisa a mi madre. - Deja que te ayudo con esto. - Digo cuando voy a levantar la carpeta. - No hace falta Teo. - No pasa nada, deja que te ayude. - Digo sonriendo para restarle importancia. - Te dije que no, no quiero que me ayudes, no quiero que toques esa carpeta. Me paralizo al escuchar la forma en que me habló, me pongo de pie y me voy alejando de ella poco a poco. - Perdona Teo, no quise hablarte así pero, es que no dejo que nadie toque mi carpeta. - Se que lo dice apenada por la forma en que me habló pero, Karla nunca había hablado así, el corazón ahí no hace nada y menos si con ella no será igual que con Karla.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD