No se como me deje convencer pero, aquí estoy en el coche, de camino a Barcelona, Alberto se pasó el día de ayer durmiendo para empezar a conducir hoy a las 5 de la madrugada, esto le pasa por no querer que vayamos en tren ya que dice de que si nos queremos mover allí ya llevamos el coche y no hay que usar uno de la casa de Teo.
Tengo los asientos restantes con todo el material que usaré para hacer mi trabajo, busco mis cascos y escucho mi música a la vez que empiezo a dibujar, creo que es lo único que me tranquiliza los nervios de que estaré estos días cerca de él.
Después de casi 6 horas y media entramos a una calle donde la mayoría de las casas son de ensueño, claro no es para menos la posición económica que tienen ya que según Clau, Teo viene de una familia con una firma de arquitectura muy reconocida.
Nos paramos delante de una hermosa casa, es grande pero no parece ser muy lujosa. Será eso cierto, osea que no sea lujosa. Dice mi subconsciente, ruedo los ojos ya desesperada porque no me deja tranquila. Alberto y Dani bajan mientras que yo me quedo dentro con muy pocas ganas de salir.
- ¿No bajarás? - Escucho que me preguntan desde el lado del conductor ya que tiene los cristales abajo.
Me quedo mirándolo y veo a Teo con esa sonrisa que lo hace ver tan guapo, pero a la vez me llena de intriga por saber por qué me hace sentir así siempre que está cerca.
- Hola. - Es lo único que digo para después bajar y ver cómo están recibiendo a mi hermana y a Alberto.
Cuando me percaté bien de cómo es la parte delantera de la casa no encuentro qué decir. Al final Alberto tendrá razón y eres una bruja. Habla mi yo interior y creo que me lo terminaré creyendo.
¿Cómo es posible? Miro mi carpeta a través del cristal y no lo pienso dos veces para volver a entrar y sacar el dibujo que hice de camino.
- ¿Qué haces? - Me pregunta Teo intentando agarrarme pero me suelto para segundos después salir con el dibujo en las manos y entregárselo. - ¿Pero de donde...? - Habla Teo dejando la pregunta en el aire.
- Te juro que en lo que llevo de vida no había venido aquí ni he visto fotos de esta casa.
Se queda mirándome y al final me sonríe. - Te ha quedado muy bien. - Me quedo sorprendida y sin poder decir nada me agarra de la mano. - Ven, te presento a mi familia.
La verdad es el primer contacto directo que tenemos, las otras veces él se aleja o soy yo quien se aleja y ahora entiendo el porqué, siento una corriente que entra por mi mano hasta recorrer todo mi cuerpo.
- Familia, ella es Arlette la hermana mediana de Dani. - Me presenta a su familia y todos se quedan mirándome.
La primera en saludarme fue su hermana, seguida de su madre y luego su padre.
- Entramos. - Habla su madre porque quedó un incómodo silencio.
Yo me voy con Dani y al entrar me empiezo a sentir mareada haciendo que me agarre de ella.
- ¿Te encuentras bien? - Al Dani preguntarme Alberto escuchó y se acercó a nosotras.
- Necesito aire, siento que me estoy asfixiando. - Digo sin poder respirar bien.
- Ven. - Dice Alberto agarrándome y llevándome a la parte de atrás de la casa.
Me siento en una de las sillas de piscina y empiezo a respirar más relajada.
- Ya se te ve mejor cara, antes estabas muy pálida. - Me dice Alberto y se que es para animarme.
- No entiendo qué me pasa. - Bajan algunas lágrimas por mis mejillas. - No entiendo por qué me pongo así cuando estoy cerca de él. - No puedo evitar que mis lágrimas sigan bajando.
- Yo lo conozco desde hace muchos años y te puedo asegurar que desde que murió Karla tú eres la única que lo haces poner nervioso.
- Eso no ayuda para tranquilizarme.
- No lo digo para que te tranquilices. - Me dice con una sonrisa. - Lo digo para que aprovechen y hablen de una vez y por todas.
- Es que no tengo nada que hablar con él.
- Yo creo que sí, puede que ahora no sepan de lo que tengan que hablar, pero sí que tienen mucho de qué hablar los dos.
Me quedo pensando y mis lágrimas por fin dejaron de salir por sí solas, al Alberto ver que estoy más tranquila se va y me deja aquí sola, me quedo admirando este hermoso paisaje y respirando aire puro. Hoy apenas es viernes y nos vamos el domingo. Cierro los ojos fuertes para callar mi yo interior.
- ¿Vienes a desayunar? - Una voz hace que me asusté.
- Perdón, no quería... - Dejo la frase en el aire ya que no se ni que decir.
- No te preocupes, el jardín siempre llama a las visitas. - Me dice ella con una gran sonrisa haciendo que yo también sonría.
- Toby no. - Dice cuando escucha unos ladridos acercarse a nosotras.
- No pasa nada. - Le digo poniéndome en cuclillas para acariciar el lomo de este hermoso perro y él empieza a jugar conmigo y a mover su cola.
- Nunca llega así a la primera a una persona que no haya venido antes a la casa, por eso le dije que no cuando venía, no sabía que se acercaría tan bien a ti.
- No pasa nada. - Digo con una sonrisa. - ¿A qué no? - Le pregunto al cachorro haciendo que de un ladrido en respuesta y que nos riamos.
- Bueno, ¿Vienes a desayunar? Aún tengo que buscar a tu hermana, todo indica que Teo y ella están trabajando.
- Nos vemos luego. - Le digo al perro poniéndome de pie para ir con la hermana de Teo. - Ella es adicta al trabajo. - Le digo logrando que se ría.
- Y tú adicta al dibujo por lo que veo. - Me sorprende lo que me acaba de decir.
- Se podría decir que si, con el poco tiempo que llevo dibujando creo que ya podría hacer una exposición con todos los dibujos que tengo.
- Aunque no hagas exposición espero verlos algún día.
- Mi hermana sólo ha visto tres o cuatro dibujos de todos los que tengo, no me gusta enseñarlos. - Si claro, como todos son de Teo normal que no quieras enseñarlos. Respiro profundo y aprieto mi mandíbula para ver si logro callar mi yo interior.
- Si quieres me acompaña a buscar a los chicos al estudio o sigues recto y llegas a la cocina.
- Voy contigo - Le digo con duda y ella sonríe mientras hace que la siga y cuando toma mi mano me siento extraña, pero a la vez en confianza.
- Te has puesto nerviosa al llegar aquí ¿Por qué?
- No son nervios, es algo extraño que ni yo se muy bien que es.
- Dice la verdad. - Le escucho hablar detrás de mí y me doy la vuelta super rápido.
Narra Teo
Al tomarla de la mano siento una corriente inexplicable, la presento a mi familia y ellos se quedan mirándola por unos segundos y después reaccionan y la reciben muy bien.
Aún tengo el dibujo que hizo de la casa en mis manos pero lo dobló para que nadie lo vea, lo que no entiendo es ¿Cómo pudo dibujar la casa si nunca había venido ni la había visto?
Al entrar a la casa siento que me va faltando la respiración y me quedo a un lado para que nadie se de cuenta, cuando la miro a ella veo como va con Alberto hacia el jardín y es cuando mi mirada se cruza con la de Dani que se acerca a mi.
- Acompáñame. - Le digo caminando hacia el estudio.
- ¿Te encuentras bien? - Me pregunta al entrar y cerrar la puerta.
Respiro profundo. - No lo sé. - Es lo único que puedo decir.
- Teo, veo que te pones así siempre que está mi hermana cerca ¿Qué te pasa con ella? Aunque no voy a negar que ella también se pone así cuando está cerca de ti. ¿Qué les pasa?
- Ojalá tener alguna respuesta para lo que tu hermana me hace sentir. - Cuando la miro, ella ya me estaba mirando.
Me siento en una de las sillas que tengo aquí y me paso las manos por el rostro evitando que salga alguna lágrima pero me es imposible porque ya están por toda mis mejillas.
- Teo. - Dice mientras se acerca y empieza a limpiarme las lágrimas.
- Lo único que sé es que la quiero tener cerca siempre pero, siento que nos hacemos daño cuando lo estamos y algo dentro de mi hace que la rechace.
- Tienen que hablar. - Levanto la mirada.
- Tengo miedo de que ella no quiera estar cerca de mí o hacerle daño. - Digo mirándola a los ojos.
- Y yo tengo miedo a que se hagan daño sin ni siquiera hablar de lo que les está pasando. - La vuelvo a mirar por lo que dijo.
- ¿Lo que les pasa? ¿Quieres decir que ella también se siente así?
- No lo sé, lo que sí sé es que siempre que están cerca termina mal, llorando o con dolor en su pecho. Sólo quiero que hablen, que se digan lo que sienten, es mi hermana y se todo lo que a pasado con ella y se que en la vida la había visto así cuando estaba cerca de algún chico, ni siquiera de su ex que estaban juntos desde que ella tenía 14 años, o eso creo, el caso es que eran muchos años y nunca la vi como la veo ahora cuando está cerca de ti. Quiero que mi hermana sea feliz, pero a ti también te he tomado un cariño especial y quiero que también lo seas, y si eso conlleva a que yo tenga que encerrarlos en una habitación para que hablen, créeme, lo haré.